Perdió EPM, perdió Salazar
Autor: Guillermo Maya Muñoz
25 de Agosto de 2010


El acuerdo logrado sobre el proyecto Hidroituango, en los primeros días de agosto, entre EPM, por el municipio de Medellín, y el Idea por el Departamento de Antioquia (DdeA) ha sido calificado de “ganamos todos”. Sin embargo, si se considera el proceso por medio del cual se llegó al acuerdo, y el resultado, los ganadores netos son el gobernador, el gerente del Idea, y los accionistas privados de la sociedad Pescadero-Ituango. Ramos y el “maquiavélico” – de acuerdo al editorialista de EL MUNDO – Álvaro Vásquez, el cerebro de toda la operación, les dieron un golpe de mano al gerente de EPM y al alcalde de Medellín. Impusieron sus condiciones y, a Restrepo y a Salazar, les tocó jugar el juego de la gallina: “El primero en intervenir decidirá traicionar, forzando al otro a cooperar y obteniendo así el mejor resultado”. (Wikipedia).

El Idea (DdeA) compró por casi 100.000 millones de pesos el 6.12% de la participación de los accionistas minoritarios del proyecto hidroeléctrico Pescadero-Ituango, para hacerse a la mayoría accionaria con el 51.7%. Esta acción fue calificada como una “toma hostil”. ¿Por qué?

EPM, que era el accionista mayoritario en marzo de 2006 con el 53.07% de participación, accedió a compartir el control mayoritario del proyecto con el Departamento de Antioquia cediéndole 7.07% de sus acciones, de tal manera que cada uno quedara con el 46%. El IDEA, a pesar de este gesto de buena voluntad por parte de EPM, decidió comprarles su parte a los accionistas privados, alegando que EPM también quería hacer lo mismo. ¿Por qué semejante paso?

El Gerente del IDEA en el 2008 anunció el propósito de la toma de la mayoría accionaria: “La Gobernación de Antioquia quiere una nueva junta directiva del proyecto Pescadero-Ituango que refleje la nueva realidad accionaria”, y por lo tanto retener el control en la toma de decisiones.

Los primeros beneficiados fueron los accionistas minoritarios privados. “Las acciones del proyecto se pagaron hace 10 años a 1.000 pesos cada una, y es posible que valieran actualmente 2.000 pesos, o máximo 4.500 pesos, planteó el editorialista de EL MUNDO, en su momento, y el IDEA pagó $ 36.854 por cada una”. Inmediatamente, EPM solicitó a la Contraloría General de Antioquia una investigación fiscal porque con la operación “se benefició indebidamente y en forma desproporcionada el patrimonio de un grupo de accionista privados en detrimento del patrimonio público”. Sin embargo, esta demanda no prosperó y se resolvió a favor de Ramos-Vásquez.

Forzados a cooperar. La gobernación impuso, desde la junta directiva, una subasta internacional para ceder la concesión de la hidroeléctrica a una firma internacional o en su defecto a EPM, siempre y cuando ésta compitiera en pie de igualdad con las firmas multinacionales. Esta situación alarmó a todos. La elite regional, que no solo controla la propiedad privada de los grupos económicos locales, sino también las principales empresas públicas de la región y la ciudad de Medellín, sintió que se iba una presa de sus manos, en caso de que el proyecto recayera en extranjeros, porque una cosa es ser empleado de una empresa extrajera y representarla y otra ser el principal jugador del proyecto, con el poder de controlar contratos, compras, empréstitos, nombrar la nómina, controlar el prestigio y la crítica. La elite regional ha entendido que el problema no es la propiedad, pública o privada, sino ¿quién controla y quién toma las decisiones para beneficio de ella misma, y por supuesto de la región y la ciudad, porque el respeto de la elite hacia las EPM ha permitido, a pesar de su carácter público, que éstas sean eficientes y rentables. La elite paisa no es privatizadora sino pragmática.

Todos a una, como en Fuente Ovejuna. La elite se levantó como un solo hombre para que el DdeA cediera el proyecto de concesión a EPM. Incluso, el presidente Uribe Vélez ayudó a cuajar el acuerdo. La estrategia le estaba funcionando a Ramos-Vásquez, con la amenaza extranjera.

Consiguieron un acuerdo, que ni EPM había previsto en sus peores cálculos, ni soñado en sus más tenebrosas pesadillas: Adelantar 205 millones de dólares, 200 para el DdeA, con cargo al costo del proyecto; y después de 50 años, terminada la concesión, el DdeA recibirá el 52% de las ganancias anuales, cercanas a 520 mdd anuales (de hoy), es decir cuatro fábricas de licores de Antioquia. Una gran revolución en materia fiscal para financiar el desarrollo futuro de Antioquia, y sus necesidades.

El acuerdo. EPM paga por la concesión, que comprende la construcción, la operación, el mantenimiento y la transferencia, “205 millones de dólares, con tres componentes: USD 100 millones como anticipo de los excedentes de la central (…); otros USD 35 millones que dependen de que el proyecto se desarrolle como una zona franca (…) y USD 70 millones que es lo que han aportado como capitalizaciones para adelantar el proyecto, que ya está en curso (en vías y otras obras)” (El Colombiano, Entrevista al Gerente de EPM, agosto 15-10).

EPM recibe a cambio, la concesión de la hidroeléctrica por 50 años, 8 de construcción y 42 de operación, y unos excedentes considerables, en donde EPM invertirá 3.000 millones de dólares y generará el 20% de la energía del país, Igualmente, 156 municipios, y no solo de Antioquia, sino también de Valle, Risaralda, Cauca, Quindío y Caldas recibirán por regalías unos $ 40.000 millones anuales (a pesos de hoy).

Sin duda, el hombre del año en Antioquia sería el astuto y audaz Álvaro Vásquez, a pesar de todas las críticas, y Ramos Botero el gran beneficiario político.