La Orquesta sólo grabó un álbum, Reincarnation
Narváez, un picante que aún se siente
Autor: Andrés Felipe Velásquez
7 de Noviembre de 2009


Un accidente donde fallecieron los integrantes, es una de las versiones que manejan los seguidores, la disolución de ésta, sin más ni más es la otra. ¿Qué pasó con la Narváez?


La voz Nasal de Armando Vásquez es tal vez uno de los detalles que más se recuerda de esta Orquesta. Las ocho crónicas barriales fue otro de los elementos llamativos. Fotos Archivo.

Con sólo ocho canciones, esta orquesta logró empadronarse en la historia de la salsa como una de las más representativas.

Una voz nasal, que algunos confundieron con la de Héctor Lavoe, y un sonido propio de Puerto Rico, fue el sabor, el picante que la Narváez entregó a la salsa.

Reincarnation, el único álbum de la Narváez, sigue palpitando luego de 34 años de haberse grabado. Y sigue latiendo porque el sonido se produjo con una maestría en la que la voz ‘chillona’ de Armando Vásquez se pegó como la de un niño cuando recita por primera vez ante toda la familia.

Flor de un día

Hablar de la Orquesta Narváez es remitirse a lo que comúnmente se denomina flor de un día. Sin duda, estos artistas alcanzaron la cúspide del reconocimiento musical, las ocho composiciones que se encerraron en un lomplay con una inusual carátula, seis ojos rodeando el cuerpo de una mujer desnuda, u ocho si se mira bien, y al revés está la Orquesta que se inmortalizó con un solo trabajo.

Un accidente en el que murieron los integrantes y la disolución de la Orquesta son las dos versiones que se tejen alrededor de la desaparición de ésta. Escarbar en estas dos ideas no es lo que enciende los motores al escuchar a Vásquez y su combo, pero si hace lamentar que sólo haya sido un álbum, y que únicamente se hayan podido disfrutar ocho excelentes crónicas barriales.

A punta de Sabiduría

“Yo tengo 16, y de la vida no me quejo/ hay mucho que aprender, y ya yo sé más o menos/ yo tengo un poquito de sabiduría/ y más todavía voy aprendiendo de la vida”, así rezan las primeras líneas de la canción que más movió fibras dentro de los seguidores ‘Narvaezcos’.

Los ocho miembros, número que coincide con la cantidad de canciones del único álbum, parece que hubieran entregado el alma en cada una de esas líricas, en cada uno de esos sonidos. Esto suena ilógico, pues no se pueden ver mientras cantan y tocan atados a los viejos lomplays, pero se pueden sentir con la pasión que dejan en Reincarnation donde los trombones y la voz de Vásquez son certeros al entonar “somos sus esclavos, somos víctimas de una reencarnación”.

Fueron ocho

Y efectivamente, fueron ocho los que llegaron para llenar de un picante especial los sonidos que empezaron a tomar fuerza en Latinoamérica.

Dewell Narváez, arreglos, dirección, Trombón, Cuatro, Coros y Percusión; Ralphie Rodríguez, Trombón; Johnny “Caliente” Carro, Piano y coros; “Little” José Morales, Timbales; Joe Naviera, Bajo; Manny Grau, Bongó; Danny Quijano, Congas; y Armando Vásquez, voz.


Ellos fueron los que “música trajeron para que bailen, para que gocen”, rezan algunas líneas de Reincarnation.

La Narváez, por ahora, sólo es un recuerdo plasmado en un solo disco, y digo un recuerdo porque se añora su regreso, se añoran más historias con sonido fuerte y bravo, se añora un poco más de ese picante que, en siete canciones, dejó la voz de Vásquez.

Canciones

Reincarnation fue un trabajo que se realizó bajo el sello Tico / Fania en 1975, prácticamente la totalidad de las composiciones fueron (aún lo son ) éxitos salseros.

Las ocho canciones son: “Obra del tiempo”, “Negrita”, “Reincarnation”, “Sabiduría”, “La mafia”, “El malo”, “El amor de Puerto Rico” y el instrumental “El clocko (The syncopated clock)”.