Jueves 22 de Diciembre de 2016    Actualizado 3:16 pm.

Medellín rinde homenaje al escritor antioqueño
Carrasquilla se burlaba de medio mundo
Autor: Jose Guarnizo Álvarez
18 de Marzo de 2007


Tomás Carrasquilla ni era costumbrista ni era periodista, así lo define el periodista Carlos Uribe de los Ríos, quien se refirió a las columnas que escribió el escritor antioqueño en El Espectador.


Carrasquilla escribió "Frutos de mi tierra" (1896) y "La marquesa de Yolombó" (1928), entre otras obras.

El profesor Lawrence La Fountain-Stokes afirma abiertamente que Tomás Carrasquilla era homosexual. Para llegar a tal conclusión el investigador desmembró la obra del escritor antioqueño a través de elementos andróginos que hay en su narrativa, así como de algunas aseveraciones de Fernando Vallejo, quien por su parte nunca tuvo problemas para aceptar tal condición.

La idea de que Carrasquilla fuera homosexual, aparte de frivolizar los alcances literarios, pudo seducir a historiadores y biógrafos en varios rincones del mundo, que no han abandonado la idea de extraer cualquier resquicio de reflexión que se pueda hacer del antioqueño.

Lo anterior da cuenta del constante interés de la crítica literaria internacional por conocer detalles de Carrasquilla, que de una u otra manera, nunca fueron de popular conocimiento, como algunos hechos de su relación epistolar con sus padres en épocas de juventud.

Pero entonces, ¿qué homenaje se le hace hoy día a Carrasquilla? Por estos días las reverencias al escritor parecen venir por antonomasia, sin que se piense en la necesidad de ir redescubriendo una obra que ha dado para todo, hasta para señalársele de costumbrista, remoquete facilista en el que caben todos aquellos escritos en el que aparece una palabra como “sumercé".

Lejos del costumbrismo

Así lo expresa el periodista Carlos Uribe de los Ríos: “A mi no me gusta la palabra costumbrista, pienso que es muy complicada porque está enmarcada dentro de un contexto peyorativo tanto en la literatura como en cualquier cosa. Los textos de Carrasquilla en eso son muy distintos a los escritos breves de los costumbristas bogotanos o cundiboyacenses”.

Para Uribe estos escritores sí hablaban de asuntos hogareños, de la tasa de chocolate, de cómo se toma el te, de las visitas y las tertulias: “Carrasquilla no hablaba de eso. Es el tono local lo que le permite a sus escritos ser universales”.

En todo caso, y dentro de cualquier esfera que se circunscriba la prosa carrasquillesca es preciso decir que no existe otra manera de regresar a él, que a través de sus páginas.

El Metro de Medellín, El Parque Biblioteca La Quintana, el mural de Hugo León Uribe y la exposición “Tomás Carrasquilla, de la Aldea al Universo”, intentan en la ciudad acercar de nuevo a la gente a una obra que retrató a la Antioquia de finales del XIX y principios del XX.


Fernando González

Hasta en la corporación Otraparte, entidad cultural dedicada a la obra de Fernando González, amigo ilustre de Tomás, están rindiendo homenaje al escritor: “Son más que merecidos estos honores a estas figuras tan grandes de Antioquia. Yo siento que en nuestra región hay escritores para mostrar que no han tenido el suficiente reconocimiento”, dijo Gustavo Restrepo, director de Otraparte.

Y no era para menos, teniendo en cuenta la gran amistad que sostuvieron Carrasquilla y González: “Pero de sus libros me consuelo pensando que son suyos y que usted es mi amigo y que es el Maestro de Colombia. Son tan hermosos, que sólo por ser suyos los perdono. Lo que sí no puedo perdonar nunca es el segundo párrafo del libro de usted que están editando en Atlántida, ese párrafo en donde trata de su memoria: ¡Maldita sea no haber sido yo el que escribió eso!” le escribía González a Carrasquilla.

¿Periodista?

Mucho se ha especulado sobre la función periodística de Tomás Carrasquilla sin llegar nunca a veraces conclusiones. Para Uribe de los Ríos ésta no sería un profesión imputable al hombre nacido en el municipio de Santo Domingo: “Algunos dicen de manera atrevida que Carrasquilla era periodista".

“La verdad es que no lo era, es sólo que el escribió una columna en El Espectador un tiempo y todavía algunas de esas columnas se dejan leer. Como la columna de prensa es algo tan temporal y finito entonces uno no podría decir que porque es de Carrasquilla o de García Márquez tendrán vida perpetua”.

Carrasquilla lo que hizo fue escribir columnas muy locales: “No le interesaba hablar de los líos internacionales, ni de la política nacional sino que hablaba de situaciones parroquiales: de literatura, de escritores” dice Uribe y agrega que el escritor tenía muy claro que las columnas tenían un lenguaje más llano, no alejado de la literatura pero tampoco dominada por ella, lo que permitía que el lector promedio se pudiese acercar a los textos.

No podría terminarse ningún escrito que haga alusión a Carrasquilla sin decir que la mayor bondad de sus columnas la constituyó el elemento irónico: “Para mi el rasgo más importante es que él se burlaba de medio mundo”, concluyó Uribe.



Prohibida su reproducción total o parcial. La traducción a cualquier idioma está permitida estrictamente para usos pedagógicos y debe citarse la fuente. Reproduction in whole or in part is forbidden. Translation in any language is permitted strictly for pedagogic uses without permission written, and sources must be mention.
Webmaster: webmaster@elmundo.com - Contáctenos en la Calle 53 #74-50 Barrio Los Colores en Medellín - Colombia - Teléfono (574) 2642800