Editorial

Una grave y desconocida reforma constitucional
2 de Diciembre de 2016


Los interesados en la ilegal e inconveniente reforma constitucional reducen los debates sobre su posible vigencia, al llamado Fast Track,

En actitudes cada vez más antidemocráticas, corren las presiones del jefe negociador, Humberto de la Calle; el médico, además de malabarista, Roy Barreras, y el abogado Enrique Santiago, asesor de las Farc, para que el aval político que dos terceras partes del Congreso dieron al nuevo Acuerdo de La Habana, sea considerado equivalente a una refrendación popular que le dé vigencia al Acto legislativo para la paz. 


Este atropello al espíritu de la norma y a la voluntad popular, ha sido propiciado por las largas de la Corte Constitucional para pronunciarse sobre la juridicidad del Acto legislativo 1 de 2016, y a pesar de que el Constituyente Primario ya se pronunció en sentido negativo en cuanto al primer Acuerdo y no existe su pronunciamiento frente al segundo. 


Para ganar adeptos, los interesados en la ilegal e inconveniente reforma constitucional reducen los debates sobre su posible vigencia, al primer artículo, el del llamado Fast Track, o de procedimiento abreviado en el Congreso. Dada la paciencia que el pueblo colombiano tuvo que tener en esta negociación con las Farc, no entendemos por qué se hace tan urgente ahora el desarrollo normativo de dichas obligaciones.  Pero sobretodo, la reforma constitucional en discusión, va mucho más allá del Fast Track. Nada se dice de sus otros tres artículos que darían rango constitucional al Acuerdo (Artículo 4),  habilitarían al presidente con facultades legislativas extraordinarias (Artículo 2), sujetarían al Congreso exclusivamente a los proyectos de ley presentados por el Gobierno y recortarían los controles de constitucionalidad de la Corte sobre las reformas a la Carta, leyes y decretos que se expidan en el marco del Acto legislativo para la paz (Artículo 1). En breve, esta reforma otorga poderes al ejecutivo más allá de cualquier posible equilibrio democrático. 


Dado su desconocimiento, a pesar de su trascendencia y su relativa brevedad, cedemos espacio editorial para invitar encarecidamente a nuestros lectores a conocer el Acto legislativo 1 de 2016.  Los alcances ocultos de esta pretendida norma de jerarquía constitucional, hacen ver pequeños a los elefantes, orangutanes y micos de nuestra historia jurídica.