Final Liga Postobon 2011 I

“The fire of the heart”
“A fuego en el corazón”
Autor: Jonny Andrés Sampedro
18 de Junio de 2011


En un comienzo, llegó para reforzar a Atlético Nacional por una semana, pero su corta estadía se convirtió en nueve años, dos títulos y una leyenda perpetua. Raúl Navarro, héroe del arco verdolaga.

Foto: Archivo El Mundo 

Raúl Navarro dirigió como entrenador a Belgrano de Córdoba (Argentina), Atlético Córdoba (Colombia), Tolima y fue asistente técnico del Junior de Barranquilla.

Feliz porque Atlético Nacional está nuevamente cerca del título se encuentra Raúl Navarro Paviato, quien a la distancia sigue la actualidad del Verde por la Internet y los canales deportivos.


El portero, que llegó para jugar un cuadrangular amistoso a finales de 1970 y se convirtió en uno de los máximos ídolos nacionalistas recordó algunos pasajes de su estadía en Nacional y dejó en claro que se siente orgulloso de tener la nacionalidad colombiana.


- ¿Fue complicada su llegada a Nacional?


“En el partido que jugamos contra Botafogo en ese cuadrangular, el entrenador y los directivos de este equipo me contactaron para que yo jugara con ellos en una temporada internacional y luego me vinculara al equipo directamente.


Me iban a pagar 400 dólares por cada partido amistoso y yo les firmé un documento sin saber que Hernán Botero Moreno, ya se había anticipado y me había comprado  a Huracán de Buenos Aires por un millón de pesos colombianos, una cifra récord en aquel entonces”.


- ¿Como recibió esa noticia?


“...y Botafogo en ese tiempo era un equipazo. No se lo imagina. Era como el Santos, pero sin Pelé. Ir a uno de esos dos equipos en ese entonces era como decir hoy en día llegar al Madrid o Barcelona. Hubiese sido buena la experiencia, pero no sé si hubiera triunfado como me pasó en Nacional, En donde Hernán Botero Moreno hizo de todo para que yo me sintiera bien y la afición me acogió espectacularmente. Al final fue la mejor decisión”.


- Tuvo la oportunidad de compartir con Pelé, ¿como lo describiría?


“De todos los grandes para mí fue el mejor y como persona ni hablar. Cuando estuvieron en Medellín en una de las giras amistosas lo conocí por intermedio de José Ramos Delgado, el defensor central de ellos que era mi amigo.


Hablamos con él en el Hotel Nutibara desde la medianoche y hasta las 6:00 a.m.; un tipo genial y muy humano, que era sencillo y muy bien ubicado. Me tocó verlo salir fuera del hotel a comer con los niños de la calle, y sin demagogia, porque lo hizo  al escondido”.


Casi sale campeón en su primera temporada...


“Sí, fue una lastima. El campeón de 1971 se definió en febrero de 1972 y eso nos perjudicó. Nacional venía rematando el año mejor que Santa Fe y la Dimayor, por estar en épocas de año nuevo, decidió aplazar la final. Nosotros nos desconcentramos, pasamos el fin de año con las familias y ellos siguieron trabajando.


En las dos finales jugadas en Medellín y Bogotá empatamos a cero y en el desempate perdimos en Cali 3-2, después de habernos repuesto de un 2-0. El tercer gol fue finalizando el partido”.
 
   - Pero tuvo la oportunidad de salir campeón dos veces (1973-1976), ¿cuál de esos dos títulos fue más difícil?


“El primero, porque después de ahí nos tomamos confianza y los demás equipos nos respetaban más. Además llevábamos 19 años sin salir campeones”.


- Pero el segundo fue contra dos rivales muy fuertes (Cali y Millonarios)... 


“Tremendos. Eran los tres mejores equipos de esa época. Además los partidos con Cali siempre fueron partidazos, era el súper clásico de aquellos años. Para nosotros fue un orgullo tremendo ver cómo nos recibió la gente en el aeropuerto y como seguía la mancha hasta el Nutibara, nuestro sitio de concentración”.


- ¿En qué se diferenciaban los entrenadores que tuvo en Nacional?


“Vladimir Popovic era bien europeo. Muy trabajador y disciplinado. De conducta intachable y muchas jornadas de entrenamiento, algo a lo que no estábamos acostumbrados. César López Fretes era un psicólogo del fútbol, un motivador y sabía donde meter el dedo. Zubeldía era una mezcla de ambas”.


- ¿Cómo era Alfredo Di Stéfano de director técnico?


“Era muy humano y muy cálido. De gran manejo de grupo y siempre rodeado con los mejores especialistas. No pude conocerlo mejor porque estuve seis meses en el Valencia de España, en donde no pude jugar por el cupo de extranjeros.


Éramos seis y la Federación Española instauró una cláusula en la que solo se podían tener tres en el plantel y uno jugando y obviamente no iban a preferir a un arquero que un delantero. Cuando le comenté que me devolvía para Nacional me dijo “usted está loco, está cambiando un modelo 74 por uno del 39” y finalmente regresé a Nacional”.


- Se nacionalizó dos años después, ¿por qué lo hizo?


“Porque tenía a mi esposa que es colombiana y mis hijos, quienes son nacidos en Medellín, Ibagué y la Costa Atlántica. Además quiero mucho a Colombia y también le beneficiaba al club. Desde eso viajo con pasaporte colombiano a todas partes.


- ¿De qué forma toma las noticias negativas del país? 


“Problemas los tenemos todo, pero a Colombia le dan más lastimosamente por el narcotráfico. Hay países que están peor y no trascienden esos hechos. Ojalá todos fueran como los colombianos, gente humana y hospitalaria”.


- En el medio se dice: “yo estoy tranquilo porque atrás tenemos un gran arquero”, ¿Con qué jugador se sentía seguro Raúl Navarro?


“Con los que eran sinónimo del gol: Piñeros, Palavecino, Lóndero, Tamayo y Víctor Campaz, que fue uno de los mejores jugadores que tuve como compañero. Era demasiado bueno. Si jugará hoy en día, costaría lo que vale Messi o Cristiano Ronaldo”.


- ¿Por qué se retiró de Nacional en 1979?


“Fue después de una gira en Venezuela y creo que ya había cumplido un ciclo. Si jugaba bien, me aplaudían y me pedían autógrafos y si me iba mal, también pasaba lo mismo, entonces empezó a faltar la motivación, no el amor al equipo, que quede claro eso”.


- ¿Cuál es el mejor recuerdo que le deja Nacional?
“Todos. Nacional me dio la posibilidad de tener mi familia y de ser feliz y por eso lo llevó grabado a fuego en mi mente y el corazón”.




Cortas de Navarro


-"Colombia tiene pocos títulos para el fútbol que tiene".


-"La Libertadores de 1989 la vimos en diferido, pero estuvimos llamando a mi suegra para que nos contara como iba el juego".


-"Hernán Botero fue el gestor de mi vida y en gran parte de Atlético Nacional".


- "Ese equipo de los setenta parecía una máquina, parecía que Dios nos hubiera estado aguardando ese momento en nuestras vidas".


-"Nacional jugaba de igual a igual de visita y de local".


-"Vivo en Argentina porque tengo una vida cómoda y me va bien en los negocios, sino estaría en Colombia".


-"Todos tenemos cábalas en el fútbol. Por más experimentado que sea el jugador siempre tiene miedo a perder. La mía era posar para la foto del equipo en centro o en los costados de la parte de abajo".