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El Batallón Girardot se va al Norte
21 de Septiembre de 2008


Enhorabuena, y que sea pronta la concreción de la nueva casa del Batallón Girardot, que Medellín cede gustosa en solidaridad con los hermanos del Norte.

El traslado de nuestro muy querido Batallón Girardot de su antigua sede en el barrio Villa Hermosa, de Medellín, a un lugar aún no determinado de la subregión del Norte de Antioquia, nos parece un acierto del Gobierno desde el punto de vista que se le mire: estratégico-militar, económico, social y de justicia en la extensión de los beneficios de la seguridad del centro a la periferia del departamento.

La determinación fue anunciada por el ministro de la Defensa, Juan Manuel Santos, al final de un consejo de seguridad que presidió este viernes en el Comando de la Cuarta Brigada, en el cual participaron el comandante de las Fuerzas Militares, general Freddy Padilla De León; el comandante del Ejército, general Mario Montoya; el director de la Policía, general Óscar Naranjo; el gobernador Luis Alfredo Ramos Botero; el secretario de Gobierno Andrés Julián Rendón, algunos congresistas y los alcaldes de los 17 municipios del Norte. Es bien sabido que los pobladores de esa ubérrima porción de nuestro departamento han tenido que sufrir por años los embates de los frentes 18 y 36 de las Farc; los crímenes de las AUC hasta la desmovilización de las huestes de Ramiro ‘Cuco’ Vanoy y Carlos Mario Jiménez ‘Macaco’; y últimamente la irrupción de algunas bandas emergentes del narcoparamilitarismo.

El Batallón Girardot tiene una historia casi centenaria de servicio al país desde su sede de Medellín. En los anales del Ejército Nacional se cuenta que el 30 de diciembre de 1919, mediante Decreto 2446, firmado por el Presidente Marco Fidel Suárez, se creó la Cuarta Brigada, orgánica de la II División y conformada por dos Regimientos de Infantería: “Cartagena No 7” y “Girardot No 8”; los regimientos de Caballería “Rondón No 2”; de Artillería “Tenerife No 2”; un Batallón de Tren “Baraya No 2” y el Batallón II del Regimiento de Ingenieros (Caldas). El 16 de octubre de 1931 mediante Decreto 1842 se reorganizó el ramo de guerra y se asignó nueva jurisdicción a la Cuarta Brigada, pero la base del Batallón Girardot en la capital antioqueña se mantuvo inmodificable a lo largo de las distintas reformas. Sólo en una ocasión y por un motivo realmente excepcional – el levantamiento popular por el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948 – dice la historia que los reservistas activados en Infantería del Batallón Girardot se agregaron al Ministerio de Guerra para colaborar en el control del orden público en Bogotá. Desde entonces, durante la llamada “época de la violencia” partidista y a lo largo de los más de 40 años de confrontación con las guerrillas filocomunistas, hoy convertidas en ejércitos del narcotráfico, ha sido notable la cuota de sangre que han aportado las tropas de la Cuarta Brigada y, dentro de ésta, el Batallón Girardot, en la reconquista de la seguridad y la paz en Antioquia y el país.

Hace tres años, en julio de 2005, nos congratulamos por la creación de la VII División del Ejército, con sede en Medellín y jurisdicción en Antioquia, Córdoba y parte del Chocó, regiones que antes dependían de la I División del Ejército, cuya sede principal está en Santa Marta y tenía que atender además todos los departamentos de la Costa Atlántica. Con la VII División mejoró sensiblemente el servicio de vigilancia y seguridad en esos tres departamentos, y esperamos que, a una escala menor, por supuesto, el control del orden público en el Norte de Antioquia, con repercusión incluso en el Nordeste y Bajo Cauca, llegue a ser más eficiente a partir del momento en que el Batallón Girardot tenga su centro de operación, según la Gobernación, en algún lugar de Llanos de Cuivá, entre los municipios de Santa Rosa de Osos y Yarumal.

Como decíamos al comienzo, los beneficios que pueden derivarse de ese traslado son de diverso orden. En el aspecto propiamente militar, es evidente la necesidad de mejorar la capacidad de reacción del Ejército frente a situaciones de orden público en municipios como Valdivia, Puerto Valdivia y Tarazá, donde se han vuelto consuetudinarios los ‘paros’ cocaleros, con sus secuelas de violencia, desabastecimiento y grave perjuicio para los pobladores, incendio de vehículos e interrupción de la comunicación terrestre entre Medellín y la Costa Atlántica, acciones terroristas promovidas por la narcoguerrilla de las Farc que ve amenazado su negocio con los programas de fumigación y erradicación manual de cultivos de coca. Apoyamos la determinación del Gobierno, de los comandantes de las fuerzas armadas, de no dar tregua a los bandidos de los frentes 18 y 36, hasta dar con la captura o eliminación de sus comandantes y la destrucción de sus estructuras criminales y, en ese propósito, estamos convencidos de que sentir de cerca la presencia del Batallón Girardot será un estímulo al mayor compromiso y solidaridad de los habitantes.

Con el mejoramiento de la seguridad – es casi un axioma – vendrá una mayor inversión y un mayor progreso para esa subregión del departamento. Enhorabuena, pues, y que sea pronta la concreción de la nueva casa del Batallón Girardot, que Medellín cede gustosa en solidaridad con los hermanos del Norte.


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