Columnistas

Pelea de titanes
23 de Julio de 2012


Todo apunta a un enfrentamiento entre el ex presidente 羖varo Uribe y el ministro estrella del gobierno Santos, Germ醤 Vargas.

Luis Ignacio Guzman Ramirez


Todo apunta a un enfrentamiento entre el ex presidente Álvaro Uribe y el ministro estrella del gobierno Santos, Germán Vargas. Tal vez los dos personajes más polémicos y combativos del presente siglo en Colombia; con ambos he trabajado como asesor político y jefe de sus campañas.


Esto se veía venir por los antecedentes que llevaron al rompimiento de esa relación, gracias a la cual con los amigos conservadores, importantes militantes de izquierda, empresarios interesados en mejorar las condiciones del país, la opinión obtenida en las campañas y nuestra estrategia para que el presidente Pastrana no pudiera presentar a uno de sus amigos, ganamos la presidencia a ese importante líder del partido liberal Horacio Serpa.


A todo presidente con ambiciones reeleccionistas -igual que a los reyes- lo rodean áulicos y bufones, gentes que ofician de intelectuales y sanguijuelas,  que sin pertenecer a los ideales del monarca trabajan para sus señores-jefes que prestan a todo gobernante sus propios caballos de Troya.


Cuando regrese al país pregunté por el anillo de poder que tenía Uribe y me contestaron así:  Usted bien conoce  a Alicia Arango; no sabe hacer nada, por lo cual lleva la agenda con una secretaria y con habilidades de Mesalina asesora  el vestir del presidente; oficia como burlona imitando en privado a todo personaje nacional o extranjero que visita palacio, des-estresando al gobernante mientras otros salen a contarlo fuera de casa o de El Ubérrimo;  es hoy el poder tras el sillón reemplazando a su compañero de cuarto  José Roberto Arango - que detesta a Vargas Lleras- y mueve el tinglado a su favor  tras bambalinas. Bernardo Moreno, ni se diga; sin saber cómo, oficia de Montesinos controlando instituciones para sus intereses sin que el monarca se dé cuenta, y haciendo costurero con Fabio Valencia y José Obdulio – el enano perverso- desprestigian con chismes a todos para “reelegir” a Uribe, atajando a quien tenga connotación presidenciable como a Germán Vargas –claro que los tres tienen candidato distinto al presidente, -Uribito y Santos-; ya se le robaron a Germán al narizón Lozano y le están echando a todos sus amigos. Alicia tiene otro  -su jefe que se pintó de verde…- era caballo de Troya de Peñalosa-.


¿Qué pasó, entonces? El enano perverso infectó a Uribe en representación de los restantes, que asentían con la cabeza contra Vargas lleras para equivocar al gobernante haciéndole tomar decisiones, mientras enfilaba sus artimañas para trepar de clase por el camino del tiempo, cambiando de bando - de los Escobares a los Santos- sin advertir que estos a diferencia de los suyos son  una casta respetable;  no sabía que jugaba con alguien más curtido, Juan Manuel Santos, quien lo utilizó hasta que fue necesario pues la familia del candidato  lo condicionó a la salida de semejante personaje. ¿Alcanzan las conclusiones?


Uribe ha creído muchas ficciones de sus áulicos y bufones; creyó en la publicidad del partido de Santos que hablaba de la U de Uribe como si fuera el suyo; creyó que instalaba a Santos sin saber que Vargas Lleras le abría el camino para ser candidato al no darse la reelección. –Si se hubiese dado Santos no habría sido presidente- ¿concluimos por qué las afinidades entre Santos y Vargas Lleras como delfines y el dolor de Uribe y sus marsopas?


Con estos aconsejes nació muerto el Puro Centro; las ideas enarboladas fueron frágiles, los asistentes, más amigos del festejado; pero la táctica indigente. No se dieron cuenta de la doble militancia y tuvieron que recular, para no quedar por fuera de la U de Santos.


A su debido tiempo dos titanes llegarán al ruedo, Uribe y Vargas Lleras; la ética, la moral, la democracia, la justicia, el poder, los paramilitares, la guerrilla, el narcotráfico y tal vez nuevas formas de gobierno, serán round en esta pelea de postín;  la prensa, los partidos y los poderes económicos, tomarán su lugar, apostando  para terminar con el ganador que ojalá sea el país y su gente.   


Lástima que el odio pueda más que la razón y los intereses de la patria, olvidando aquella frase de Kennedy: “Quien no justifica el poder no debe buscarlo”.