Palabra y obra

Children’s literature: imagination and books
Literatura infantil: la imaginación y los libros
19 de Febrero de 2016


Hay quienes afirman que la escuela mata en los niños el deseo de leer literatura, pues son los adultos quienes escogen los libros para ellos. En la lógica adulta, los libros son vistos como un medio para educar en un determinado sentido o ideología.



Fotos: Cortesía Fiesta del Libro

María Orfaley Ortiz Medina


Psicóloga y escritora 


Docente de Psicología Universidad de Antioquia - Universidad Eafit


Hay quienes afirman que la escuela mata en los niños el deseo de leer literatura, pues son los adultos quienes escogen los libros para ellos. En la lógica adulta, los libros son vistos como un medio para educar en un determinado sentido o ideología, esta ha sido una mirada alimentada a lo largo de la historia, que también ha sido cuestionada y ha encontrado opositores en distintos momentos. Hoy hay una reflexión importante en los escritores que crean libros para niños en lo que tiene que ver con los temas, el tratamiento de estos, y lo que significa ser escritor de literatura infantil.


Entonces, es importante poder pensar en el lugar que tienen los libros en la vida de los niños. Para empezar, podemos apoyarnos en Gianni Rodari, escritor de literatura infantil, quien vivió entre los años 1920 y 1980, e hizo un análisis muy interesante acerca del papel del libro y de la lectura en la infancia.  


Uno de los primeros aspectos resaltados es la relación entre el libro y el juguete; así, los libros que realmente llegan al corazón de los niños están en el lugar del juguete. Para Rodari, “definir el libro como ‘un juguete’ no significa en absoluto faltarle al respeto, sino sacarlo de la biblioteca para lanzarlo en medio de la vida, para que sea un objeto de vida, un instrumento de vida”.


Por esta vía entramos en el terreno del juego, actividad humana que ha sido abordada por la psicología, la pedagogía, e incluso por la filosofía. El juego es aquella actividad creadora por excelencia, aquella en la que el niño recrea el mundo, construye uno propio, valiéndose de la imaginación y de los recursos que aporta su realidad. Por ello, diferentes teóricos han afirmado que el juego, contrario a lo que popularmente se cree, es la actividad más seria del niño, es central en la infancia, posibilita la construcción de su “yo” y modos de enfrentar el mundo. 


Fotos: Cortesía Fiesta del Libro


En esta perspectiva, es importante poder pensar en la afirmación de Rodari, de que los libros para niños deben tener la posibilidad de ser vistos como un juguete, como aquel objeto que potencia su imaginación. Así, la lectura y el juego tienen una íntima relación. Puede entenderse entonces que el verdadero jugar del niño no puede ser manipulado por el adulto, se relaciona con la posibilidad de libertad, se establece como un espacio y actividad propia, bajo la lógica de acción del niño; es sobre esto que el autor llama la atención cuando se refiere a los libros que un adulto escribe para los niños, mostrando con ello que son aquellos que nacen de la imaginación para la imaginación los que perduran más allá del tiempo en el que fueron escritos.  Así, da gran importancia al trabajo del lenguaje, de las imágenes, al oficio de escritor que pone todo su empeño, no en una intención pedagógica, sino en aquel producto que puede inscribirse como juguete, objeto que el niño explora, que le permite hacer distintas cosas con él.


Los libros cuentan historias, narran sucesos reales o fantásticos, ellos se nutren tanto de la imaginación como de la relación con la realidad de quien escribe. En esas narraciones comunican aspectos esenciales de la humanidad.  Ningún otro medio logra transmitir lo que transmite una historia bajo la forma de un cuento, fábula, novela, teatro o poesía. Este hecho ha sido sustentado por distintos autores  como Martha Nussbaum, Michele Petit y Jerome S. Brunner, por ello consideran esencial la presencia de la literatura en la infancia, es la posibilidad de que los “niños se apropien del mundo a través de las palabras”, dirá Petit. 


Estos autores se preguntan por la formación de los sujetos para una sociedad democrática y llegan a la conclusión de que se necesita robustecer la imaginación, ya que es a partir de ella que puede interrogarse el mundo en el que se habita, que se puede pensar en que hay otras posibilidades, otras formas de vivir y de relacionarse. ¿Acaso, no es ello central para una sociedad como la nuestra, en tiempos de cambios como los que vivimos?


Petit, por ejemplo, hará énfasis en que los seres humanos necesitamos la narración para apropiarnos del espacio que habitamos, los espacios necesitan palabras, ser significados para poder hacerlos nuestros, y eso lo posibilitan los libros, también la narración oral, la cual, en buena medida, la pone muy cerca de la lectura.


 A través de las historias narradas o leídas,  tanto los niños como los adultos reconocemos aspectos de la naturaleza humana, sea para imitarla, para criticarla o para oponernos. Sólo mediante estas historias que cuenta la literatura o la narración oral puede reconocerse la complejidad de la vida, lo sabían los abuelos que contaban historias para ilustrar sus aprendizajes sobre la vida.




Voces: Tres reflexiones sobre la literatura infantil por parte de expertas del país.




5 recomendaciones a la hora de elegir libros para ellos:

1. Cuando elegimos un libro para niños, pensemos en responder a la pregunta ¿por qué se elige dicho libro y no otro?


2. Si fue elegido en la escuela, ¿a qué responde?, ¿al gusto del docente o del padre, a los temas que a este le gustan, a lo que cree que deben saber o aprender los niños sobre un determinado asunto?


3. Sigamos pensando: ¿Este libro tiene que ver con las necesidades de un niño?, es decir, ¿los libros que se proponen a los niños pueden aportarles respuestas a sus preguntas?


4. Otra pregunta importante para hacernos ¿Se conoce algo sobre los niños, sobre su entorno, sus procesos?  El conocimiento previo, en algunos casos, puede ayudar en la elección de los libros. 


5. Y finalmente,  ¿contamos con suficientes libros para la propia elección de los niños?