En el V Congreso Internacional sobre Víctimas se habló de verdad
Víctimas unidas sin colores ni banderas
Autor: Javier Alexander Macias
31 de Mayo de 2009


Víctimas de los diferentes países del mundo recomendaron a las víctimas colombianas que deben unirse para reclamar por lo que merecen, además, que la verdad no debe ser negociada, pues es la única forma de construir memoria y que el terrorismo no se repita.

Foto: Angela Patricia Zapata 

La gran conclusión de la jornada de ayer en el V Congreso sobre Víctimas del Terrorismo, fue que las víctimas de todo el mundo deben unirse para derrotar este flagelo y obtener mayor atención y mejor reparación.

Recobrando de los retazos de la memoria lo que ésta permitía contar, las víctimas que han sufrido el rigor de un conflicto armado o de una guerra, alzaron ayer nuevamente su voz. Sin más detalles que lo justo, contaron con sus palabras, algunas emocionadas y otras pausadas, el dolor intenso e indescriptible que les ha dejado el terrorismo.

Kenneth Thompson, Hazlett Lynch, Rosemary Dillard, Chantal Hybou-Anglade, Fabiola Lalinde, Clara Rojas, entre otras, contaron a las víctimas del conflicto en Colombia, la situación por la que habían pasado y la forma como poco a poco han ido superando esa situación.

Cada uno de ellos hizo énfasis en que a todos los une la misma condición, la de víctimas, y por esto, deben trabajar unidos, indiferente de su nacionalidad, para que las situaciones por las que han pasado no se queden relegadas en el olvido.

“El dolor de las víctimas no tiene fronteras. No hay normas ni reglas que nos digan como superar todo lo que nos ha pasado. Sólo nosotros mismos, sin distingo de ninguna clase podremos salir adelante y superar el terrorismo. Nunca debemos dejar ganar a los terroristas, debemos ser fuertes”, declaró Rosemary Dillard, quien perdió a su esposo en los hechos ocurridos el 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.

Por este motivo, tanto víctimas extranjeras como del país, se unieron en un clamor con más de un aplauso y, articuladas por los mismos sentimientos, declararon que deben luchar juntas para que el recuerdo y la justicia no queden en el abandono.

La ley sirirí

Fabiola Lalinde, víctima colombiana de un crimen de Estado, manifestó que si es necesario, las víctimas deberían crear la ley sirirí, con la cual enfatizarían al gobierno de cada país en lo importante que es el responderle a las víctimas, más que incluso a los victimarios.

Bajo la premisa de la ley sirirí, Jennifer Adams, directora del Centro de Tributo Trade World Center, manifestó que “aunque los gobiernos no se hacen cargo de todo, las víctimas debe unirse y trabajar juntas, ayudarse y ayudar a otras para sanar el dolor y salir adelante así como lo hicieron las viudas y familiares de los que murieron en el atentado del 11 de septiembre”, agregó Adams, quien puso énfasis especial en invitar a las víctimas a unirse, independiente de su origen o clase social.


Una posición Clara

Sin el recuento de su cautiverio, que era lo que muchos esperaban, Clara Rojas en su intervención manifestó que “falta un inmenso esfuerzo para mirar como se soluciona el problema del terrorismo en el país”.

Para ella, la participación de las víctimas es fundamental, y enfatizó en que las entidades gubernamentales encargadas de brindar atención a las víctimas en Colombia, deben dejar la burocracia y dedicarse a entregar los recursos, que saben que los tienen.

“Necesitamos una oficina de Acción Social que sea eficiente, que no sea una oficina de burocracia, porque esto no permite la pronta solución a las necesidades, sumado a esto, se deben crear apoyos, no sólo económicos, sino emocionales y mostrando el camino del apoyo”, declaró Clara Rojas, quien agregó que se deben analizar los esfuerzos que han hecho otros países para solucionar el problema y aplicarlo en el país.

¿Para qué la verdad?

“Si no se aborda bien el tema de la verdad, las víctimas seguirán sufriendo”, fue la frase con la que Juan Pablo Letelier, senador de la República de Chile y víctima de la dictadura Pinochet, habló a las víctimas sobre la importancia de la verdad.

Para él, la condición primordial para que haya justicia, es que haya verdad completa. Lo que ocurre cuando no hay verdad, es que se creen justas las acciones de tortura, sufrimiento, muerte y desaparición.

“Lo más importante de la verdad es que con ésta se puede construir memoria, con la memoria historia, y con la historia un recurso para que los hechos no vuelvan a repetirse. El proceso de la verdad es el que sana”, comentó Juan Pablo Letelier.

No obstante, para llegar al reconocimiento de las víctimas, el perdón, la verdad y la unión son los tres ejes para la reconstrucción de la memoria. Según los invitados, de esta forma, podría erradicarse de la faz de la tierra el terrorismo, fenómeno que ha traspasado fronteras y que ha unido a las víctimas en un dolor que no tiene ningún tipo de distinción.