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Viaje del tiempo
El Planetario de Medellín
Autor: Dario Valencia Restrepo
12 de Agosto de 2007


¿Cuál fue el origen del universo, qué ocurrió en los primeros instantes, cómo ha sido su evolución durante más de trece mil millones de años, cuál podría ser su destino? ¿Qué puede decirse del origen, la composición, las propiedades físicas, la distribución y el movimiento de los cuerpos celestes, así como del resto de materia esparcida por el cosmos?

¿Existen otras formas de energía distintas a las que conocemos? ¿Cuál es la naturaleza del tiempo y del espacio? ¿Qué puesto ocupa nuestra especie en el vasto universo?

Ninguna persona de nuestro tiempo puede ignorar las generalidades de lo que hoy se sabe cuando se intenta responder preguntas tan trascendentales como las anteriores. Somos hijos de un universo que al evolucionar según sus propias leyes propició la aparición de las partículas elementales, los átomos y moléculas, las estrellas y galaxias, la vida tal como la conocemos. Somos polvo de estrellas, estamos hechos del mismo material de las estrellas, como dijo Carl Sagan.

La más antigua de las ciencias, la astronomía, se ocupa de estudiar e investigar científicamente temas como los anteriores con ayuda de observaciones cada vez más finas y de potentes teorías apoyadas en el lenguaje de la matemática. Ya los babilonios, unos 3.000 años antes de Cristo, identificaron importantes constelaciones y con posterioridad desarrollaron un calendario basado en la regularidad de ciertos eventos astronómicos.

Desde 1923, cuando se inaugura el primer planetario en Munich con el lema “Un salón de clase bajo la bóveda de los cielos”, instituciones de este tipo en el mundo se han dedicado con empeño a la divulgación y educación en astronomía y ciencias del espacio, con una atención preferencial a los niños. Sin estridencia, con discreción y superando grandes limitaciones, el Planetario de Medellín “Jesús Emilio Ramírez” ha venido cumpliendo una encomiable labor que honra a la ciudad, en buena medida gracias a la visión de largo plazo, el tesón y la abnegación de Gabriel Jaime Gómez Carder, por muchos años su director.

Reuniones tan destacadas como el Simposio Albert Einstein (con motivo de los 100 años de la aparición de la teoría de la relatividad especial en 1905), la Cita con las ciencias, y el Simposio de la Tierra y el Cielo (con motivo de los 50 años del Año Geofísico Internacional de 1957) han permitido que la ciudad haya contado con la presencia de distinguidos científicos e investigadores colombianos y del exterior, estos últimos gracias a las importantes relaciones que la dirección del Planetario ha establecido con instituciones de Alemania, Francia, España, Estados Unidos y Costa Rica. Pero además se ofrecen conferencias, disertaciones y cursos, se llevan a cabo observaciones astronómicas y se aprovecha el auditorio con su cúpula de 15 metros de diámetro para proyecciones estelares. Con gran sentido cultural, la entidad ha extendido su acción a un área denominada arte, ciencia y tecnología que muy bien complementa su labor más específica.

No obstante la hospitalidad y la colaboración brindadas por el Instituto Tecnológico Metropolitano, el Planetario de Medellín no cuenta con una planta propia de personal, carece de presupuesto propio y no tiene en la actualidad ninguna capacidad de inversión. Esto último es de particular importancia por la necesidad de cambiar un proyector estelar de 23 años de antigüedad, obsoleto y de fabricación descontinuada, de modo que se pueda aprovechar los avances de la tecnología digital, el uso de la fibra óptica y los programas computarizados que intentan la inmersión total del espectador. Así mismo, es fundamental mejorar la dotación de la biblioteca y adquirir material educativo, películas y programas de computador.

En los últimos años se han invertido muchos miles de millones de pesos en un complejo de obras de gran interés para el fomento y la educación en los campos científico y técnico, las cuales incluyen el Parque Explora, el Jardín Botánico y el Parque Norte. Sorprende que ningún dinero se haya destinado para atender la crítica situación del Planetario, localizado en la misma área, puesto que esta entidad está llamada a asumir un liderazgo en su campo de acción, principalmente en conexión con las actividades del importante proyecto Explora.

La administración municipal, las asociaciones astronómicas y científicas, la empresa privada, los aficionados y los ciudadanos en general deben mirar con atención la importante tarea que viene cumpliendo el Planetario de Medellín y reconocer que es imperativo dotar a su dirección de la capacidad de gestión que merece. El descuido actual puede conducir al futuro marchitamiento de la entidad porque la continuidad de su actual labor no puede asegurarse sin un decidido apoyo administrativo y financiero.

2009 ha sido declarado por importantes instituciones como el Año Internacional de la Astronomía y los preparativos al respecto se han iniciado ya en diversas partes del mundo. Una estupenda oportunidad para mostrar que con respecto a su Planetario Medellín sí marcha hacia una ciudad educadora.


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