Derechos Humanos

Not acknowledging the victims is a way of re-victimizing them
Desconocer a las víctimas es una forma de revictimizarlas
Autor: Heidi Tamayo Ortiz
10 de Septiembre de 2014


Muchos expertos consideran que la comunidad internacional no verá con buenos ojos que no se reconozca como víctimas a personas como Clara Rojas o el general Mendieta.


Foto: EL MUNDO 

Gráfico: Juan Camilo Castrillón / EL MUNDO

derechoshumanos@elmundo.com


La semana pasada una carta emitida por las Farc ponía en duda la condición de víctima de la representante a la Cámara, Clara Rojas, quien estuvo secuestrada por el grupo guerrillero durante seis años. Las palabras que componen el escrito fueron consideradas por la opinión pública como un insulto y una humillación a la congresista, pues daban a entender que fue su voluntad estar en cautiverio y atentaban contra su dignidad como ser humano y como víctima. 


Las Farc también hicieron lo propio con el general (r) Luis Herlindo Mendieta, quien padeció un secuestro de casi doce años y a quien han descalificado en varias ocasiones, quitándole también su condición de víctima y considerándolo un prisionero de guerra. 


Esta situación despertó rechazo en varios sectores de la sociedad, sobre todo teniendo en cuenta que el país está en medio de un proceso que busca el fin del conflicto, que permita la construcción de la paz. En vista de ello, las Farc se refirieron a la carta como un hecho aislado que se basa en la opinión de una guerrillera. Aun así, el contenido del texto sigue siendo ofensivo y lleva a que se reflexione en torno a la manera como se están tratando a las víctimas del conflicto armado en el desarrollo de los diálogos de paz. 


Un hecho reprochable


El jefe de la delegación del Gobierno en la mesa de negociaciones de La Habana se pronunció ayer por segunda vez sobre el hecho y dijo que la descalificación “de la condición de víctima de algunas personas, atenta contra la independencia de los organizadores encargados de escoger de manera autónoma y equilibrada a las víctimas que nos visitan”. Sin embargo, hay otro aspecto que agrava todavía más la situación: comentarios como esos revictimizan a las personas que sufrieron en carne propia el conflicto armado y vetan su participación en el proceso. Según Clara Rojas, “es desafortunado el hecho del que fui objeto, es un sentimiento de desaliento personal y esa es la razón que me motivó a retirarme de la Comisión de Paz, porque tiene una dinámica tan importante que debe seguir”. 


Y pese a todas las voces que han manifestado su rechazo, según Diana Sofía Giraldo, presidente de la Fundación Víctimas Visibles, no son suficientes para la indignación que significa este suceso, el cual da muestra de que Colombia es “una sociedad anestesiada, porque primero dijeron que el general Mendieta no era víctima sino retenido, un hombre que en su puesto de Policía tenía 76 hombres y fueron atacados por dos mil guerrilleros, que estuvo encadenado casi doce años, encerrado en jaulas y el país, en su gran mayoría, ha guardado silencio. Viene luego el veto a Clara Rojas, esa historia degradante y dolorosa contada por las Farc es un mensaje inversamente proporcional a los diez principios sobre las víctimas propuestos por la mesa”.


Por su lado, la senadora Sofía Gaviria Correa califica el hecho de inaceptable y reprochable, “es una estrategia muy utilizada por las Farc, tiran la piedra, ven cuál es el impacto y depende de este, deciden si es una posición de ellos o aislada, aun la rectificación de Iván Márquez es cínica, porque no tiene la contundencia ni la formalidad que debió haber tenido, si es que de verdad estaban descalificando a la mujer que escribió esa carta”.


Asimismo, pronunciamientos como este han violado no solo la intimidad de Clara Rojas sino que también “se está revictimizando a su hijo Emmanuel, un niño que tiene derecho a conocer su historia de boca de su madre y no de los victimarios”, anota Giraldo. Esta posición es compartida por Rojas, “es un ataque brutal no solo para mi integridad física y emocional sino para la de mi hijo. A punta de estos relatos, que parecen de teléfono roto, desdibujan toda la realidad de los hechos y es nefasto para mi tranquilidad”.


A todas las víctimas


La misiva de las Farc respecto a Clara Rojas o el general Mendieta dan muestra, según muchos expertos, del poco respeto que el grupo guerrillero tiene por sus víctimas directas, las cuales tienen la capacidad de establecer una verdadera relación con ellos como victimarios y contribuir a los diálogos. “Es muy triste que se ataque a las personas que pueden realmente aportarle al proceso”, dice Gaviria Correa, quien entiende la renuncia de la congresista anunciada el pasado lunes, a la Comisión de paz.


Con ella coincide Giraldo, quien considera que esa es una forma desacertada de tratar a una víctima que apoya el proceso de paz y que ha logrado un proceso individual de perdón. “El tratamiento a todas las víctimas refleja y desnuda que este proceso se está dando sin la verdad de las Farc, la cual necesitan las víctimas para terminar sus duelos, volver a empezar y reinventarse”. 


Pero aunque Rojas siempre se ha mostrado de parte del proceso, expresa que “el hecho de cuestionar si fuimos secuestradas o no y de no asumir la responsabilidad, es un embate que en mi caso particular no tendría ningún sentido, porque no he manifestado mi deseo de ir a La Habana y cuando escribí mi libro lo hice con el mayor respeto, incluso con las personas de la guerrilla”. 


Si bien, la inclusión de las víctimas de cualquier actor armado es importante para la construcción de la paz, tanto Giraldo como Gaviria Correa creen que las víctimas directas de las Farc han sido invisibilizadas durante el proceso, gracias a una metodología que “busca mimetizar, desaparecer y suavizar la verdad de los hechos cometidos por ellas”, anota Giraldo. Además, pareciera una burla a las víctimas, el hecho de que solo pidan perdón a algunas que asisten a La Habana, cuando debieran hacerlo “frente a toda la sociedad y mostrar arrepentimiento, reconocer sus crímenes, algo que no está pasando”, puntualiza Gaviria Correa.


Una nueva delegación


En medio del debate, ayer se dio a conocer la segunda delegación de víctimas que hoy estará en la mesa de negociaciones. Frente a esto también surge la reflexión por la manera cómo se está incluyendo a quienes han sufrido el conflicto, pues para muchos las Farc no dejan ver con claridad a sus víctimas directas. “Llevar a otras víctimas está bien, pero tendría que haber una mesa especial para que las Farc miraran a los ojos a sus víctimas. Es un trato que revictimiza y minimiza, hay una actitud como de desprecio hacia su pensamiento”, explica Giraldo, quien agrega que la selección de las víctimas no está permitiendo ver a aquellas que aún sienten dolor y que no han logrado un proceso de perdón.   


Asimismo, también se ha cuestionado que el secuestro, uno de los delitos cometidos más comunes por las Farc, no esté siendo realmente visibilizado en La Habana, “el uso del lenguaje es muy importante y un delito tan atroz como un secuestro de 14 años no puede ser llamado retención”, apunta Gaviria Correa. Por su lado, Rojas cree que “la participación de las víctimas de las Farc no ha sido muy evidente. Ojalá las delegaciones que faltan logren equilibrar esa carga y generar una mayor participación de las víctimas de la guerrilla”. 


La reflexión es sobre la manera como se están vetando a algunas víctimas de las Farc. Giraldo cree que muy pronto la guerrilla va a hacer lo mismo con los parlamentarios, algo que considera de gravedad, teniendo en cuenta que “cuando se vetan las víctimas, no se están vetando individuos sino la verdad que como colombianos tenemos derecho a conocer”.



Víctimas merecen respeto

En el anuncio de la nueva delegación de víctimas en La Habana, Humberto de la Calle reiteró que no se puede caer en la dinámica de revictimizar a las personas que ya han padecido las consecuencias del conflicto. Se refirió al caso de Clara Rojas, “no creo que la pretendida autoría remota de esa información, desde las selvas de Colombia, como lo han dicho los delegados de las Farc, desdibuje la grave circunstancia de que fue difundida por canales habituales de comunicación de ese grupo”. 


Asimismo, calificó de denigrantes los comentarios hechos contra el general Mendieta, “cuyo autor original es un miembro de la delegación de las Farc en La Habana y que fueron reiteradas hace poco en pleno desarrollo de las conversaciones, son inaceptables”.