Cultural

In the railway museum the whistle of memory persists
En el Museo Ferroviario persiste el silbato de la memoria
Autor: Juliana Vélez Gómez
24 de Febrero de 2014


El Museo Ferroviario, ubicado en la antigua estación de tren de Cisneros, abrió sus puertas el 24 de enero de este año. Este proyecto fue priorizado en la convocatoria pública de recursos para Patrimonio en el 2012.


Foto: Cortesía 

El Museo se abre de viernes a domingo y lunes festivos de 9:00 a.m. a 12 m. y de 2:00 p.m. a 5:00 p.m. La entrada es gratuita. 

La felicidad se parecía a la maquinita negra que soltaba un silbido estruendoso cuando pasaba por las estaciones. El “cha cha cha” le decían al tren que recorría las estaciones del Ferrocarril de Antioquia a finales del siglo XIX. Y de eso sí que sabe doña Aurora Carmona, una habitante de la zona que nació en una vereda de Santo Domingo. 


Ella recuerda cuando a sus cinco años salía de las “faldas”, cerca de la Estación de Limón. “Y yo me ponía a llorar cuando esa máquina pitaba y me aferraba de la funda de mi mamá”, cuenta ella. 


Y eso no era todo. El tren para ella y muchas otras personas era toda una alegría cuando lo veían pasar. Porque no solo era el medio de transporte sino que también era la Plaza de Mercado. Hasta para conseguir novio era el lugar ideal, porque doña Aurora cuenta que se iba hasta Puerto Berrío y en el trayecto salían “muchachos” de las otras veredas. 


Es de suponer que al desaparecer los trenes no solo se fue el sonido de los silbatos sino un halo de historias. Los rieles y las deterioradas estaciones sobrevivieron pero no son suficiente para exaltar la memoria de uno de los hitos más importantes en la historia del desarrollo del país. 


Por suerte, los habitantes del municipio de Cisneros se decidieron por recuperar parte de ese patrimonio y así se construyó el Museo Ferroviario, instalado en la antigua estación de Cisneros. 


“El cha cha cha: travesía del tren por Antioquia” es la primera exposición con la que se inauguró este nuevo espacio que contó con el apoyo del Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia, la Universidad San Buenaventura, que coordinó y desarrolló el proyecto y el Municipio de Cisneros.  


El proyecto


Este es el primer museo ferroviario en Antioquia. Junto a él se desarrollaron dos proyectos adicionales que fueron también coordinados por la Universidad San Buenaventura: el fortalecimiento del grupo de Vigías del Patrimonio del Municipio y un inventario arqueológico de la industria ferroviaria. 


Según Fredy García, director de Cultura y Turismo de Cisneros, parte de la motivación con el Museo era mostrar a la comunidad un poco de la historia ferroviaria, más aún, en un territorio erigido a partir de las carrileras y la estación.


Uno de los aspectos más relevantes fue que el proyecto no se hizo bajo el criterio exclusivo de los profesionales que acompañaron la ejecución, sino que consistió en un diálogo abierto con los mismos habitantes del sector desde niños, jóvenes, adultos mayores, miembros de la Asociación de Jubilados del Ferrocarril, los mismos Vigías del Patrimonio, entre otros. 


De acuerdo con García, se recopiló información, se realizaron talleres en los que se indagó, por ejemplo, qué función cumplían los museos en los territorios; se discutió sobre cómo pensaban ellos que podría hacerse una institución como estas en Cisneros, para qué y qué debía tener.  


Luego un grupo interdisciplinario de la Universidad continuó con una investigación más profunda y así se puso en marcha este nuevo espacio de conservación del patrimonio.


García aclaró, además, que este no es un museo que cuenta la historia de Cisneros, sino la historia del Ferrocarril. 


El cha cha cha


“El cha cha cha: travesía del tren por Antioquia” es la primera exposición configurada con un guion que hace un recorrido desde el inicio de la construcción del Ferrocarril hasta su terminación a mediados de los años 90, indicó Catalina Rojas, museóloga.


El eje central es el tema de la locomotora, que se complementa con subtemas que corresponden al componente histórico de las estaciones Botero, Limón, Santo Domingo, Santiago y Cisneros. 


García afirmó que un lugar privilegiado está dedicado a Alejandro López, el ingeniero que proyectó y dirigió la obra de la construcción del Túnel de La Quiebra, que se convirtió en su momento en una de las obras de ingeniería más grandes y admirables. 


Por su parte, la museógrafa Natalia Pérez aseguró que respecto a la disposición de los objetos en el espacio, la museografía se planeó con un concepto centralizado en la máquina: “la disposición que hicimos fue encontrar un referente central en el espacio que aludiera a los vagones del tren”, expresó. 


De esta manera, se diseñaron “cuatro páneles robustos” acomodados en el centro del lugar con una “estética muy industrial” en los que se exponen infográficos e información sobre ese desarrollo histórico. 


La muestra básicamente está compuesta por fotografías y una serie de vitrinas puestas en el perímetro de la estación que albergan réplicas de documentos históricos como actas, planos a mano alzada, mapas, un diario de un ingeniero, clavos básicos utilizados en la época, entre otros. 


Rojas aseguró que este guion museológico no tiene como propósito únicamente fortalecer la cultura ferroviaria sino, sobre todo, generar contenidos pedagógicos para que quienes se acerquen puedan apreciar objetos e imágenes pero al mismo tiempo aprendan sobre uno de los acontecimientos históricos más trascendentales. 


Percepciones


Germán Jaramillo, arquitecto y docente investigador de la Universidad San Buenaventura, quien hizo parte del grupo interdisciplinario del Museo, expresó que la apertura de este es equiparable al momento en que una persona abre un álbum de fotografía: “inmediatamente te llegan a la mente eventos, recuerdos, de lo que ha sido la historia. Una vez se abre el Museo, las comunidades empiezan a mirar sus identidades y memorias a partir de estos guiones que han sido construidos paralelamente con ellos”. 


Además, dice él, es importante que este espacio sea conducido bajo la ideología de una museología social, que no se quede en un museo de sitio sino que pueda proyectarse a la comunidad con otras actividades y extienda su vocación.


Por otra parte, García manifestó que muchas personas tienen aún la percepción de que un museo en un pueblo es como un “cuarto lleno de chécheres”, pero este no es el caso, pues se tienen las condiciones técnicas de iluminación para que sea considerado una institución edificada con seriedad y rigurosidad. 


¿Hacia dónde va el tren?


La meta es que en el futuro el Museo Ferroviario pueda adquirir paulatinamente sus propios objetos para conformar una colección con uniformes, fotografías, herramientas, documentos de la época, entre otros. 


García contó que está planeado construir una segunda parte del Museo que incluya un salón de conferencias y un café. 


En esa segunda parte se pretende hacer algo más interactivo, recrear un tren a escala que pueda transitar por las estaciones y donde se escuchen los diferentes silbatos de tren que fueron utilizados en la época para que quienes no conocieron los trenes por lo menos tengan una idea de lo que fueron. 


Para doña Aurora Carmona, la memoria ya no acabará desde que exista el Museo, pues para sus nietos, que no conocieron el tren este será el único referente vivo que tengan. Por lo pronto ella, así como el resto de los habitantes de Cisneros recordarán las trovas, las canciones, los mitos y todas esas historias sensacionales que se se dibujaban con el paso del tren y que ahora vuelven a tomar forma aunque la locomotora ya no ande como hace tiempos.



El cha cha cha: travesía del tren por Antioquia

Primer bloque (1999-1964)


La venta del Ferrocarril de Antioquia a Ferrocarriles Nacionales.


Identificación del sector turístico y cultural a partir del patrimonio y la producción agrícola.


Fiesta del Riel en el municipio de Cisneros.


Vestigios de lo hoy llamado Ferrocarril, imaginarios y relatos.


Segundo Bloque (1963-1910)


Inauguración de la Estación de Cisneros en el poblado El Zarzal.


Inicio de la construcción del Túnel de La Quiebra.


Tercer Bloque (1910-1874)


El desarrollo político y económico que le permitió al Departamento la futura idea y construcción de un proyecto ambicioso.


Cuarto Bloque (1873)


Antecedentes: el camino carretero.




Proyecto de recuperación

Actualmente se trabaja en un megaproyecto que implica la recuperación del tramo ferroviario Santo Domingo -Cisneros para proyectarlo como un gran atractivo turístico y de conservación del patrimonio en Antioquia. La idea es que cada una de las cinco estaciones: Botero, Santiago, Santo Domingo, El Limón y Cisneros cumplan una función diferente. En este momento se trabaja en la construcción de  carromotores que transportarán a los visitantes entre las estaciones, para proporcionarles un recorrido por diferentes trayectos de la historia ferroviaria. 


Según Fredy García, director de Cultura y Turismo de Cisneros, tienen a favor la política para el 2014 en que la Gobernación a través del Instituto de Cultura y Patrimonio hará un énfasis especial en el apoyo a a museos.