Columnistas

Cuba locuta ¿causa finita?
Autor: Tomás Castrillón Oberndorfer
12 de Junio de 2013


El titular es una adaptación de la conocida frase: “Roma locuta, causa finita”, que se refiere a “un determinado asunto que ha sido zanjado por alguien que tiene una autoridad inapelable”. A la pregunta hay que responder contundentemente ¡No!

El titular es una adaptación de la conocida frase: “Roma locuta, causa finita”, que se refiere a “un determinado asunto que ha sido zanjado por alguien que tiene una autoridad inapelable”. A la pregunta hay que responder contundentemente  ¡No! 


Es muy pertinente la inquietud en vista de todo lo que está pasando en la actualidad. En efecto, el País parece ignorar que, por razones estratégicas,  Colombia ha sido un “botín” que aspiraba obtener el comunismo internacional desde hace unos 60 años y, ante la decadencia de ese movimiento, ahora son las organizaciones terroristas  quienes quieren tomarse el poder.  Todas estas ambiciones han sido patrocinadas e impulsadas desde la Cuba de Castro con las complicidades evidentes de los “nuevos mejores amigos” , los vecinos incómodos.


Es muy triste   el hecho de que abundan en la Patria los corifeos y áulicos (Comunistoides y “revolucionarios de cafetería” que no han superado la “infección”) que le están haciendo “el mandado” a los Castro. Como se ha expresado repetidamente en esta columna, se trata de una muy orquestada tramoya, que va desde las actuaciones del Primer Mandatario, pasando por un Congreso que aprueba alcahueterías como las leyes transicionales, y las Cortes sesgadas que solo buscan su propio beneficio. Especial mención debe hacerse de una Fiscalía absolutamente politiquera. Pensando, entonces, en la tramoya, se tiene muy bien montada una “Gran Compañía de Teatro” que recibe los libretos de Cuba y actúa  bajo la dirección de los hermanos Castro. Preguntaba D. Echandía: ¿El poder para qué? Y Contestaría Marañas: Pa´  poder “embarrarla”, como está ocurriendo en Venezuela´.


Se ha montado una gran parafernalia mediática y de propaganda, alabando “el primer acuerdo” que, según lo que se ha conocido, se trata de “lugares comunes y cantos a la bandera”. Resulta que, en este siglo de los descubrimientos, han “descubierto” que tradicionalmente el campo ha sido abandonado. 


Pasando a otra temática, no menos triste, es importante analizar lo que está ocurriendo a nivel local. La autoridad local se ufana permanentemente sobre los hechos que han merecido una serie de distinciones, como la “Más innovadora” y la recientemente otorgada por la Universidad de Harvard. Se producen entonces hechos absolutamente contradictorios. Por ejemplo, prácticamente en forma simultánea, mientras se anunciaba la distinción de Harvard para el Barrio Santo Domingo Savio, se informó  que la comuna uno, Popular, extremo nororiental, en donde está ubicado ese asentamiento “es la más rezagada en calidad de vida”. La explicación parece estar en el hecho de que se agregan altas dosis de maquillaje para presentar al Mundo únicamente la cara amable de la ciudad. Al decir reciente de D. Ruiz, experto conocedor del tema, se trata de un “Desordenamiento territorial” ,opinión presentada en una reciente columna suya que refleja una cruda y triste realidad, en donde remata: “planeación debe decidir ahora a quien complace”. En otras palabras en materia de planeación tampoco hay “causa finita”.