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Contracorriente
Las anécdotas políticas
Autor: Ramón Elejalde Arbelaez
10 de Enero de 2010


Ofició como obispo titular de la diócesis de Santa Rosa de Osos monseñor Miguel Ángel Builes entre los años 1924 y 1967, es decir, por 43 años. Fue monseñor Builes un pastor muy controvertido.

En 1930, caído del Gobierno el conservatismo y cuando apenas se iniciaba el mandato liberal de Enrique Olaya Herrera, el obispo de Santa Rosa de Osos revivió la controversia que 20 años antes habían sostenido monseñor Ezequiel Moreno, ad portas de los altares, y el general Rafael Uribe Uribe acerca de si ser liberal era un pecado. En una famosísima pastoral del 5 de abril de 1931 monseñor Builes escribió: “Qué el liberalismo ya no es pecado, se viene diciendo últimamente con grande insistencia; los prelados no solo callan sino que han prohibido hablar del liberalismo (…) y que por tanto, ser liberal ya no es malo (…) Nada más erróneo, pues lo que es esencialmente malo jamás dejará de serlo, y el liberalismo es esencialmente malo”.

Más tarde, por la década del cincuenta, Monseñor sostuvo una polémica con el conocido columnista del periódico El Tiempo, Calibán, hermano del ex presidente Eduardo Santos Montejo. En cualquier ocasión Calibán lo llamó “cura de aldea”, encolerizado al Pastor tomó la decisión de prohibir la lectura del periódico bogotano so pena de incurrir en pecado mortal. Semejante adefesio dio origen a simpáticas anécdotas como cuando la esposa de algún parroquiano pilló a éste leyendo el periódico Liberal (en ese entonces) y le dijo en tono amable y lleno de picardía: “Eh, vos sí sos bobo: ponete a leer El Tiempo habiendo pecaos tan buenos”.

Cuentan también en Sopetrán, parroquia que otrora pertenecía a la diócesis de Santa Rosa de Osos y a raíz de la decisión del Obispo de elevar a pecado mortal la lectura del periódico El Tiempo, que muchos lugareños de filiación liberal se iban a Santa Fe de Antioquia a leer el periódico, en algunos casos solamente les bastaba con pasar el puente de Occidente. Ya en la Diócesis de Antioquia la lectura del diario de los Santos no era ni siquiera un pecado venial.

Cuentan en Yarumal, la tierra de Guillermo Mejía, ideólogo de este escrito, que “bajo la férula de monseñor Builes, alguna señora que se las daba de profesar secretamente ideas liberales y se creía muy suficiente, seguramente para descrestar al padre Palacio, párroco de Yarumal, se acercó al confesionario y con voz de fingida petulancia le dijo al levita: “Padre, acúsome de que no creo en el misterio de la Santísima Trinidad”. A lo que el padre Palacio, que era bastante práctico y oportuno, le contestó: “Ah, no te preocupés, andá a comulgar que ese problema te queda muy fondillón a vos”.

Cuentan que en la década del sesenta del siglo pasado oficiaban como diputados a la Asamblea de Antioquia el liberal Jorge Tobón Restrepo y el conservador Rubiel Valencia Cossio. Jorge, que estaba en la disidencia del Movimiento Revolucionario Liberal, era un contestatario de los amigos del Frente Nacional, en el Gobierno, a los que pertenecía el mayor de los Valencia Cossio. Muchos años antes de la diputación Jorge Tobón ejerció como alcalde o inspector de policía en cualquier poblado de Antioquia, donde por necesidades del servicio se vio en la obligación de adquirir una mula para trasladarse a las veredas del lugar que gobernaba. Por alguna razón el animalito se desapareció, lo que llevó a la Contraloría a investigarlo y seguramente a imponerle alguna multa. Cuando Jorge oficiaba como diputado y el acontecimiento parecía olvidado por la opinión pública por lo intrascendente, Rubiel Valencia decide desempolvarlo y enjuiciar públicamente al opositor gubernamental. El diputado Jorge Tobón escuchó con atención la arenga de Rubiel que lo señalaba con el dedo acusador y una vez terminada la furibunda diatriba, Jorge pidió la palabra y con serenidad y vehemencia le dijo a la Corporación de los antioqueños: “Señor Presidente y honorables diputados, señores secretarios de Despacho: Es verdad todo lo que aquí ha afirmado el honorable diputado Valencia Cossio. Esa mula sí se perdió. Pero lo que más me sorprende es que ahora me la encuentro aquí en la Asamblea Departamental haciéndome un debate a mí. Muchas gracias”.


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