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¿Qué son las armas?
Autor: Hernán Cárdenas Lince
4 de Enero de 2007


En la política y en la econo-mía mundial la noticia más importante fue que los Estados Unidos ya no son el primer productor de armas en todo el planeta. Ese triste liderazgo lo ha ocupado Rusia haciendo ventas inmensas a los pobres países en desarrollo.

Los congresistas de los Estados Unidos, que son más estudiosos que los colombianos, están cuidadosamente analizando porqué Rusia subió sus ventas de armas a los países en desarrollo llegando a US$30.2 billones de dólares, cuando en el año anterior sus ventas fueron de US$26.4 billones de dólares, quitándoles el gran mercado que tenían los Estados Unidos.


Pero es indispensable que todos nos preguntemos: ¿Qué son las armas y para qué sirven? Esos tristes y pasados objetos llamados “armas” los usa el ser humano cuando no tiene proposición educativa y cuando carece de principios éticos en todos sus procesos de formación y capacitación. Si usted quiere imponer un poder pero carece de argumentos o de capacidad intelectual para persuadir, tiene que hacer como los guerrilleros que con sus armas asesinan sin importarles quiénes serán las víctimas. Sin embargo, hay algo más grave aún y es que para conseguir las tales “armas” hay que recurrir al narcotráfico para financiarse.

La base estructural del pénsum educativo de un país civilizado incluye la cuidadosa enseñanza sobre qué son las “armas” y que un ser humano nunca debe usarlas ni comprarlas. En los pocos momentos que tales elementos pueden ser usados, únicamente pueden estar en las manos del ejército y de la policía legalmente constituidos. Revisando la historia humana, todos sus grandes líderes y filósofos han estado lejos de las “armas”.

Lamentablemente los educadores colombianos en este momento no incluyen la enseñanza correcta y específica, para todos sus alumnos, sobre lo que son las “armas” y por qué estas nunca se deben usar. La educación no es la simple memorización de tablas de multiplicar y cosas similares, es aprender a convivir al mismo tiempo que se debe progresar en la capacidad de comunicación interpersonal, cosa que nunca se logra con las tales “armas”.

En el pénsum de todos nuestros centros educativos debe existir una buena enseñanza sobre normas de higiene, buena alimentación, ejercicios corporales, deportes, mientras paralelamente todos los maestros deberían haber informado a todos sus discípulos sobre los peligros de la pólvora que se convierte en un arma cuando es torpemente manipulada.

Si toda la juventud se educa bien y rechazan las “armas” nunca apoyarán actitudes demagógicas en política como la de Chávez en Venezuela, quien despilfarra millones en compra de “armas” en vez de sembrar el crecimiento económico que beneficia las generaciones por venir.

Qué lástima que en nuestro país sus poderosas cadenas de televisión no estén enseñando nada contra el uso de las “armas”. Sería justo que esos medios de comunicación le explicaran cuidadosamente a todo el público que con todo el dinero que se despilfarra en “armas” por los guerrilleros y paramilitares narcotraficantes se podría haber invertido en erradicar la pobreza y cubrir la brecha entre ricos y pobres.


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