Cultural

In Artbo, “The Office” will not remain quiet
En Artbo, La Oficina no se quedará callada
Autor: Daniel Grajales
1 de Octubre de 2015


Hoy comienza la versión once de la Feria Internacional de Arte de Bogotá, Artbo, que se extenderá hasta el domingo 4 de octubre, en la cual Medellín es representada por los artistas de Galería de La Oficina, del curador Alberto Sierra.


Foto: Jhon Alexander Chica Yara 

De izquierda a derecha: Jorge Julián Aristizábal, Susana Mejía, Pablo Mora, Iván Hurtado, Camilo Echavarría y Alberto Sierra.

Reunirlos en grupo no es difícil, lo complejo es que puedan ocultar lo que están pensando, que hagan silencio, ya que con sólo apreciar sus obras de arte, comienzan a emitirse, en el patio de la Galería de La Oficina, ubicada en el barrio El Poblado de Medellín, mensajes que están cifrados en técnicas diversas como la fotografía, la pintura y algunos objetos que parecerían ser esculturas, como documentos de archivo, papeles envejecidos por el tiempo. 


Mensajes fuertes como críticas a los falsos positivos, a la adoración de la dominación española que puede existir en la arquitectura nacional, o a la inoperancia de la justicia colombiana están ahí en obras pictóricas, como también reflexiones sobre el territorio, sobre el clima, la belleza de la naturaleza y la importancia de los conocimientos ancestrales. 


Ese debate lo proponen Susana Mejía, Camilo Echavarría, Jorge Julián Aristizábal, Iván Hurtado y Pablo Mora artistas que, bajo la curaduría de Alberto Sierra y con la asesoría de Julián Posada, han conseguido que el público asistente a la Feria Internacional de Arte de Bogotá, Artbo, coincida en llamarlos dueños del “stand más político de la Feria”, como lo asegura Sierra, quien encuentra “reflexiones políticas distintas, desde muchas posturas, sobre la realidad contemporánea”. 


“Tenemos el factor de la diferencia. Este año vamos a ser todavía más políticos, ya que vamos a mostrar más coherencia, más fuerza, pero en grupo. Cada uno habla de una manera distinta, uno habla de la ausencia de los héroes, otros dos del territorio, de la geografía, porque la historia se cuenta con la geografía y hay quienes se ocupan directamente de los hechos políticos directos. El stand está bien montado, no hay elegancia, y la gente es emocionada viendo cuadrito por cuadrito”, explica Alberto Sierra, curador y director de la Galería. 


El también curador Julián Posada, por su parte, asegura que “es genial del artista la capacidad de ser cronista, y, desde su sensibilidad, retratar un momento histórico”, y enfatiza que “hay una mirada política que se sale de la mirada que ha tenido el arte colombiano por la violencia, la de esos artistas que fueron buscados por las grandes colecciones del mismo, que primero avalaron, pero esta, la de los artistas de La Oficina, es distinta, diversa, alejada de darle estética a la violencia”.


Así, sin ganas de guardar silencio sobre la realidad colombiana, por el contrario, con todo el ánimo de que se ponga en conversación la realidad, a través de su arte, los creadores locales hablaron con EL MUNDO acerca de lo que exhiben en Artbo.


Jorge Ortiz


(Palabras de Alberto Sierra)


“Es una obra oportuna, ya que se ha vuelto a mirar la fotografía de una manera diferente, la idea de los 70, en la que Jorge Ortiz fue uno de los líderes, cuando era inútil la idea de un tipo tirando un rollo de papel fotográfico hasta el piso, para que se volviera negro en segundos. Eso hizo él, dejaba la huella de objetos”. 


“Es un personaje que hay que mirarlo de nuevo, al cual están mirando internacionalmente, con una idea estática que cuenta a través de los nudos y los cables de energía, la idea del desorden, de lo que pasa arriba y abajo”. 


Jorge Julián Aristizábal


“Yo toda la vida había soñado con volver al colegio, como cuando uno dibujaba en el colegio, hacer unos dibujos gigantes como de tarea, y leyendo esto me siento maravillado. Hay tanta información que no cabe en el papel”. 


“La idea era volver esos temas un elemento muy popular, para que a todo el mundo le entre, porque todos hemos hecho esto, todos lo pintamos en el colegio. Puedo decir que esto es muy cercano a la línea de Débora Arango, no había mirado eso, pero hay muchos referentes”.


“Es fuerte, pero no es desgarrador y terrible, quería que tuviera una idea muy naif. Cuando uno está enfrente de la obra, que de pronto no pase en ver las imágenes en la nota o en digital, cada detalle llama mucho la atención, y mueve cosas distintas”. 



Susana Mejía

“Sigo con Color Amazonía, mi proyecto de investigación, que se ha ido yendo hacia el mundo de la química, ya que estoy trabajando con el Laboratorio de Investigación Farmacéutica de la Universidad de Antioquia. Ya no estoy trabajando con las plantas de manera empírica, sacando el color, sino de manera más de laboratorio. 


“Eso me lo dio mi hija, tuve una hija, y he tenido que estar más ahí. Estoy muy contenta, ya que quiero llegar a que otras personas puedan usar mis colores. Llevo una caja de colores de lo que he venido explorando, en la que hay guacha, pigmentos en polvo y acuarelas. Yo sembré la mayoría de las plantas, en Bolombolo, y desde ahí vienen mis colores, estoy haciendo mi carta de colores”. 


“Hace tres años, en el 2013, exhibí Color Amazonía en Flora, en Bogotá, y alguien me decía: ‘bueno y ahora qué va a hacer, ya que terminó’, y ahí sigo. Me interesa la investigación, pero también las cosas que puedo hacer yo misma, sacar el color, secarlo en un horno. Llegar a la química ha sido otro mundo”.




Camilo Echavarría

“Una imagen del Páramo del Volcán Puracé, en el Cauca, me mostró que el protagonista era la botánica, que realmente no había una narrativa, no había un teatro, drama o romanticismo, que el protagonista eran las partículas. Es así como se prende el radar en cada foto”. 


“Tengo un interés por hacer obras en las que no hay un punto central, por lo que voy a llevar fotografías en las cuales hay un interés por lo botánico y lo geológico, por como todo esto se comunica, entender la materia prima. Hay cargas históricas fundamentales en lugares como Chimborazo, y ahí está lo político”. 


“El clima es lo que es y realmente no tengo un tipo de predilección, lo que sí hay es dualidades en las diferentes geografías, que así sean opuestas, cuando hay un cielo blanco o azul planos, tienen indirectamente en las partículas que ya mencioné, el clima le pone una capa más, tiene un efecto sobre la lectura de la imagen. Las obras piden el formato y estas son grandes, muy panorámicas, porque hasta en eso dejé que fuera la escena, la naturaleza, la mirada, la que eligiera el formato”.




Iván Hurtado

“Todo habla de territorio, unas veces son caseros, otros abandonados, pero siempre en una mutación, en una transformación. Por ello, esta vez llevo una obra que tiene que ver con mi participación en Arco Madrid, ya que ese país ya tenía unos monumentos cuando apenas nos estaban descubriendo a nosotros. Me impactó que ya tenían una cultura muy grande cuando los colombianos éramos colonizados”.


“Es una relación entre el personaje que se está dando un homenaje, en la cual me interesa una negación delante de los monumentos, quitarles la importancia con un color delante. Hay fotografías que yo tomé en mi viaje, pero conversan con mis cuadros, con la gama de color y la historia del color. Una relación entre la fotografía y el color también me interesa mucho en este momento”. 


“Me está interesando mucho ‘La Patria Boba’, porque estamos viviendo en una patria boba. Me interesa mucho cómo todos estos señores se están dando la mano, todo lo que estamos viviendo, por lo que traigo monumentos que dan referencia a héroes, con un tono político, pero a la vez burlesco. Estoy negando unas fotos de invierno con el trópico, con el color, con lo que somos. Toda la arquitectura que estamos haciendo es básica, siempre refiriéndose a Europa, y yo estoy haciendo lo contrario, negándolos a ellos”.




Pablo Mora

“Estoy haciendo una crítica muy fuerte a la Rama Judicial en Colombia, pero también hay otra cara, puesto que hubo un día en que en el país fue aniquilada completamente la  cara más visible del sistema colombiano, el Palacio de Justicia. Cuando ve lo que sucede hoy en las cortes, comienza a extrañar a esos grandes académicos que se perdieron en ese hecho, del cual conmemoraremos treinta años”. 


“Llevo una pintura sobre el Palacio de Justicia que se acompaña de las cajas negras de mi serie 22 de octubre, que permiten conversar sobre cómo quedan esos expedientes después de un tema como estos”. 


“Hay historias, memorias, memoriales que son los términos utilizados cuando se habla de justicia. Lo que quiero hacer es traer a la memoria el olvido de la justicia. Los expedientes dan cuenta del olvido, del dolor y la indiferencia del sistema judicial colombiano. Denota la ineficacia y la soledad de las memorias que están ahí”.