Derechos Humanos

51 years later, sitting at the table
51 años después, sentados en la mesa
Autor: Olga Patricia Rendón Marulanda
31 de Marzo de 2016


En pocos meses el Eln cumple 51 años como guerrilla y es la primera vez, después de múltiples intentos, que están oficialmente sentados en una mesa de diálogo con una agenda constituida para abandonar las armas.


Hoy el Eln opera en 99 municipios ubicados en siete regiones del país, ha sido conocida como la guerrilla más letal, aunque por la cantidad de hombres es pequeña, y después de múltiples intentos decidió sentarse en una mesa de negociaciones con el Gobierno.


El Eln es una guerrilla muy diferente a las Farc, explicó Germán Sahid, historiador y profesor de Ciencias Políticas de la Universidad del Rosario, “nunca quisieron atomizarse por todo el país sino escoger sectores que consideraron muy estratégicos como la zona petrolera de Barrancabermeja y el Bajo Cauca antioqueño”. 


Su doctrina, según Sahid, es marxista- guevarista y marxista - maoísta, con una gran influencia del cristianismo, especialmente de la teología de la liberación, por eso mismo enfatiza su lucha en los pobres, los estudiantes y los obreros, con quienes aplica su trabajo de masas. Jorge Mejía, experto en conflicto y reconciliación, estableció el origen de esa guerrilla en “la pequeña burguesía, los intelectuales, y los sectores urbanos, diferencia sustancial con las Farc que lo tienen en los campesinos”.


Álvaro Villarraga, director de la Dirección de Acuerdos de Verdad del Centro Nacional de Memoria Histórica, argumentó que el Eln tomó como ejemplo la Revolución cubana, al cura Camilo Torres, y ha tenido a otros sacerdotes católicos dentro de su organización. 


“Son un grupo político en la clandestinidad, más que una guerrilla militar”, afirmó Villarraga, quien agregó que aunque sí tienen una estructura  jerárquica no son monolíticos como las Farc.


Al respecto, Álvaro Jiménez, director de la Campaña Colombiana Contra Minas, enunció que el Eln ha dicho que tiene más  personas en la política y en la vida comunitaria que en las armas.


El Eln ha sido reconocida históricamente como la guerrilla más letal de Colombia.


Energía e hidrocarburos


El profesor Sahid explicó que el Eln construyó su discurso antiimperialista argumentando que el imperio, es decir Estados Unidos, está extrayendo las riquezas del país que deberían disfrutar los colombianos.


Aunque, según Villarraga, “el interés del Eln no es eliminar a las multinacionales sino que es un cuestionamiento sobre el tipo de concesiones y beneficios que el Gobierno les da”.


De ahí que sea precisamente la infraestructura minero-energética la más impactada por las acciones de esa guerrilla, que fue la primera en practicar las voladuras de torres.


Los expertos coinciden en que este será un punto importante en la negociación, que si bien no está incluida en la agenda como punto específico será un reclamo generalizado por parte del Eln.


En este sentido, Frederic Massé, director del Centro de Investigaciones y Proyectos Especiales de la Universidad Externado de Colombia, advirtió que el tema minero-energético hace parte de las transformaciones históricas que ha procurado el Eln y que seguramente será incluido en la misma medida que las  Farc incluyó el tema agrario en su proceso.


Eso daría pie a la guerrilla de pedir una transformación profunda en el modelo socioeconómico más justo con los más pobres y vulnerables, dijo Massé. Pero, acerca de este asunto, el presidente Juan Manuel Santos fue enfático en aclarar que “desde el principio hemos dejado en claro al Eln, tal como lo hicimos con las Farc, que la agenda para acabar la guerra no incluye la negociación de nuestro sistema económico o político, ni del régimen de propiedad privada”. 


“Sin duda en ese tema va a haber una puja, porque no es una solicitud sólo del Eln sino de muchos sectores de la sociedad”, enfatizó Villarraga.


Participación


El espíritu del Eln ha sido mucho más político por eso el primer punto de negociación es la participación para la paz. Villarraga aclaró que “el Eln no pretende una negociación bilateral sino triangular que incluya al Gobierno, al Eln y a la sociedad colombiana”, de hecho, agregó, el sueño del Eln en todas sus aproximaciones a la paz ha sido la conformación de la Convención Nacional.


Por eso, continuó el experto, estos diálogos consideran la paz concertada desde lo local y lo regional hacia lo nacional en búsqueda de consensos, “mejor dicho, propone la metodología del cómo y el qué se determinará en la discusión”.


Asimismo, Álvaro Jimenez indicó que “el Eln quiere poner fin a la guerra pero que hayan transformaciones sociales, políticas y económicas con mucho debate público y político de los grandes problemas del país”.


Una negociación rápida


Los analistas coincidieron en que es importante que esta negociación con el Eln lleve a acuerdos finales pronto, así su fase exploratoria haya tardado dos años. Algunos son optimistas, otros no tanto, acerca de que este esfuerzo pueda llevar a un feliz término.


“Esta es una negociación muy esperada, un hecho positivo e histórico, tenemos que felicitar al Gobierno y al Eln y acompañarlos como país. Es indispensable que sea una negociación rápida y ágil porque se espera que algunos acuerdos claves sean convergentes con los de las Farc”, indicó Villarraga.


De igual modo, Jorge Mejía afirmó que este proceso tiene los elementos para concluir las negociaciones antes de que termine el periodo del presidente Santos, porque “el acuerdo con las Farc ya tiene insumos que se van a utilizar en este como la justicia transicional”.


Para Frederic Massé estas negociaciones ganan peso porque la paz con las Farc no sería una paz completa, incluso si el Eln no negocia se convertiría en un riesgo para el proceso con las Farc porque allí terminaría gran parte de la disidencia.


Por el contrario, Germán Sahid anotó que “estos diálogos no tienen ningún futuro porque las exigencias del Eln están dentro de las líneas rojas del Gobierno” y que este es más bien una válvula de escape del Gobierno porque las negociaciones con las Farc están estancadas.




Intentos fallidos

Son 51 años de historia a cuestas y múltiples intentos fallidos de negociar la paz. En diciembre de 1985, durante el Gobierno de Belisario Betancur,  los destacamentos simón bolívar y antonio nariño del  Eln fueron incluidos en el acuerdo de paz de La Uribe, en el que las partes se comprometían a un cese bilateral del fuego y la búsqueda conjunta de una salida política al conflicto armado colombiano; en julio de 1986 lo fueron los destacamentos josé manuel martínez quiroz e inés vega, pero nunca pasaron de la etapa exploratoria.


El 9 de febrero de 1998, en el Gobierno de Ernesto Samper, se llevó a cabo el Acuerdo de Viana entre el Gobierno, la Comisión de Conciliación Nacional y el Eln, firmado en Madrid (España) con el objetivo de definir la mecánica de una Convención Nacional que propondría cambios en derechos humanos,  justicia social y económica; democratización política, y el papel del Ejército en un país en paz. El 31 de marzo de ese mismo año el Eln decidió romper las negociaciones. Posteriormente, las conferencias episcopales de Colombia y Alemania lideraron los esfuerzos por reiniciar los diálogos, las reuniones (llamadas “Las puertas del cielo”) se realizaron en las ciudades alemanas de Maguncia y Wurzburg, en junio y julio de 1998, y se desarrollaron sin ninguna representación oficial de los gobiernos de Alemania y Colombia.


En 2005, en el Gobierno de Álvaro Uribe hubo un acercamiento a través de mensajes entre el Gobierno y esa guerrilla, en los que el Gobierno exigía una tregua para empezar a negociar. Este acercamiento tampoco fructificó.




El Eln renació

Si hasta el 2010 el Eln era una guerrilla maltrecha, minimizada y debilitada a partir de ese año empezó su renacimiento, así lo expresó Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac), que analiza la intensidad del conflicto armado en Colombia.


Desde esa época el Eln aumentó de forma sostenida su accionar: “Lo que ha habido es un lento pero seguro proceso de expansión”, sostuvo Restrepo.


Así pues, el Director consideró que una explosión de beligerancia para llegar en mejor posición a la mesa sino un renacimiento como tal, que incluye hostigamientos, redadas, extorsiones, voladuras de torres y oleoductos y secuestros, especialmente de élites regionales y trabajadores de empresas minero-energéticas.


Restrepo alertó acerca de los riesgos de negociar en medio del conflicto, porque con la experiencia de las negociaciones con las Farc se hizo visible el riesgo que corre el proceso mismo. Por eso invitó a las partes a negociar el desescalamiento cuanto antes.