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Mientras se hallaba en su residencia en Dabeiba revisando su correspondencia, el periodista antioqueño Juan David Betancur, abrió un sobre en el que se encontraba una carta doblada y en dicho doblez, detonadores que se activarían al abrirla.
Tras visualizar los elementos extraños, Juan David Betancur decidió no abrir la misiva y llevar el sobre a las autoridades quienes con la ayuda de personal experto y perros antiexplosivos determinaron que se trataba de un artefacto explosivo.
Las amenazas tendrían su origen en denuncias publicadas por el corresponsal y así lo evidenció el texto de la carta, en el que se leía: "No se meta con denuncias de corrupción y mucho menos si tiene relación con “manicortico”, puede haber sangre o desenlace fatal”.
Previo a éste incidente, el comunicador había recibido intimidaciones en noviembre y diciembre a través de mensajes de texto. En ellos se le trataba de “sapo” y se le advertía que no se metiera en determinados asuntos.
Hasta ahora no se ha establecido de dónde provienen las amenazas pues podría ser de la guerrilla, las bandas criminales o quienes se han visto involucrados en las denuncias realizadas por el periodista.
Betancur, corresponsal de Radio Litoral, filial de Caracol en Urabá, y Radio La Ribereña; director del periódico El Panamericano y autor de un blog periodístico había sufrido un atentado en 2010 y en esa ocasión contó con medidas especiales de seguridad.