Cultural

Ana Mercedes Hoyos, Windows that look towards Palenque
Ana Mercedes Hoyos, Ventanas que miran a Palenque
Autor: Daniel Grajales
6 de Septiembre de 2014


La pintora y escultora colombiana Ana Mercedes Hoyos, referente para las artes plásticas de Latinoamérica, murió ayer a los 72 años de edad, en la Clínica Fundación Santa Fe de la capital del país, donde había sido internada el pasado martes.

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Foto: EFE 

Ana Mercedes Hoyos, durante una entrevista en Bogotá, en noviembre del 2011.

cultura@elmundo.com


Twitter: @danielgrajalest


Sus palenqueras seguirán cortando pedazos de sandía, aparentemente apetecibles y jugosos, con sus manos negras y uñas pintadas de color rosa. Las frutas continuarán conservando esos colores definidos, brillos hechos con una intención traslúcida, que iluminó gran parte de su obra, en la cual plasmó el contraste entre pieles oscuras y frutos amarillos, rojos o naranjas, que constituyen su sello personal.


Sus bodegones no solo fueron una muestra de su talento figurativo, fueron también un homenaje, una búsqueda: Ella reinterpretó los de importantes figuras de la historia del arte mundial como Vincent van Gogh, Caravaggio, Zurbarán y Cézanne, entre otros.


Ayer Ana Mercedes Hoyos soltó para siempre su pincel, murió, dejando un arte que traspasó todos los esquemas de su tiempo, elaborado a través de formatos como la pintura, la escultura, el grabado y el dibujo.


“No soy complicada, como dicen. Eso lo afirman aquellos con quienes no salgo; o mejor dicho entro. Tengo una vida normal, con marido y una hija y tal vez eso me ha hecho guardarme más. Lo mío es más simplificación que abstracción: lo que se extiende entre el ojo y la atmósfera, ese espesor, ese espacio”, aseguró Ana Mercedes Hoyos, en entrevista con EL MUNDO, el 8 de noviembre de 1979. 


Esta creadora, nacida en 1942 en Bogotá, fue galardonada con 17 reconocimientos nacionales e internacionales, entre los que están premios la Bienal de pintura joven del Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá, en 1967; el primer premio en la Exposición espacios ambientales, organizada por Marta Traba en el mismo museo, en 1968; el Premio ciudad de Caracas a la serie uno al diez de sus Ventanas, XX Salón de artistas nacionales en 1971; y el primer premio, para su pintura Atmósfera, obra hecha en color blanco, en el XXVII Salón nacional de artes visuales, en 1978.


Méritos que no resumen medio siglo de creación permanente, el cual fue analizado por diferentes expertos del arte nacional. 


Desde la intimidad 


María Paz Gaviria, directora de la Feria internacional de arte de Bogotá, Artbo, recordó a Ana Mercedes Hoyos, a quien conoció durante su infancia y se convirtió en un referente artístico del país. “Ana Mercedes es una figura supremamente importante, desde 1960, en la cual ejerce una gran influencia Marta Traba, haciéndola una pionera con obras muy importantes de ruptura del modernismo colombiano, caracterizada por las épocas de las Atmósferas y las Ventanas, después de sus bodegones y papagayos”, relató Gaviria. 


Una nostalgia que compartió con ella el pintor pop colombiano Nadín Ospina, quien nunca le preguntó a Hoyos por su enfermedad, ya que siempre fue “una mujer muy reservada” y no hubiera querido que se hablara de ello. 


“Su personalidad es fundamental para entender su arte, era una mujer contestataria, apasionada, feminista, radical, consciente de los conflictos del mundo contemporáneo, muy brillante. Esa conciencia del mundo la hizo producir una obra completamente contemporánea, rompiendo con todos los esquemas, era un medio muy tradicional. Ella rompe, con ayuda de un grupo generacional encabezado por Marta Traba y Eduardo Serrano, adelantando su espíritu batallador, tan invencible”, aseguró Ospina. 


Lo abstracto 


En varias ocasiones, Ana Mercedes Hoyos explicó que sus Ventanas, serie de obras creada en su primer momento artístico, de mediados de 1960 a inicios de 1970, “fueron el lente por el cual yo quise mirar cómo era el arte”, abriendo su exploración hacia sus otras propuestas abstractas, Atmósferas y Paisajes. 


“Esas Ventanas diafragman el espacio, el deslumbrante y enceguecedor espacio americano y diafragmándolo (como haría un ojo entrecerrándose) mantienen un espacio íntimo, seguro y sin salida”, destacó el crítico uruguayo Angel Kalenberg, en 1979.


Gaviria, enfatizó que “estas creaciones son parte de las obras más importantes del arte colombiano, esos formatos cuadrados, sintéticos y abstractos, marcan ciertas rupturas de modernismo en Colombia”.


Por su parte, la secretaria de Cultura de Medellín, María del Rosario Escobar, dijo que aunque Hoyos sea reconocida por su “manejo del color y su exuberancia”, ella invitaría al público a apreciar su obra primera.


“Ese momento de la abstracción, presenta a una artista muy pulcra, con un gran sentido del color, aplicado a esa infancia de la abstracción en la pintura colombiana”, agregó.


¿De qué color es Palenque?


Después de las Ventanas y las Atmósferas, Hoyos decidió regresar a la búsqueda de un arte con bases más sólidas, como lo aseguró en diferentes entrevistas.


Luego de su obra Paisajes (1979), en la que presentó creaciones como Acuarela del arcoíris y Paisaje del río Magdalena, llegó entonces al cubismo, del cual dijo: “Lo he estudiado pintándolo”.


Aunque en principio no gustaba del bodegón, Hoyos aceptó que “en el bodegón yo encuentro en Colombia su inspiración en la herencia africana”, marcando una transición en la que el color y la forma la llevarían a ser aclamada por la crítica y la academia. 


“Quiso darle visibilidad a San Basilio de Palenque, ese tema del legado de la esclavitud y estos primeros pueblos libres en Latinoamérica, lo sentía muy profundamente. A través de su obra, ella expresó su cultura, ese legado de las palenqueras, con sus platos de frutas, inclusive los vestidos que llevaban, llegando a detalles como los lazos de los vestidos, tratando de expresar esa riqueza y vitalidad de ese hermoso pueblo”, enfatizó la directora de Artbo.


Por su parte, Nadín Ospina concluyó que su producción artística inspirada en los pueblos negros “tiene una cercanía visual y en el fondo, aunque mucha gente no lo entiende, cultural, ya que cuando ella comienza a pintar las palanganas y las frutas no solamente por un criterio de estética, de belleza, sino desde la comprensión de un fenómeno cultural que es la negritud en Colombia. Nadie lo había visto con esa óptica tan intensa como lo hace Ana Mercedes, con ese acercamiento a Palenque”.  



La artista

Ana Mercedes Hoyos nació en Bogotá en el 29 de septiembre de 1942 y estudió Artes Plásticas en la Universidad de los Andes, en la cual contó con la experiencia de profesores como el pintor Juan Antonio Roda, Luciano Jaramillo, Armando Villegas y la crítica de arte Marta Traba, quien sería una de las grandes precursoras de su obra.


En 1967 se casó con el arquitecto Jacques Mosseri y dos años después nació su hija Ana.


Entre los premios que recibió, casi una veintena, es recordada porque con su obra Ventanas recibió el máximo premio galardón del XXVII Salón nacional de artistas de Colombia, en 1978.


Durante los cerca de cinco decenios que se dedicó al arte, la pintora y escultora expuso en museos y galerías de ciudades como Washington, La Coruña (España), Ciudad de México, Lima y Tokio.


Sus obras, que serían pioneras en proponer una reflexión de cuál ha sido la importancia de la herencia africana en Colombia y Latinoamérica, hacen parte de las colecciones permanentes del Museo Nacional de Artes Visuales de Montevideo, Argentina; el Museo de Arte Moderno de Ciudad de México, México; el Museo del Condado de Nassau de Nueva York, Estados Unidos; el Museo de Arte Fuji de Tokio, Japón; y de la Colección de Arte de Ibercaja en Zaragoza (España).





Comentarios
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Daniel
2014/10/19 10:48:15 pm
Buenas Tardes, Cuando vivía en Colombia, tuve la oportunidad de bajar de el periódico El Tiempo unos archivos que subieron, en alta resolución, de algunos artistas como Ana Mercedes Hoyos, lo imprimí en un lienzo, lo perdí y me gustaría volver a tener acceso a esos archivos. Agradezco sus comentarios. Saludos, Daniel Rodríguez