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Antioquia juega ante Tolima a las 3:30 p.m., en el Cincuentenario
Historia de goles y pescado frito
Autor: Mauricio López
18 de Febrero de 2006


Luis Vélez es el goleador de la Selección Antioquia Prejuvenil. El atacante turbeño lleva dos anotaciones en dos encuentros disputados y hoy, ante Tolima, espera subir la cifra. Por su lado, Gabriel Ramírez, lateral izquierdo, aspira a sostener su puesto en la titular del combinado “maicero”. Ana Esther es una de esas morenas urabaenses de sonrisa blanca y manos finas.

Foto: Juan Pablo Gómez 

José Gabriel Ramírez jugó los dos primeros encuentros del Nacional Prejuvenil como titular, hoy es duda ante Tolima.

Su sazón, sobre todo para el pescado frito con patacón y arroz de coco, es añorado por ‘Nandito’, el quinto hijo de su matrimonio con Luis Hernando y quien vive desde hace tres años en el barrio La Magnolia de Envigado. ‘Nandito’, Luis Hernando Vélez, juega para el conjunto Naranja en la categoría Sub 15. Desde que llegó de Turbo en 2003, Luis lleva anotados 78 goles, cifra que le sirvió para ser convocado a la Selección Antioquia Prejuvenil, que actualmente disputa el título nacional de la categoría.

Sus goles, sin embargo, no le significan un plato diario de frijoles con chicharrón y huevo. En Envigado le sirven ensaladas, pastas y bebidas energéticas. Luis, por lo tanto, es un niño con excelente estado físico pero, ¡Hay Dios!, un niño sin pescado, sin frijoles y sin patacones.

Nació en Turbo, municipio del Urabá Antioqueño el 12 de marzo de 1990. Vivió en el barrio Buenos Aires, muy cerca de la playa, muy lejos del progreso. Las calles de Buenos Aires son largas filas de huecos y montones de escombros. En ellas, ‘Nandito’ se daba gusto jugando al fútbol con unos tenis rotos y una camiseta mojada en sudor. A los ocho años, su padre, que había sido centrocampista creativo muy alabado en los torneos de los muelles, lo inscribió el la escuela Urabá Júnior, que entonces dirigía Pedro Pablo Palacios y que había anunciado una convocatoria general en un programa de radio.


Luis Hernando, con una amplia barriga y retirado del fútbol, le puso la etiqueta de delantero a su “retoño” y así se lo presentó a Pedro Pablo, quien de inmediato hizo caso a las recomendaciones del Vélez mayor, a sabiendas de que “más sabe el diablo por viejo que por diablo”. El niño no desentonó, empezó a marcar goles con la derecha, con la izquierda, con la cabeza, con los codos y hasta con el puro impulso de sus sueños.

Se transformó en la “estrella” de un equipo dedicado a ser segundo en todos los torneos que disputaba y pronto su historial estuvo en boca de varios cazatalentos.

Pedro Pablo Palacios lo trajo a Medellín en 2003 para buscarle equipo. Lo probó en la Selección Antioquia Infantil y luego lo mandó a Envigado donde por fin plantó. Luis vive con su hermana Nuri Estella, la mayor de la saga Vélez, en uno de los barrios más populares de Envigado, La Magnolia.

Nuri trabaja para mantener intactas las aspiraciones de su joven hermano. Papá Luis Hernando manda lo que puede desde Turbo y Envigado aporta el estudio y los pasajes. Luis extraña su familia, sus amigos, su pueblo. Extraña incluso ese calor húmedo que derrite los deseos y exprime los cuerpos. Aún así, el prefiere seguir sujeto a sus aspiraciones: llegar al profesionalismo con Envigado y luego irse al fútbol de Europa, quién sabe, tal vez el Barcelona o el Real Madrid, cualquier equipo, cualquier ciudad, siempre y cuando se pueda comer pescado frito con patacones, frijoles y arroz de coco.



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