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Un cazador de orquídeas, así lo define el autor, es el hilo conductor de la deliciosa historia que nos trae Ramón Illán Bacca en su última novela, titulada La Mujer Barbuda, que se desarrolla entre la Santa Marta de principios del siglo XX, una incipiente Barranquilla y la eterna Riohacha. Las tres ciudades parecen ejercer una influencia anciana y arcana sobre sus naturales, sus habitantes, los que se relacionan con ellas. Es el caso del escritor en comento, que sucumbe una y otra vez, y ojalá lo haga siempre, en la mágica vorágine del Caribe, en el que todo se relaciona, todos son parientes, todos pertenecemos a algo, todo se sucede en una interminable concatenación de nombres e historias, en un acontecer en el que confunden lo real y lo fantástico.
Spencer Cow es un investigador botánico, venido de Europa, con el encargo de descubrir, clasificar y documentar nuevas especies de orquídeas en el continente americano, para lo cual viaja en barco hasta el puerto de Santa Marta, en el que mediante encuentros, reencuentros y revelaciones, se va tejiendo la historia de las hermanas gemelas Del Valle, una de las cuales sufre, al tiempo, de hirsutismo y de cierta insaciabilidad sexual, aparentes males que llevan a la familia de las niñas, acrisolada y acaudalada, a esconderlas de la legendaria curiosidad de los samarios. Pero son precisamente las cualidades de la peluda en cuanto a su aspecto y su voracidad erótica, lo que la llevan a construir su vida, al mando de un circo que termina hundido frente a las costas guajiras, primero, y como atracción en otro en el culmina en la parte de vida que trae la historia de Ramón.
Este autor samario, dueño de una imaginación prodigiosa, debe acudir a la escritura para asentar definitivamente sus historias, que en la cotidiana oralidad de una tertulia o del encuentro casual con un amigo, sufre de correcciones, cambios y transformaciones que nos permiten disfrutar de un urbanismo a ultranza, de su finísimo humor y de la exquisitez de su lenguaje culto. Ramón Illán Bacca es, definitivamente, un gran narrador, un constructor de historias que, además, escribe muy bien, con un estilo que conjuga perfectamente la corrección idiomática con la dosis perfecta de sensibilidad que transmite al lector las sensaciones mismas de los protagonistas. Éste es un ejercicio de paisajismo literario, ejecutado con maestría y seguridad.
Ramón Illán Bacca nació en Santa Marta y ha vivido en Barranquilla durante muchos años, aunque estudio Derecho en la década de los 60 en Medellín, en una universidad católica de la que fue amablemente invitado a salir, por incompatibilidad de pensamiento. La mejor expresión de su orgullo caribe está en su obra, de la que se pueden citar Deborah Kruel, Maracas en la Opera y Disfrázate como quieras, que constituyen el grupo de novelas de su autoría, y al que se agrega esta nueva producción. Queda uno con ganas de seguir leyendo a Ramón, de conversar con él. Nos queda debiendo la explicación de la innovación del Kama Sutra, pues no se sabe en qué consiste, que será eso de aymamaqueseraloquequierelnegro.
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