Cultural

Fin al segundo mundo del milenio
8 de Febrero de 2013


El año 2000 fue el primero, promocionado con el lema “de mil en mil no llegará al dos mil” y el segundo, anunciado con el respaldo de una interpretación de las profecías mayas, a final del 2012. ¿Cuántos otros más vendrán?



Templo Kukulcán.


Programa de Turismo Colegio Mayor de Antioquia Arturo Carvajal Arboleda


El 21 de diciembre Chichén Itzá estaba preparado y la alianza Colegio Mayor de Antioquia y Periódico El Mundo, también.  Preparados, no para el fin del mundo sino para presenciar el mayor flujo de turistas que ha tenido en su historia este atractivo turístico, considerado como una de las siete maravillas del mundo.  Las once en punto de la mañana era la hora prevista para el fin de una cuenta larga de 5.120 años.  Con ella termina un  ciclo  y empieza otro nuevo que se augura lleno de prosperidad y cambios.  


Muy temprano, en Pisté, el pueblo más cercano a esta zona maya, cientos  de indígenas mayas vestidos de blanco con velas en las manos celebraban el cambio de era que promete ser venturosa para todos y, de paso, rechazar las mentiras dichas sobre lo que consideran esta inteligente civilización. 


Las autoridades dispusieron vigilancia extrema, previendo el cuidado de los monumentos arqueológicos y evitar posibles eventualidades que atentaran contra el lugar sagrado. 


Ese día silbaba el fuerte viento, los legendarios y frondosos árboles se mecían rítmicamente, estaba un poco nuboso en la mañana, pero con el transcurrir del día se despejó. El olor a incienso se agudizaba y llegó al máximo, la temperatura aumentó y los turistas llegaron por montones y de todas partes: mexicanos, estadounidenses, ucranianos, canadienses, franceses, alemanes, belgas, holandeses, colombianos. Todos dispuestos a admirar Chichén Itzá, la ciudad prehispánica más emblemática de la cultura maya que se encuentra enclavada en lo profundo de la selva yucateca. 


El edificio más representativo es el templo Kukulcán, que se levanta hacia los 75 pies de altura (22.86 mts)  desde donde el Soberano de la ciudad presidía las más importantes ceremonias. El 21 de marzo  y el 23 de septiembre (equinoccio de primavera y otoño) se observa una sombra bajando lentamente sobre la balaustrada de la escalera norte del castillo, que forman siete triángulos isósceles, semejando a una serpiente descendiendo de la pirámide, hasta llegar a una de las dos enormes cabezas de la base, explica el guía. 


La cancha para el juego de pelota presenta otra peculiaridad. Por su diseño arquitectónico puede transmitir las ondas sonoras de extremo a extremo con nitidez sorprendente, a 160 metros. 


El observatorio astronómico, desde el cual se hacían pronósticos de tiempo para las siembras y así orientar la actividad agrícola. 


El Cenote Sagrado que es un depósito de agua dura, a cielo abierto, que posee un diámetro de 65 metros y 35 de profundidad.  Se presume que allí se realizaban sacrificios al dios de la lluvia.