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Columnistas

La agonía del Centro
Autor: Iván Guzmán López
25 de Septiembre de 2012


Al terminar la lectura de artículos como “El fin del espacio público”, “La ciudad abandonada”, “Sentido de pertenencia y participación”, “Réquiem por el espacio público”, “Espacio público: una mala noticia”

Al terminar la lectura de artículos como “El fin del espacio público”, “La ciudad abandonada”, “Sentido de pertenencia y participación”, “Réquiem por el espacio público”, “Espacio público: una mala noticia”, entre otros, de la autoría de mi admirado colega columnista, el ex constitucionalista quindiano Jorge Arango Mejía, debo confesar que sentía como una especie de conmiseración solidaria por él, pues su queja de amor y pena por su Armenia del alma, hablaba de una invasión desmedida del espacio público que hacía de la ciudad un pandemónium insoportable. Hoy no me atrevería a invitar al doctor Jorge Arango a Medellín, pues, seguramente, con desmedida generosidad, me correspondería la dicha conmiseración: Así está hoy Medellín; igual o peor que la Armenia desastrosa que nos presenta el ex embajador y columnista de EL MUNDO.


En La Crónica del Quindío, edición del jueves 20 de septiembre de 2012, y bajo el título de “Acción popular por recuperación del espacio público podría ser guía nacional”, el periodista Jorge Eliécer Orozco Dávila describe la lucha de mi colega y la demanda que instauró en la defensa del espacio público. Dice el cronista: “Las consecuencias de una demanda en ejercicio de la acción popular, que se instauró por parte del ex presidente de la Corte Constitucional, Jorge Arango Mejía, y en procura de recuperar el espacio público para Armenia puede llegar a constituirse en un referente jurídico para muchas ciudades del país que están viviendo situaciones parecidas”. Arango Mejía –dice el periódico-, instauró la demanda porque varias veces recomendó a sus lectores de La Crónica del Quindío que en ejercicio de la calidad de persona, interpusieran una acción para defender el espacio público. “Mis recomendaciones no dieron fruto -dijo el doctor Arango-, por eso resolví seguir el consejo de los abuelos que dice: ‘manda, haz y serás bien servido’, entonces la presenté yo”. Agregó que lo que busca es que se cumpla la Constitución y la ley, que son de una claridad absoluta. El artículo 82 de la Constitución señala: “Es deber del Estado velar por la protección de la integridad del espacio público y por su destinación al uso común, el cual prevalece sobre el interés particular”.


Algunos, vitalmente interesados en que fuerzas distintas a las del Estado manejen a su antojo el espacio público, dirán: ¿Y por qué este señor se empecina en semejante y peligrosa tarea? La respuesta nos la entrega el director del periódico más influyente de España, El País, Javier Moreno Barber, cuando dice: “Los periodistas no somos más que la voz del ciudadano”.


¿Por qué esta justa aspiración de los ciudadanos, parece asunto imposible en Medellín? El periódico Epicentro, en su edición Nro. 35, hace un profuso y acertado despliegue del lamentable estado del Centro. En su página 5 entrevista a Jorge Iván Giraldo Jiménez, su nuevo Gerente, en reemplazo de la fajardista Adriana Sampedro Cuartas, quien, según los amigos comerciantes, pasó sin pena ni gloria por esa jugosa canonjía burocrática. Preguntado Giraldo sobre ¿cuáles son las principales problemáticas del Centro y cómo se van a afrontar desde la Gerencia?, respondió: “La seguridad prioritariamente, el espacio público, el tema de los habitantes de la calle y la movilidad”. Y aseguró que “como solución se van a activar fuertemente los programas que las diferentes secretarías del municipio tienen para las diferentes problemáticas, vamos a trabajar con decisión para que estas problemáticas mengüen en el sector del centro”. ¡Eureka! ¡Ya sabe la Gerencia cuáles son los males del centro! Ahora, sólo basta que esa Gerencia ponga a trabajar a la Secretaría de Gobierno, a la de Bienestar Social, a la de Seguridad, a más de la inoperante Secretaría de Tránsito, cuya labor es repartir comparendos y últimamente encimar golpizas.


Definitivamente, el Centro no es más que una cloaca de vicio, robo, prostitución, microtráfico, caos, atraco, calles convertidas en parqueaderos, piratería, robo de energía, insoportable caos vehicular, etc., y necesita intervención urgente de los  gobiernos local y nacional.


Puntada final: los ciudadanos que pagamos impuestos, recursos que son usados para cancelar el salario de los funcionarios públicos, necesitamos que Medellín, la que ayer era “La más educada” y hoy “Un hogar para la vida”, sea una ciudad más amable, más ecológica, más productiva, más humana y más segura.


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