Palabra y obra

Graphic revision of a city and its social dynamics
Revisión gráfica de una ciudad y sus dinámicas sociales
6 de Mayo de 2016


Comentarios críticos a la exposición Revisión gráfica y ciudad, que estará abierta al público hasta hoy, en la Galería Paul Bardwell del Centro Colombo Americano.



Diferentes técnicas y formatos reunió el curador para esta muestra.

Fotos: Úrsula Ochoa – Colombo Americano

Úrsula Ochoa


Maestra en Artes Plásticas. Crítica.


Docente F.U. Bellas Artes


Existe un poderoso instrumento de reproducción dentro de las técnicas de creación utilizadas en el arte, cuyas funciones han establecido diferencias entre la intención artesanal de reproducir imágenes y texto, y la condición que proyecta como arte a dicho texto o imagen. El grabado es, sin duda, uno de los sistemas de reproducción más complejos cuando lo pensamos desde el concepto de obra original, siendo al mismo tiempo, uno de los medios más prolíficos desde sus posibilidades plásticas para el desarrollo de la comunicación visual. 


La Galería Paul Bardwell del Centro Colombo Americano presenta la exposición Revisión gráfica y ciudad, una muestra que reflexiona sobre los procesos y las técnicas gráficas desde su importancia en las dinámicas culturales, políticas y sociales de una ciudad. La curaduría, realizada por Alejandro Vásquez Salinas, quien es ahora director del espacio, concibe esta reflexión desde la presentación formal y conceptual del grabado, como un vehículo que se mueve entre diálogos que incluyen la manera de mirar y pensar la ciudad, así como la potencia comunicativa y la influencia política que ejerce sobre esta.


El Taller La Estampa, que hace más de 25 años ha indagado en procesos de investigación y formación en las artes gráficas en la ciudad de Medellín, desarrolló un trabajo que se preguntaba por lo urbano, transformando el espacio de exhibición en una especie de “horizonte de imágenes de ciudad”, que se conectan y plantean narrativas vinculando el desarrollo de la técnica, la impronta que alude a la marca del tiempo, en correspondencia con un trabajo metódico y juicioso de elaboración.


La dinámica expositiva traza dos momentos que asumen la presencia del grabado como una alternativa formal para producir imágenes con un valor artístico, sin dejar de lado el interés en mostrar su poder como instrumento social y político. A partir de aquí, el trabajo del artista David Escobar Parra gira en torno a sucesos de nuestra “memoria patria” que marcaron importantes revoluciones culturales; en este caso, el artista retoma el momento en el que El Taller La Linterna de Cali imprimió en los años setenta un afiche que reclamaba la expulsión del poeta Gonzalo Arango,un pensador que cuestionaba los procesos culturales del país, como la educación, la religión, la economía, la prensa, señalando la ignorancia del pueblo, el marasmo filosófico y su incapacidad para alertarse de las farsas, desde una credulidad que sumía a los colombianos, en el más profundo oscurantismo. 


David Escobar dirige una dinámica investigativa valiéndose de estrategias conceptuales como la reproducción y repetición sucesiva del afiche a partir de la copia de la copia, posiblemente aludiendo a esa “memoria cultural” que se pierde; así mismo, hace uso del video, cuyos contenidos presentan personajes, situaciones y circunstancias que se desarrollaron alrededor de este suceso. 


La intervención que nos recibe como resultado del laboratorio realizado en los talleres de impresión de la Universidad de Antioquia, nos permite pensar el grabado desde una escala que habla de su intención comunicadora, remitiéndonos incluso a los textos Dada, cuando el arte y la palabra escrita se convertirían en uno de los nexos más importantes en el arte de vanguardia. En efecto, “el arte “educa”, pero el signo “adoctrina”, y esta fue por mucho tiempo la premisa que invadió el pensamiento moderno cuando el arte encontró en la palabra a su más importante aliado.


El grabado y los procesos de estampación abrieron una nueva categoría estética donde los signos encontraron cabida y donde el aparente abismo que existía entre el habla formal desde la transmisión de información y la jerga del signo a través de la palabra escrita desapareció cuando un grupo de artistas se percataron de que la letra impresa hacía parte de un lenguaje visual inigualable y debían utilizarlo. 


La exposición Revisión gráfica y ciudad subraya, de manera acertada, cómo el arte ha sabido operar como una memoria personal que se vuelve colectiva, con la cual el ser humano ha intentado ponerse a salvo del olvido.