David Andrade espera regresar pronto a las canchas
“Dida”, el portero de titanio
Autor: Edwin Ramiro Giraldo Ruiz
29 de Septiembre de 2006


Con la misma fuerza del titanio, que ahora fortifica una parte de su sistema óseo, David Andrade comenzó su proceso de rehabilitación para volver “poderoso” a las filas del DIM, que no cuenta con él desde el juego de la séptima fecha del Finalización ante el Huila.

Aquella tarde de domingo un choque de trenes “Rojos” puso en vilo al fútbol colombiano. Una joven promesa bajo los tres palos, David Andrade, se precipitó con más ahínco que nunca para buscar el balón que encarnaba las ilusiones de demostrar que sus condiciones pueden pelear un puesto en el once titular.



Los trabajos de gimnasio serán vitales para que David Andrade recupere su mejor forma física.

Pero en cuestión de segundos se encontró con el defensor Heriberto Velandia, en un ritmo frenético que no pudo evitar el accidente en el que el portero llevó la peor parte.

Desde ese 27 de agosto, “Dida”, como se le conoce por su parecido con el reconocido portero de la selección brasileña, dedica sus días a la recuperación de su mejor forma, para volver a estar junto a Brayan López y Jaime Bran Gómez, el grupo principal de guardavallas del DIM.

El momento

Hace tres días que fue habilitado para comenzar con sus terapias de acondicionamiento físico, por lo que se encuentra haciendo trabajos de gimnasio, donde recordó aquella escena ante los opitas en el primer tiempo. “Vi venir un pelotazo desde la mitad de la cancha, salí con mucha velocidad y me encontré de frente con Velandia, quien no pudo observar mi posición y nos chocamos. Además me di otro golpe con la rodilla”, comentó el jugador oriundo del municipio El Copey, una de las tantas notas vallenatas del Departamento del Cesar, donde se celebra el Reinado de la Palma Africana en agosto, curiosamente el mismo mes en el que nació “Dida”, hace 24 años.

El golpe fue de esos que causan un dolor tan profundo, que ni siquiera se siente, de esos que pueden sacar de contexto al más portentoso de los hombres, pero del que este atleta de 1.90 mts ha sabido recuperarse. “En ningún momento perdí el conocimiento, incluso me levanté más rápido que Velandia, aunque el dolor sí era muy grande. Fue algo muy duro porque yo no tenía conciencia de la magnitud del golpe. Pensé que sólo era un choque poco grave y que sería una sutura que pasaría rápido. Más tarde cuando el médico me informó que me había fracturado el frontal fue muy difícil asumirlo”, agregó Andrade.

Y es que la energía del encontronazo en Neiva fue tal, que como una onda sonora se recorrió la mitad del país, hasta El Copey, donde su padre, David Antonio Andrade, supo del hecho y salió inmediatamente con su familia para estar al lado de uno de sus cuatro hijos. “Mi padre estaba observando el partido, vio las imágenes y al día siguiente todos se vinieron para verme. Me atendieron inicialmente en un hospital de Huila, pero tenía muchas hemorragias internas, entonces los especialistas me trajeron a la Clínica Cardiovascular de Medellín, donde estuve internado 12 días”, contaba mientras sus músculos recuperan los seis kilos perdidos durante su incapacidad, en los que permanecieron endebles los valores de un hombre bastante solidario, que en aquellos primeros días de rehabilitación recibió la visita de su compañero Velandia. “Él fue al hospital a visitarme y me pidió disculpas pero yo le dije que estuviera tranquilo, que esas son cosas que pasan en el fútbol. Ninguno de los dos tuvo la culpa, son cosas normales y tenemos que enfrentarlas de una buena manera. Hay que seguir con el mismo compañerismo de siempre y eso es lo que importa”.


Las ilusiones

Dice un conocido adagio que “vale más un hombre que cae y se levanta, que aquel que nunca ha caído”, y por eso la historia de David Andrade apenas va en su prólogo. “Ha sido un proceso lento. Estoy trabajando para recobrar mi estado físico y sobre todo mi peso, pues ya recuperé cuatro de los seis kilos que perdí”, dijo el jugador, quien se confesó fiel admirador de René Higuita, todo un ícono del fútbol en Colombia: “Siempre me gustó mucho, desde que estaba pequeño también observé a Óscar Córdoba, Farid Mondragón y otros grandes arqueros del fútbol internacional, pero mi fiebre surgió desde la época de René. Me gustaba mucho como atajaba, sus locuras, eso me motivó para tomar esta posición, aunque en mis inicios yo era delantero”.

Actualmente David se encuentra estudiando para ser técnico de fútbol, en un curso que adelanta el Inder con la presencia de varios técnicos del fútbol profesional, una actividad que siempre va acompañada de su gran fe: “Me considero una persona muy seria, muy creyente en Dios, muy tranquilo, conciente de que la vida es difícil y hay que asumirla desde una buena postura.

También me gusta mucho la informática y me encuentro haciendo una escuela de líderes en mi iglesia, con otros jugadores de fútbol, como por ejemplo mi compañero de equipo Jaime Bran. Allí nosotros siempre buscamos saber más sobre Dios y la vida para profundizar más sobre las obras sociales que hay que hacer para ayudar a otros”.