|
|
La declaración conjunta sobre la conclusión de las negociaciones del TLC, que suscribieron el lunes los presidentes Lee Myung-bak y Juan Manuel Santos, es un hecho histórico que trasciende lo meramente comercial para convertirse, en el caso de Colombia, en punta de lanza de nuestro ingreso al Asia y para Corea del Sur, en otro gran paso de su política hacia América Latina después del exitoso Tratado de Libre Comercio que suscribió hace varios años con Chile.
El ilustre visitante recordó los viejos lazos entre los dos países y la gratitud de su pueblo por la heroica participación de los soldados del batallón Colombia en la guerra de Corea, a mediados del siglo pasado. En sesenta años, Corea del Sur no solo superó las dolorosas secuelas de la guerra sino que salió del subdesarrollo y hoy es la 15ª economía del mundo, sus nacionales cuadruplican nuestro poder adquisitivo y exportan diez veces más que nosotros. Su capacidad de innovación, su disciplina y emprendimiento son dignos de emular, no de temer. Si por cuenta del Tratado de Libre Comercio nuestra relación de tantos años se afianza y se fortalece, bienvenido sea, aun cuando algunos sectores tengan que esforzarse mucho más que otros para ser competitivos, lo cual no es un reto solo frente a Corea del Sur, sino ante los demás países.
Los coreanos no están aquí para inundar nuestro mercado de carros, autopartes y electrodomésticos, como piensan quienes bajo la enseña de un falso nacionalismo se han opuesto al Tratado y anuncian que lo harán cuando se debata su ratificación en el Congreso, porque con este dizque van a desaparecer la industria y la agricultura colombianas y con ellas el empleo nacional. En el tema de las llamadas “sensibilidades”, las ensambladoras de vehículos nacionales, la industria de autopartes, al igual que la de electrodomésticos, pueden estar tranquilas, pues los plazos de desgravación acordados creemos que dan un margen suficiente para prepararse adecuadamente frente a la competencia coreana. Así lo reconoce la Andi, que en un momento expresó gran preocupación por el tema, a través de su Cámara de la Industria Automotriz. Pero si en diez o doce años no hemos llegado a un grado de competitividad suficiente frente a los carros o a los electrodomésticos coreanos, habrá que admitir que son mejores que nosotros en ese ramo. Entonces, este no será un campo de competencia binacional con ellos, sino con otros actores del comercio internacional.
Los coreanos están aquí, sobre todo, porque reconocen la envidiable posición estratégica de Colombia, por estar situada -según palabras del señor Myung-bak- “en el corazón de América Latina, uniendo geográficamente el Atlántico con el Pacífico”, por lo que una alianza con nuestro país puede ser aprovechable no solo para ampliar el intercambio de sus productos industriales de alto valor agregado por materias primas -que tanto necesitan para mover su floreciente economía- sino para sus planes de inversión, especialmente en sectores como la petroquímica y la gran minería.
Colombia, por su parte, busca aprovechar la amistad y el compromiso manifiesto de Corea del Sur, a través de su presidente, para avanzar en su propósito de acceder al rico mercado de la región Asia-Pacífico y este primer TLC que se suscribe con un país asiático es, sin duda, un paso en la dirección correcta. “Corea y Colombia -dijo el señor Myung-bak- comparten enfoques concretos en valores como la democracia, la economía de mercado, la apertura y el libre comercio, y tomando esto como base, no vamos a tener ningún obstáculo en el horizonte de la relación bilateral”. Y como prueba de que la alianza va en serio, ratificó el “firme apoyo” de Corea del Sur para que Colombia ingrese al Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (Apec) y a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde). El presidente Santos devolvió el gesto prometiendo respaldo irrestricto a la aspiración de Corea del Sur de acceder como miembro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Al despedirse, el presidente sudcoreano nos halaga diciendo que las gordas del maestro Botero son admiradas y apreciadas en su país; que “Cien años de soledad es de lectura obligada, como la Biblia”, y que a partir de ahora “yo también voy a tomar café colombiano para darle una promoción a su producto simbólico”. ¡Thank you, míster Lee, y bienvenido a Colombia!
Al ritmo del dos por cuatro vibrará la ciudad en los próximos días porque inicia el Festival Internacional de Tango 2013.ver más
En el nuevo programa de canal Une “Rpm Destinos+Adrenalina”, Lina Laurens será una presentadora atrevida y exploradora, dispuesta a enfrentar sus miedos y asumir grandes riesgos.ver más
|
|
Café: | US $ 1,2235 |
|
Dólar: | $ 1.902, 47 | |
|
|
DTF: | 3,91% |
|
Euro: | $ 2.548, 78 | |
|
|
Petróleo: | US$ 98,44 |
|
UVR: | $ 206,7858 |