Columnistas

Jingle navide駉 de Caracol
Autor: Rub閚 Dar韔 Barrientos
27 de Noviembre de 2014


Faltan apenas cuatro d韆s, para que el calendario nos indique objetivamente que hemos arribado al 鷏timo mes del a駉.

rdbarrientos@une.net.co


Faltan apenas cuatro días, para que el calendario nos indique objetivamente que hemos arribado al último mes del año. Diciembre, será siempre una mezcla condensada de nostalgias, alegrías y reminiscencias. En el mes de la natilla y los buñuelos, la tristeza se ahonda, la alegría se amplifica y las remembranzas pierden el límite. No obstante estamos aún en noviembre, nadie siente que vive el mes once del año. ¿Culpables? Los negocios que venden desde hace más de un mes adornos decembrinos, las emisoras que trillan música de parranda, el inicio de la instalación de los alumbrados a la vera del río Medellín y los jingles navideños.


Y en esta última gama, rutila el jingle de Caracol: memorable, hermoso, insuperable y evocador. “De año nuevo y navidad, Caracol por sus oyentes, formula votos fervientes de paz y prosperidad”. Debo advertir, que también Todelar, RCN, Súper y Colmundo, han hecho –desde hace muchos años– jingles espléndidos que también despiertan comentarios laudatorios. Y no podemos olvidar los trabajos decembrinos de Café Águila Roja y Coca-Cola, bien logrados y siempre gratos. Y hay otro mérito y es el de que los jingles han empezado a desaparecer y existe una marcada preferencia por identificarse con canciones cedidas por artistas.


Corría el año 1955 y la cadena Caracol le ordenó a su gerente de la Voz de Antioquia en Medellín, el finado William Gil Sánchez, pilar de la fundación de la cadena en 1948 con Humberto Restrepo, que se trasladara a territorio mexicano para observar el desarrollo de la radio de ese país y pudiera cuajar ideas que se trasplantaran al medio local. Observó el visionario Gil Sánchez, entre muchas otras cosas, que los villancicos allí sonaban por coros y dijo para sus adentros: “voy a hacer lo mismo para Caracol”. En efecto, llega a Medellín y se da a la tarea de llevar a cabo esta innovación.


Les dice a Jaime Trespalacios, famoso radioactor, y a Chava Rubio, una tolimense integrante de la Estudiantina Iris, que se dieran a la inmediata tarea de componer una corta letra para realizar un jingle de impacto en Caracol. También sentó a la mesa a Manuel J. Bernal, para la musicalización y previno de su idea al famoso Trío Primavera (Myriam Araque y las hermanas Lilian y Ángela Bustamante) para afinar tal cometido. Estaban todas las bases llenas y solo faltaba el momento de inspiración, que debía apurarse pues se acercaba diciembre.


Un día, llegó al café El Potro, de Alberto Podestá (ubicado en Maracaibo con Sucre), Jaime Trespalacios. Pidió un tinto y vio que en otra mesa estaba el maestro Manuel J. Bernal. Se juntó con él y le pidió una hoja. ¿Para qué? Para plasmar la letra del encargo de William Gil Sánchez, que había articulado con Chava Rubio. No tardó mucho en hacerlo y le dijo a Bernal que ahí estaba la tarea cumplida, a lo que éste le respondió que ya le iba a dar la puntada a las primeras notas musicales. En ese momento, hace su ingreso otro directivo de Caracol: Alberto Toro. En un santiamén quedó todo listo. La misión cumplida fascinó a todos. Y, acto seguido, se pasó a la fase de grabación. 


William Gil ordena emitir el jingle en ese diciembre de 1955, para la Voz de Antioquia, Emisoras Nuevo Mundo de Bogotá y la Voz del Río Cauca de Cali. Y hace grabar en acetato de 78 revoluciones el mismo jingle, para las emisoras de: Bucaramanga, Cúcuta, Barranquilla, Cartagena, Popayán, Ibagué, Manizales, Pereira y Armenia. Todo un éxito, inmortal y precioso. El país, se inclinó reverente. Del jingle han generado cuatro interpretaciones (conservando la letra), entre ellas las de los maestros Pietro Mascheroni y Jaime Santamaría. Yo me quedo con la versión inicial. Loor a sus geniales impulsores y creadores. ¡Por siempre, gracias Caracol!