Altos intereses y plazos largos hacen que los créditos educativos lleguen a triplicarse
Una carga difícil de llevar
Autor: Diego Agudelo Gómez
13 de Junio de 2006


Acceder a un crédito educativo es una opción a la que muchos universitarios acuden, pero en algunos casos deben pasar las duras y las maduras a la hora de cancelar la deuda.


La meta de los créditos ofrecidos por el Gobierno es aumentar la cobertura, pues cada año son muchos los estudiantes que se quedan por fuera de la educación superior.

Diana Carolina Jiménez terminó su carrera de Comunicación Social en la UPB el año pasado. Desde el segundo semestre fue beneficiaria de un crédito del Icetex a largo plazo. Cada semestre le costaba 3 millones 200 mil pesos, de los cuales el Icetex pagana la mitad y ella debía asumir la otra mitad, es decir un millón quinientos mil pesos aproximadamente.

Algunos meses después de finalizar sus estudios recibió la colilla de pago. En total, el Icetex le había prestado 13 millones de pesos. Contando los intereses, la cuota que debía empezar a pagar mensualmente durante 5 años asciende a 540 mil pesos. Es decir que Diana Carolina terminará pagándole al Icetex 32 millones 400 mil pesos, cifra que en términos reales tiende a aumentar pues cada año los intereses varían.

Diana Carolina aún no ha desembolsado la primera cuota y a pesar de que ya tiene un empleo, éste no es bien remunerado. “Yo preferiría que el plazo fuera de diez años pero pagando la mitad”, dice.

Un caso similar es el de Ana Victoria García. Ella fue compañera de Diana Carolina y financió su carrera con el mismo crédito del Icetex. Igualmente debe pagarlo en un plazo de 5 años en cuotas mensuales de 532 mil pesos. “El préstamo es muy alto, tiene demasiados intereses, uno termina pagando casi 40 millones porque van subiendo los intereses. Yo soy muy de buenas y encontré un trabajo estable acabando de salir de la universidad, pero normalmente para cualquiera no es fácil encontrar un trabajo estable de inmediato”.

Ana Victoria paga puntualmente el crédito que le permitió estudiar, sin embargo, quiere buscar otras estrategias para no terminar pagando más de la cuenta. Sus dos hermanos también solicitaron este crédito y uno de ellos recurrió a un banco para refinanciar la deuda. Esta opción no es tan descabellada cuando se comparan los intereses.

Los diferentes créditos del Icetex tienen una tasa de interés que oscila entre el 16 y el 22% anual, mientras que en las entidades financieras la tasa es menor. Por eso muchos egresados que deben cancelar una deuda de este tamaño optan por acudir a una entidad financiera para reducir el monto de las cuotas o para amortizar el tiempo de pago.

Carrera de obstáculos

Acceder a la educación superior no es sencillo. Los aspirantes a cursar estudios universitarios deben hacer un esfuerzo muy grande para ganar un cupo en una institución, más si no cuentan con los recursos económicos necesarios. Porque antes del primer día de clases son varias las pruebas a sortear, como si se tratara de una carrera de obstáculos.

Cuando el dinero no es lo que más abunda en la familia, pero sí las ganas, la primera opción que se tiene en cuenta es la educación pública. Ahí están la Universidad de Antioquia y la Universidad Nacional, cuya fila de aspirantes cada semestre alcanza a rozar el umbral de los cien mil. El primer obstáculo se le viene encima al joven aspirante cuando se enfrenta a un examen de admisión que si bien no es imposible tampoco es pan comido. Si tiene la fortuna de pasar a la institución oficial, sea de estudios técnicos, tecnológicos o universitarios, durante el siguiente tramo de la carrera hay que cruzar bien fuerte los dedos para que la factura de la matrícula no contenga una cifra inalcanzable. Afortunadamente en la educación pública no son tan altos los costos. El problema es cuando no se consigue ni lo uno ni lo otro. Es entonces cuando se piensa, como quien no quiere la cosa, en las instituciones privadas, donde a veces ni siquiera hay exámenes de admisión, pues lo único necesario es la solvencia económica.

Para los estudiantes que no puedan pagar la matrícula en estas instituciones, que puede ser superior a los 3 millones de pesos por semestre, las opciones son reducidas. O ser acreedores a una beca ganada por méritos académicos, o trabajar a lomo partido reduciendo gastos familiares y aumentando sacrificios personales, o acceder a uno de los créditos educativos disponibles.

Ante estas perspectivas son muchos los que se rinden y pocos los que perseveran.

En cualquier caso, las dificultades saltan a la vista. Los estudiantes becados deben quemarse las pestañas para mantener un buen nivel académico, de los trabajadores ni hablar, pues terminan agotados por partida doble; y quienes acceden a créditos educativos corren el riesgo de quedar endeudados buena parte de sus vidas.

Y es que en el último caso, las virtudes cantadas por las autoridades no son tantas. Altos intereses, cuotas exageradas y plazos de hasta 10 años hacen que el estudiante termine pagando hasta el triple de lo que prestó.

Ayuda necesaria

No se puede negar que un crédito educativo como el que ofrece el Icetex permite que muchas personas finalicen sus estudios.

La semana pasada, esta institución que ya es también entidad financiera, anunció que los estudiantes que cuentan con este tipo de créditos, especialmente el Acces, son menos propensos a dejar sus estudios universitarios.

Según el informe, de 100 estudiantes con este préstamo, sólo el 11.1% desertan, mientras que de la misma cantidad de estudiantes sin financiación, el 35.7% son desertores.

Nada más entre el 2003 y 2006, más de 65 mil jóvenes de los estratos 1, 2 y 3 de todo el país accedieron a esta modalidad de crédito. La directora de la entidad, Marta Lucía Villegas, afirmó que durante este año se ejecutarán 390 mil millones de pesos entre la renovación de créditos antiguos y la adjudicación de créditos nuevos.

Ante las cifras, es indiscutible que si los estudiantes tienen asegurado el pago de su matrícula no hay razones para dejar la universidad. No obstante, casos como los de Diana Carolina y Ana Victoria hacen pensar en que muchos de los estudiantes beneficiados se convierten luego en deudores morosos, pues no todos consiguen empleos bien remunerados y por lo tanto les queda muy difícil pagar la deuda.

Alonso Hoyos, gerente del proyecto Camino a la Educación Superior de la Secretaría de Educación de Medellín, opinó que este problema es muy común en los créditos a muy largo plazo, pues se presenta un gran crecimiento de la deuda por intereses. Una opción que tienen los bachilleres que deseen continuar con sus estudios es buscar también las alternativas de crédito que ofrecen las diferentes secretarías municipales y departamentales de educación, pues los intereses son mucho más bajos, en algunos casos las deudas son condonables y hay más facilidades de pago. De todos modos quienes accedan a un crédito a largo plazo deben saber muy bien cual es su nivel de endeudamiento. “El Icetex tiene unos simulacros en la página web, las personas pueden ingresar los datos de su crédito para saber cómo van a ser las tarifas que deben pagar”, dijo Hoyos.

De un modo u otro, a la hora de solicitar un crédito hay que considerar muy bien cada aspecto. Desde la demanda que tiene la profesión que se desea estudiar, hasta la posibilidad de ir pagando el préstamo con anticipación. En todo caso, es mejor ser precavido, pues una deuda que se infla por los intereses consume buena parte de los ingresos y exige que las personas dilapiden lo más importante que tienen: el tiempo que es oro.