‘Desde la concepción hasta la muerte’
Autor: Carlos Alberto Gomez Fajardo
24 de Marzo de 2011


En buen momento ha surgido la iniciativa de una modificación al artículo 11 de la Constitución Política de Colombia. Hasta ahora dice: “El derecho a la vida es inviolable. No habrá pena de muerte”.

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La buena propuesta incluye la aclaración “el derecho a la vida, desde la concepción hasta la muerte natural, es inviolable”. 


Como se viven tiempos de relativismo ético y de imposición de absurdos como si fueran normas universalmente aceptadas, vale la pena enunciar unas ideas precisamente sobre lo bueno. Hay que aclarar que las cambiantes opiniones de unos abogados o de unos periodistas  sobre un tema determinado -aborto, eutanasia, matrimonio de homosexuales, leyes eugenésicas, control poblacional, protección de los intereses de determinados sectores- que se llegan a convertir en norma jurídica, no logran modificar los hechos presentados por la realidad. Un ser humano siempre es digno de respeto, aunque algunos ideólogos le nieguen  -con habilidosa retórica- la condición de ser humano al mismo, según sus intereses particulares. Esto ha sucedido anteriormente muchas veces en la historia de la arbitrariedad y de la imposición totalitarista de un extremo positivismo jurídico que termina por aniquilar a la propia democracia. Es un principio de razón que el ordenamiento jurídico y social está basado en el respeto a todos, sin otorgar cargas excesivas a algunos y favores a otros.


Bueno es lo que nos perfecciona, lo que nos hace mejores como personas y como sociedad. Malo es lo que aniquila este proyecto. Malo es cuando un sistema normativo-jurídico se olvida de su relación con la justicia, de reconocer a cada quien lo suyo y se olvida de los principios básicos que se comparten en toda sociedad que se precie de estar basada en el respeto a los derechos humanos. La igualdad entre los seres humanos sin discriminación de ninguna especie  se basa en la fundamental dignidad que todos, de modo intrínseco, ostentamos. La dignidad humana no es cosa que agreguen unos determinados magistrados o el consenso social o las especulaciones teóricas de activistas dóciles a intereses ideológicos y políticos. Es un dato de la realidad, y así lo reconoce el preámbulo de la declaración universal de derechos humanos de la ONU; es tan esencial este punto, que de ello, del reconocimiento a la dignidad y al valor de la persona humana, dependen la libertad, la justicia y la paz.


El gran genetista Jerôme Lejeune siempre insistió en reafirmar lo obvio: el inicio de cada uno de nosotros  como miembro de nuestra especie está dado desde el momento de la concepción: “La naturaleza humana del hombre desde su concepción hasta su vejez no es una disputa metafísica. Es una simple evidencia experimental”.


Aclarar que las obligaciones del derecho no deben admitir excepciones es una buena idea; esta es una buena iniciativa. Se opone a la mediocre relativización del derecho que impuso la inicua sentencia C-355 de 2006, cuando la propia Corte Constitucional olvidó su función de salvaguardar la Constitución, y se opone a la también inicua normatividad que se derivó del Ministerio de la Protección Social, el cual, obediente a intereses ideológicos y políticos externos rápidamente emitió normas que atropellaron descaradamente el ethos de la profesión médica en lo que atañe a su milenaria compromiso del respeto a la vida de todos los seres humanos. También atentaron contra el artículo 18 de la Constitución.


Esta propuesta de introducir el “desde la concepción hasta la muerte natural” en el artículo 11 es buena. Lo es porque perfecciona y facilita la posibilidad del ejercicio de la justicia y de la solidaridad en una sociedad democrática, lo es porque es verdad, porque se acoge a la realidad de los hechos biológicos y de las manifestaciones de la naturaleza que están al alcance de nuestra observación y de nuestra capacidad de raciocinio, y  es buena porque se relaciona con el genuino sentido de la justicia de dar a cada uno lo suyo. Para ejercer cualquier derecho es menester que al ser humano se le haya permitido vivir.




Comentarios
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Gloria
2011/03/24 04:55:05 pm
Se ha pregonado en el mundo es el "Derecho a escoger" de la madre, de si deja o NO nacer a su bebé!!
Gloria
2011/03/24 04:52:55 pm
a
Wilson
2011/03/24 09:54:32 am
¿Alguna vez se ha hablado del Derecho a NO-nacer?