Columnistas

Proyecciones, experiencias y retos de territorios que se piensan como ciudades educadoras
Autor: María Victoria Angulo
9 de Octubre de 2015


Además del preocupante hecho de que en Colombia todavía hay una gran cantidad de niños y niñas que no logran acceder a la escuela ni permanecer en ella, existe también la preocupación por la calidad de los aprendizajes para quienes sí asisten.

Además del preocupante hecho de que en Colombia todavía hay una gran cantidad de niños y niñas que no logran acceder a la escuela ni permanecer en ella, existe también la preocupación por la calidad de los aprendizajes para quienes sí asisten: más allá de las cifras de cobertura y acceso, que, claro, han mejorado en los últimos años, una verdadera educación de calidad implica retos significativos para articular múltiples variables que deben ir de la mano y acorde con las políticas nacionales y contextos locales. 


Según el análisis hecho por la alianza Educación Cinco, ciudades como Medellín y Manizales, por ejemplo, han evidenciado mejoras significativas y han hecho uso de lecciones aprendidas para ser más pertinentes en su inversión. Manizales re-estableció el modelo de Escuela Nueva en quince instituciones educativas rurales y, entre las principales ciudades del país, Manizales cuenta con un porcentaje de docentes de aula con formación pos gradual superior al promedio (53% vs. 32%). Medellín, por su parte, cuenta con aciertos como la mejor cobertura del país, la elaboración de la segunda versión de lineamientos técnicos y estándares de calidad en atención a la primera infancia y más oportunidades de acceso a la educación superior. Además, ambas ciudades cuentan con altas tasas de inversión en educación que, según los “Cómo Vamos” de cada ciudad, en 2014 llegaron al 47% en Manizales y 27% en Medellín. De otro lado, es importante anotar que tanto Medellín como Manizales le vienen apostando al concepto de ciudad educadora o de ciudad universitaria y esta sola enunciación pone en el centro los sueños y retos que se vinculan con una mirada interterritorial de la educación y que deben ser tenidos en cuenta por los tomadores de decisión.


Sin embargo, y pese a los esfuerzos, el reto de mejorar los aprendizajes de todos los estudiantes es grande y no se acaba allí. De acuerdo con cifras del Índice al Derecho de la Educación (IDE, 2013), el MEN (2014) y los resultados de los Cómo Vamos (2015), Educación Cinco encontró situaciones como que en Manizales en 2013 solo el 48% de los estudiantes de quinto grado superaban el nivel mínimo de complejidad de la prueba de matemáticas y en noveno grado este porcentaje era del 30%; en 2014 de los 301 programas con registro calificado 37 cuentan con certificación de alta calidad (17%) y la ciudad aún se encuentra lejos de contar con una cobertura universal en educación básica. En esta misma línea, en 2013 en Medellín solo el 30%de los estudiantes de quinto grado superaban el nivel mínimo de complejidad de la prueba de matemáticas y para noveno grado la cifra llegó al 28%, y de los 1.368 programas con registro calificado en 2014, tan solo 199 cuentan con acreditación de alta calidad (14%).


Lo anterior demuestra la importancia de hacer apuestas en políticas educativas integrales y articuladas que den continuidad a los programas que han demostrado que mejoran de manera sostenida, permitiendo a las ciudades y regiones avanzar de manera consistente en la garantía del derecho a la educación. En educación las apuestas deben ser sistémicas, integrales y constantes, ¡no se puede bajar la guardia! Las actuales propuestas de los candidatos a la alcaldía en cada una de las ciudades mencionadas resaltan la importancia de garantizar el derecho a la educación de calidad en los distintos niveles de desarrollo, principalmente en el caso de Manizales. En el caso de Medellín cabe resaltar las apuestas por la educación como eje fundamental del desarrollo social. Sin embargo, en ninguno de los dos casos se brinda mayor información sobre la financiación que haría posible sus propuestas ni sobre el cómo lograrlas.


Para nadie es un secreto que sin una financiación sólida y coherente con las prioridades identificadas para la educación, muchas propuestas se pueden quedar en el papel. Si bien ambas ciudades han logrado altos porcentajes de inversión en educación, además de mantener y superar los porcentajes, el reto está en hacer un uso pertinente y eficiente de dichos recursos. La calidad educativa implica mayor y mejor formación de maestros (inicial, en servicio y pos-gradual), ambientes dignos para el aprendizaje de todos los estudiantes valorando la diversidad y superando la exclusión y la inequidad, currículos pertinentes, uso efectivo del tiempo escolar, articulación entre subsistemas para una mejor transición a lo largo del sistema educativo, desarrollo integral desde la gestación, comunidades de aprendizaje, familias involucradas, escenarios educativos más allá de los muros de la escuela... La lista es larga y exigente.


Candidatos: los invitamos a conocer los resultados de las anteriores administraciones y no desechar aquellos que han evidenciado mejoras, a pensar la educación desde la “cuna hasta la tumba” y como la mejor manera de contribuir al desarrollo de sus regiones. No hay paz sin educación, no hay equidad sin educación, no hay desarrollo sin educación. 


Ciudadano: su voto hace la diferencia. Infórmese, apuéstele a la educación y elija a conciencia.


* Directora Ejecutiva de la Fundación Empresarios por la Educación, una organización de la sociedad civil que conecta sueños, proyectos, actores y recursos del sector empresarial, para contribuir al mejoramiento de la calidad educativa.