Natalia Botero con 20 esculturas será embajadora durante el Bicentenario
Colombiana expondrá en Nueva York
Autor: Diana Carolina Mejía Chaverra
25 de Mayo de 2010


Los afrodescendientes al desnudo, con toda su belleza y con toda su fuerza a flor de piel, es la propuesta de Natalia Botero en las 20 esculturas que ahora serán embajadoras de Colombia en el mundo, y que le tomó seis años esculpir.

Foto: Edwin Bustamante 

Seis años le tomó a esta artistas completar esta obra. Ya está por su segunda serie.

El dolor, el sometimiento, la segregación y el legado y la fuerza de una raza que no ha sabido bajar la cabeza a pesar de las cadenas y de los látigos, es el tema de la exposición escultural que con motivo del Bicentenario de la Independencia, expondrá en el consulado de Nueva York, la antioqueña Natalia Botero a partir del próximo 12 de julio.

“Mi obra ha tenido afortunadamente gran acogida, ella habla de esta raza olvidada, abandonada. Es una obra fuerte en sentimiento y deja huellas en los espectadores”, indica Natalia, afirmando, además, que cada pieza, cuidadosamente esculpida, es un reflejo de su propia reflexión de un mundo que aún discrimina, que aún segrega, y en que el aún se ofende a los demás desde el lenguaje y desde la acción en razón de la diferencia.

La obra de Natalia representando a Colombia, acompañará a artistas provenientes de otras latitudes del continente como Brasil, Chile, Argentina y Venezuela en esta importante vitrina newyorkina que mostrará una importante selección del arte joven que se está haciendo en Latinoamérica. “Ha sido muy satisfactorio este proceso porque allá no se hablará de mí sino de Colombia. No muchas personas saben de este país ni de dónde estamos. Llevar la obra hasta allí ha sido todo un reto”, afirma Natalia, agradeciendo el apoyo que le ha brindado la empresa privada, como es el caso de Uniban, quien se ha encargado de transportar las obras, muchas de ellas de más de un metro y medio y varios kilos de peso. “Ayudas le hacen mucha falta al tema cultural”, sentencia la artista.


Natalia esculpe en soledad, y en perpetua comunicación con ese yo interior que le dicta a sus manos las facciones, las texturas y los cuerpos de esos negros que la tienen fascinada desde su infancia, “ellos viven en mí, son parte de mí. Nacen en mi alma y los elaboran mis manos, son como un nacimiento de ese concepto, luego las doy a luz y las entrego al mundo”.

Esta exposición, que ha sido curada por Walter Correa Cadavid, ha sido criticada por Pascual Ruiz y curada en México por Leonora Martín del Campo, y en Nueva York por Vanesa Valdez, “son obras que reflejan el dolor, la tristeza, la esperanza, el dolor de nuestra raza, de nuestra historia, el dolor de la discriminación que no es sólo de razas, sino que se manifiesta en el diario vivir”, explica Natalia, de modo que esta obra no sólo se enmarca en la discriminación de blancos hacia negros, sino de ricos hacia pobres, del primer mundo hacia el tercero, de los jóvenes a los ancianos, de los hombres hacia las mujeres y de todas las segregaciones y sometimientos en todas sus formas.

“Yo modelo afros porque es una raza que tiene una connotación histórica de dolor y subyugación, pero también de resistencia, es un orgullo para mí llevarlos como bandera”, concluye Natalia sobre esta obra que hasta finales de año será Colombia en el mundo.