Nacional

ONU, OEA y Gobiernos de América rechazaron atentado en Bogotá
15 de Mayo de 2012


Esta noche decenas de personas se congregaron en el lugar del atentado portando velas encendidas en una vigilia convocada por Gestores de Convivencia, un grupo de ciudadanos que buscan la paz y estudian la resolución de conflictos.


EFE


Gobiernos de América y organismos internacionales, entre ellos la ONU y la OEA, condenaron hoy el atentado con bomba perpetrado en Bogotá contra el exministro Fernando Londoño, que dejó al menos dos muertos y 41 heridos y que la Policía atribuyó a las Farc.


El presidente Juan Manuel Santos, confirmó que el atentado, registrado en una concurrida zona comercial y financiera del norte de Bogotá, iba dirigido contra el exministro del Interior Fernando Londoño, quien está herido, pero fuera de peligro.


Uno de los primeros en condenar el atentado fue el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, quien consideró el ataque "un crimen deleznable", que merece el "rotundo rechazo" de la comunidad internacional. 


"El pueblo colombiano no merece este dolor. Desde la OEA seguiremos haciendo todo lo que esté a nuestro alcance para que la violencia llegue a su fin en ese querido país", señaló Insulza.


En el mismo sentido se expresó el Gobierno estadounidense al referirse al atentado, que coincidió con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio entre ambos países.


"No hay ninguna justificación para el asesinato de gente inocente", dijo William Ostick, portavoz del Departamento de Estado, quien agregó que "Estados Unidos sigue apoyando a Colombia en sus esfuerzos para poner un fin al terrorismo, dentro de un marco de respeto a los derechos humanos y la legalidad".


Precisamente, a causa del atentado Santos canceló su viaje a Cartagena, donde hoy iba a encabezar un acto por la puesta en marcha del TLC con EE.UU., y convocó una reunión de urgencia con su gabinete de ministros, en la que aseguró que el Gobierno no se va "a dejar amilanar por el terrorismo". 


Por parte de la ONU, Todd Howland, delegado de la Oficina en Colombia del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, repudió el atentado y dijo que espera que las "autoridades puedan pronto identificar a los responsables de estos hechos de violencia".


"Este atentado viola los derechos humanos de las personas que lo sufrieron. Me entristece mucho la muerte de colombianos y las heridas de muchos otros más", señaló Howland.


Por su parte, a través de una nota difundida en Lima, la secretaría de la Comunidad Andina, bloque integrado por Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, manifestó su apoyo y solidaridad y reafirmó "su vocación por la consolidación" del área andina como "una zona de paz".


En el mismo sentido, Venezuela expresó a través de un comunicado "su más firme condena" al ataque, reiteró su "solidaridad" con el presidente Santos y expresó su "voluntad de seguir consolidando las históricas relaciones de hermandad colombo-venezolanas". 


También el Gobierno chileno, por medio de un comunicado de la Cancillería, condenó "enérgicamente" el atentado y reiteró "su más absoluto rechazo en contra del terrorismo en cualquiera de sus formas y manifestaciones". 


Canadá se unió a las voces de rechazo y, a través de la secretaria de Estado para el continente americano, Diane Ablonczy, ofreció sus más "profundas simpatías a las familias y amigos de los muertos en el ataque".


El ataque fue atribuido a las Farc por el comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, general Luis Martínez, quien dijo que se investiga si se usó el sistema de "bomba lapa", pues todo apunta a que los autores pegaron el explosivo en el vehículo en el que viajaba el exministro cuando estaba detenido en un semáforo.


"Lo que sí puedo afirmar con mucha contundencia, con mucha vehemencia y mucho dolor de patria es que detrás de esto están los terroristas de las Farc, los dementes, los desquiciados de las Farc", denunció el jefe policial.


Martínez también exigió que la guerrilla tenga "berraquera" para reconocer la autoría del ataque, que tuvo lugar horas después de la desactivación de un taxi cargado con 120 kilos de explosivo y con el que, según las autoridades, se pretendía atentar contra las instalaciones de la Policía Metropolitana. 


El alcalde de la capital colombiana, Gustavo Petro, que atribuyó a una "política del odio y la venganza" el atentado de hoy, en el que murieron el chófer y uno de los escoltas de Londoño, pidió "luchar en contra"  de la violencia y advirtió que "no se va a permitir que el terrorismo intimide a la ciudad".