Jueves 22 de Diciembre de 2016    Actualizado 3:16 pm.

Horizontes
El sobrino del Obispo
Autor: Fernando Uribe Restrepo
3 de Junio de 2009


Hace tres semanas falleció Rafael Escalona, cuyo nombre completo era Rafael Calixto Escalona Martínez. Falleció el 13 de mayo pasado en la Clínica Santa Fe en Bogotá. Fue un personaje digno de esta columna. Había nacido en Patillal, un corregimiento de Valledupar en el departamento del Cesar. Fue el séptimo de nueve hijos. Nació el 27 de marzo de 1.927.

Era miembro de una familia aristocrática y adinerada. Era hijo de Clemente Escalona, coronel en la guerra de los Mil días, a principios del siglo. Sobrino de Rafael Celedón, Obispo presbiteriano de Santa Marta.

El sepelio tuvo lugar en el cementerio de Valledupar y los asistentes iban vestidos de blanco. Ese es el color que se considera elegante para el vestido en la Costa de Caribe colombiano. Muy apropiado para el calor que se siente en esa región. Fue enterrado al ritmo del vallenato, el que había hecho parte esencial e inseparable de su vida. Cantaron durante el entierro Diomedes Díaz y los niños de la escuela Talento Vallenato fundada por Escalona.

Fue llamado “Rey de Reyes de la Leyenda Vallenata”. El llamado Festival de esa Leyenda, la que se realiza periódicamente en la plaza central de Valledupar, es un evento musical que atrae el interés de todo el país. Gabriel García Márquez, nuestro Premio Nóbel de Literatura, en cuya entrega en Suecia estuvo acompañado por Escalona, solía llamar a éste “mi primo”.

Decía que su famoso libro Cien años de Soledad era un vallenato de 350 páginas. El vallenato sirve para identificar a Colombia en cualquier parte del mundo; es la única música auténticamente nuestra y a ella están unidas la poesía, la alegría, la nostalgia, la picardía y el ritmo. Su máximo representante en cuanto a la composición de música y de letras, fue Rafael Escalona. A él se le debe ese retrato musical de su tierra y de personajes de su época.

El vallenato utiliza principalmente música de acordeones, y es un ritmo del Caribe colombiano que es alegre. La letra de sus canciones narra historias, describe costumbres y hasta cuenta chismes. Nuestro personaje no tocaba ningún instrumento y cuando estaba componiendo una canción le gustaba ir silbando su melodía.

Su padre le leía el periódico cuando estaba muy pequeño, y él quería hacer lo mismo con las historias que contaba en periódico, pero no escritas sino cantadas. Tuvo una rica vena poética Escalona y en la letra de sus canciones se cuentan sueños, hay letras melancólicas pero con el toque del acordeón; hay canciones satíricas, otras burlonas y no faltan las que son profundamente sentimentales.

Son como noticias de la comarca, lo que Escalona quería cantar cuando estaba niño, sueño que cumplió. El Festival de la Leyenda Vallenata fue creado en 1968 por Escalona, Alfonso López Michelsen y Consuelo Araujo, llamada “La Cacica”, quien fuera Ministra de Cultura y quien murió asesinada por las Farc en el 2001. Suele realizarse en una tarima, en la plaza “Alfonso López” de Valledupar.

Escalona fue cónsul en Panamá y al regresar declaró que no viviría más en Valledupar porque allá tomaba mucho trago. Decía que un “vallenato llorón, no era vallenato”; el vallenato de Escalona lo podríamos llamar clásico y no es llorón, ni mucho menos, es alegre y su música sobresale por la poesía que contienen sus muchas canciones. El vallenato es el producto de la unión de tres razas: los blancos que pusieron el acordeón traído de Europa, los negros la caja africana y los indios, la guacharaca.

Su vallenato “El Testamento”, es un clásico: “Oye morenita te vas a quedar muy sola / anoche dijo el radio que abrieron el Liceo / Como es estudiante ya se va Escalona / pero de recuerdo te deja un paseo/ Que te habla de aquel inmenso amor, / que llevo dentro del corazón”. Más adelante se refiere “cantado con el lenguaje grato / que tiene la tierra e´Pedro Castro”. La canción “La casa en el aire” también es inolvidable. La canción que más me gusta por su hermosa letra se llama “Manantial”, a Rosa María, que fue una de sus esposas. Es muy poética y su letra muy bonita e imaginativa. Dice así: “Yo voy a hacer que brote un manantial / en lo más alto de la serranía, / en donde solo se pueda bañar, / cuando tenga calor Rosa María”. El Horizonte de nuestra Colombia se ha engalanado con los vallenatos de Escalona.


Prohibida su reproducción total o parcial. La traducción a cualquier idioma está permitida estrictamente para usos pedagógicos y debe citarse la fuente. Reproduction in whole or in part is forbidden. Translation in any language is permitted strictly for pedagogic uses without permission written, and sources must be mention.
Webmaster: webmaster@elmundo.com - Contáctenos en la Calle 53 #74-50 Barrio Los Colores en Medellín - Colombia - Teléfono (574) 2642800