Cultural

The first brick of Medellín’s Film Archive
El primer ladrillo de la Cinemateca de Medellín
Autor: Daniel Grajales
5 de Junio de 2016


El recién aprobado Plan de Desarrollo de Medellín dicta la construcción de una cinemateca municipal. Cómo, cuándo, de qué manera, con qué fines y con qué recursos, son las variables que analizan expertos y funcionarios.


Un primer ladrillo para la construcción de la Cinemateca de Medellín es el que aporta inicialmente el nuevo Plan de Desarrollo, que dicta que este espacio de ciudad debe crearse en un porcentaje del “100%”, desde el presente año y hasta el 2019.


El documento, aprobado por el Concejo de Medellín, plantea “crear la cinemateca municipal” como una apuesta para “fortalecer las vocaciones de la ciudad en innovación social y sostenibilidad económica” ya que serán “generadores de la consolidación de memorias e identidades por una parte, y emprendimientos culturales por otra, que contribuirán al desarrollo humano y económico de la comunidad, así como también seguirán colocando a la ciudad en importantes escenarios internacionales”.


Sin embargo, su alcance, su enfoque, su presupuesto total y el tipo de actividades que deberá proponerle a la ciudad, no están especificados allí.


La primera pregunta que puede hacerse cualquier ciudadano es: “¿Para qué sirve una cinemateca?”, lo cual, según expertos, tiene varias miradas: “Sirve para que el séptimo arte funcione como punto de encuentro”, para que la vida que pasa a través de imágenes en movimiento sea apreciada por los habitantes de una ciudad o región. También sirve para que el patrimonio fílmico repose en las condiciones idóneas, y, además, para la formación de públicos para las artes, entre muchas más funciones.


No se trata de un espacio de rito, de un templo sagrado y con una programación que sólo los iluminados por el cine: críticos, realizadores, directores, actores y productores; pueden entender. “Ellos no son sus únicos amos y señores”.


Así lo cree el crítico de cine Julián David Correa, exdirector de la Cinemateca Distrital de Bogotá, quien plantea que “muchos creen que una cinemateca es una sala de cine independiente o de cine arte, algo que a mí me parece horrible, porque una cinemateca sirve es para defender la diversidad del arte”.


Él, quien desde la Cinemateca Distrital de Bogotá tuvo logros como financiar Leidi, obra de Simón Mesa (Medellín, 1986) galardonada en el Festival de Cannes, “cree que con estos espacios se puede consolidar una tradición de apoyos a las imágenes en movimiento y el patrimonio”, y que “en Medellín eso ha existido en la Universidad de Antioquia, el Museo de Antioquia y el trabajo del Centro Colombo Americano. Uno no podría entender el trabajo de Víctor Gaviria sin las críticas de la Revista Kinetoscopio. Entonces, con esos antecedentes, podemos decir que a la ciudad sí le importan las imágenes en movimiento, que sí es viable tener una cinemateca”.


Imágenes de la Casa de Pastor Restrepo, ubicada en el Parque Bolívar, la cual es uno de los espacios pensados para la Cinemateca de Medellín.

Cortesía Fundación Ferrocarril de Antioquia


Correa, quien fue invitado por la pasada Administración para conversar sobre el proyecto de la Cinemateca, enfatiza que “los proyectos culturales no funcionan por receta, cada cinemateca es diferente entendiendo las necesidades que tenga la ciudad o la región”.


En esa perspectiva, Amalia Londoño, secretaria de Cultura Ciudadana de Medellín, cuya división es la encargada de cumplir con la cinemateca según el Plan de Desarrollo, dijo a este medio de comunicación que “la Cinemateca va a estar 100% lista en el 2019. Queremos sentarnos con el sector audiovisual, hablar con ellos. Queremos hablar con los ciudadanos y que también ellos nos guíen en qué debe hacer la cinemateca”.


Londoño dijo además que “no tenemos claro el lugar. Se propuso la Casa de Pastor Restrepo en el Centro, pero queremos ver todas las especificaciones técnicas. Vamos a los terrenos que tenemos a ver si pueden servir. Tenemos un presupuesto en el Plan de Desarrollo de 1.000 millones de pesos para la cinemateca, en ejecución, yo sé que vale un poco más, pero no me preocupa”.


“Lo que tenemos que pensar es cómo lo vamos a hacer, que no sea sólo un espacio para que consulte la gente del sector, lo que quisiera es que haya una oferta, me la sueño como un lugar donde se puedan ver muchas cosas, cine nuestro, independiente, cortos de universidades”, agregó la funcionaria.


Pedro Adrián Zuluaga, exeditor de Kinetoscopio y exdirector del Programa de Cine del Centro Colombo Americano, plantea que “tanto las menciones al cine en el Plan de Desarrollo, como lo que ha dicho en entrevistas la secretaria de Cultura representan una visión limitada y escueta, tanto en metas como en presupuesto y tiempos de ejecución, de lo que debe ser una cinemateca moderna y de carácter regional. Me parece que Amalia Londoño piensa la cinemateca como una sala de cine, no como un nodo de investigación, creación, conservación y acceso al patrimonio audiovisual”.


Cortesía Fundación Ferrocarril de Antioquia


Según él, cuando Londoño “habla de 1.000 millones de pesos, veo improvisación e inocencia, eso no es la cuota inicial de nada, ni siquiera de la adecuación de una sala de cine ya existente. El Plan de Desarrollo piensa el cine desde un punto de vista industrial, sugiriendo que la vocación de Medellín es ser escenario de rodajes e intercambio de conocimientos, en suma, un buen lugar para la inversión extranjera. Y esto sin antes detenerse a pensar en cómo y en qué se están formando los profesionales del sector para ser competentes en ese escenario. Por otro lado, los indicadores que se mencionan en el Plan para evaluar las metas son muy precarios: permisos para rodajes y cinemateca municipal: me pregunto si esa es la forma adecuada de medir el impacto del cine en Medellín. Es una falta enorme de conceptos, una ausencia de narrativa de futuro que se suple con menciones genéricas a la memoria y la identidad”.


Zuluaga agregó que “una pregunta urgente es cómo la Cinemateca se relacionaría con todo el sistema de estímulos a la creación y la investigación que ya existe. Estos últimos, hoy por hoy, parecen funcionar como un banco de crédito” y que “la Cinemateca podría ser el ente que organice y lidere una visión menos inmediatista del cine, que se asiente en las particularidades y fortalezas que tiene la ciudad, pero que reconozca sus muchas debilidades y trate de irlas superando”.


Andrés Murillo director de la Revista Kinetoscopio, precisó que “la ciudad necesita la Cinemateca, pero hay unas instituciones que han venido desarrollando un trabajo, como es el caso del Colombo Americano, con una exhibición alternativa. Entonces, la articulación debería girar en torno a la formación de públicos y la conservación del patrimonio audiovisual, trabajando de la mano con las entidades que hay”.


Respecto a la Comisión Fílmica, Amalia Londoño concluyó que “ya no la tenemos en la Secretaría de Cultura”, ya que “este grupo produce más desarrollo en la ciudad, y la promoción de ciudad la hace la Secretaría de Desarrollo Económico, entonces, según el lineamiento del Ministerio de Cultura, debe estar ahí”.



¿Dónde podrían hacer la Cinemateca?

Todas las miradas apuntan a que la Cinemateca de Medellín sea realizada en la Casa de Pastor Restrepo, ubicada en el Parque de Bolívar. 


Sin embargo, además de que el espacio no es la Administración, ante lo cual Amalia Londoño, secretaria de Cultura, dijo no poder “responder nada, porque ni siquiera he ido a ver la casa y no sé qué posibilidades existan”, expertos y gestores culturales insisten en que sería una elección adecuada. 


Álvaro Sierra Jones, director de la Fundación Ferrocarril de Antioquia, quien ha investigado sobre la casa y con la pasada Administración adelantó labores para comprarla, precisó que “esa casa, histórica y urbanísticamente, es muy importante para la ciudad de Medellín, porque fue la primera casa de arquitectura europea de tres pisos que se construyó en el Centro de la ciudad, y sirvió de modelo Manuel Uribe Ángel, entre otros ricos de la ciudad; además,  la condición histórica de ser la casa de Pastor Restrepo, es invaluable”. 


Sierra Jones detalló que “la casa es de un particular, la idea era comprarle la casa al dueño. Había voluntad del particular para vender la casa”.


Si la casa fuera adquirida por la Alcaldía, el proceso a seguir sería: “hacer los estudios previos, un levantamiento planimétrico, cuál es la patología más deteriorante que tiene, ver las necesidades del proyecto, hacer el proyecto”, concluyó Sierra Jones