Columnistas

Metros del mundo
Autor: Carlos Cadena Gaitán
8 de Octubre de 2012


Más allá de aportarle a una ciudad directamente en reducción de emisiones y accidentes de tráfico, algunos metros logran promover calidad de vida a través de estrategias complementarias en sus estaciones.

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Cada vez que tengo la oportunidad de conocer una nueva ciudad, lo primero que hago es perderme en su metro.


Hay metros para todos los gustos. Sucios e incómodos como los de Roma y Atlanta; limpios y ordenados como los de Singapur y Medellín. Desde sistemas omnipresentes como los de París y Londres, hasta los repletos de Tokio y Buenos Aires (en Tokio son famosos los ayudantes que “amablemente” empujan a los usuarios con un bastón para permitir que las puertas cierren).


Mis colegas estudiosos de la movilidad sostenible me recuerdan que dos grandes sistemas innovadores han sido los de Nueva York y Copenhague. No puedo estar más de acuerdo, el primero es la razón fundamental por la cual Manhattan nunca se volvió adicta al carro; el segundo pareciera haber sido diseñado especialmente para facilitar el transporte de los usuarios con sus ciclas.


Además de los trenes, las estaciones son la otra cara de estos sistemas; los lugares donde los usuarios comienzan y terminan sus viajes. En ese respecto, hay algunas que parecen grandes salones de baile en palacios del siglo XVIII; a mí, por ejemplo, el estilo rococó de las estaciones del metro de San Petersburgo me pareció grotesco e innecesario. Sin embargo, también es posible encontrar estaciones que son verdaderas galerías de arte. En esa categoría, mi favorito tendría que ser el metro de Estocolmo, con la cubierta rocosa original expuesta, e intervenida con frecuencia por artistas locales.


Más allá de aportarle a una ciudad directamente en reducción de emisiones y accidentes de tráfico, algunos metros logran promover calidad de vida a través de estrategias complementarias en sus estaciones. Estos espacios, usualmente amplios y con gran actividad pueden diseñarse mejor para reducir el consumo energético y el uso de materiales de construcción innecesarios. Mientras en Toronto y Lausana se empiezan a cubrir estaciones con techos verdes, en Dubái se vende la idea de unas estaciones ultra-sostenibles. A mí, por el contrario, me parece que esas estaciones dorado/plateadas encapsuladas con fuertes corrientes de aire acondicionado, no reflejan nada más que la opulencia petrolera de ese emirato.


En Medellín, ya empezamos a ver prácticas de arquitectura sostenibles en las nuevas estaciones del Metro. La recién inaugurada estación de Sabaneta, por ejemplo, exhibe un diseño minimalista con elementos arquitectónicos de alto impacto. Se instaló un gran muro verde que reduce la contaminación visual, purifica el aire y mejora la sensación térmica. Este jardín tiene su propio sistema de riego por goteo (se aprovecha la lluvia y la fuerza de gravedad para el sistema de goteo). Además, como no sufrimos climas extremos al estilo del hemisferio norte, las amplias plataformas se ventilan e iluminan naturalmente. Muy valioso que estas expansiones se logran con recursos propios, sobre todo cuando aquí no contamos con los colosales presupuestos de Dubái ó Singapur.


Resalto también que el arte sigue promoviéndose activamente en el sistema. Además de la intervención con grafiti en las columnas de la estación Universidad, y las dos nuevas esculturas del maestro Rodrigo Arenas Betancur en la estación San Javier, en la nueva estación de Sabaneta se ubicó una valiosa escultura en mármol de Carrara del joven artista Gustavo Vélez. Definitivamente, para que esta eco-estación se convierta en la más sostenible de Suramérica, no le hace falta sino una integración total con las bicicletas.


No es de extrañar pues que el último estudio de percepción ciudadana de Medellín Cómo Vamos vuelva a dejar al Metro como la entidad más admirada por los antioqueños, por séptimo año consecutivo.




Comentarios
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Daniel
2012/10/08 07:49:50 pm
Felicitaciones por esta columna, cada dia nos motica para trabajar mas por nuestros ususarios, el Metro es la mejor empresa, y la cultura que llevamos en el sistema es ejemplo a nivel mundial