Reparación… ¿y eso qué es?

Autor: Rodrigo Pareja
14 noviembre de 2017 - 12:05 AM

La reparación tiene que ser material y hasta el momento nadie ha dado una explicación creíble que satisfaga el cúmulo de dudas e incertidumbres que hay acerca de ella.

Desde que comenzaron las negociaciones en La Habana entre el gobierno colombiano y las Farc, corrieron ríos de tinta alrededor de cuatro palabras que han servido para todo, menos para lo que se espera de ellas y su cabal ejecución por parte de todos los que llaman actores del conflicto.

Las tales palabrejas son: verdad, justicia, reparación y no repetición, puestas en cuanto documento tenga que ver con las negociaciones gobierno-Farc de estos años recientes, o dichas con oportunidad y solemnidad dignas de mejor causa, por cualquiera que haga referencia, así sea mínima, a la confrontación cuyo fin se pactó tras sesenta años de sangre, dolor y lágrimas, padecidas también aquí aunque no hubieran sido ofrecidas por Churchill.

La referencia hoy es a uno de esos vocablos que de tanto repetirlos y usarlos para bien y para mal, han quedado convertidos en cascarones vacíos, en estribillos cansones y repetidos que al final de cuentas ya nadie siquiera los toma en serio, y mucho menos, hace algo para convertirlos en realidad.

Lea también: Entes de control advierten escaso avance en la reparación a víctimas

Es cierto que estas palabras y la aplicación plena de lo que ellas significan y representan constituyen el mayor anhelo de millones de colombianos, esperanzados en que por fin lo que queda de esta y las próximas generaciones, puedan disfrutar de una paz que solo conocen por ardiente deseo y referencia.

Empero, en la nota solo se quiere hacer alusión a una de ellas, posiblemente de la que menos se han dado explicaciones concretas por quienes deben implementarla y aplicarla a los millones de compatriotas que la esperan y requieren con urgencia: la reparación, cuya definición más simple es “desagravio, satisfacción completa de una ofensa, daño o injuria”.

Viene al caso, entonces, formular algunas preguntas que ayuden a clarificar el asunto, para que la manida palabreja usada porque sí y porque, oportuna y políticamente por personajes de todos los pelambres, pase a convertirse en algo concreto, tangible y beneficioso para los millones que la urgen, y deje de ser una especie de humo inalcanzable.

Por ejemplo: ¿tienen el gobierno, las Farc, los exégetas del proceso, los congresistas, los integrantes de la comisión de la verdad, los organismos internacionales, los periodistas, los columnistas, el número, la condición, género, identidad y antecedentes de cada persona merecedora de reparación? La respuesta a este interrogante tiene que ser negativa.

Y si es así, ¿a quien entonces se va a reparar?, ¿cuánto vale esa reparación y por cuenta de quién va a correr? Si es del gobierno, ¿dónde están los recursos? Las Farc con sus bienes y dineros, ¿se va a echar la mano al dril para contribuir? Y el sector privado, parte del cual se tercerizó en el conflicto, ¿también va a aportar?

Vea además: interrogantes

Y la reparación de la que todos se hacen lenguas y pontifican, ¿quien la tasará?, ¿será la misma para la viuda con hijos que la de otra que no les quedaron? Y a las madres, padres y abuelos, ¿en cuánto y quien le tasarán el valor de sus muertos o desaparecidos? Porque la reparación no puede ser solo en el papel, sino que también tiene que ser material.

El perdón, así sea de dientes para afuera, sí puede quedar impreso en cualquier folio; lo mismo pasa con la no repetición, que es una promesa intangible cuyo cumplimiento puede resultar difícil comprobar, pero la reparación tiene que ser material y hasta el momento nadie ha dado una explicación creíble que satisfaga el cúmulo de dudas e incertidumbres que hay acerca de ella.

Los millones de desplazados despojados de sus tierras, grandes o pequeñas, por los llamados actores del conflicto, ¿serán “reparados” devolviéndoselas? Algo bastante dudoso con el ambiente de hostilidad que rodea cualquier iniciativa que tenga que ver con la propiedad rural en el país.

TWITERCITO: Lo primero que hay que reparar es la desgastada maquinaria que mueve este ruinoso cascarón llamado Colombia.

Compartir Imprimir

Comentarios:


Destacados

Senado
Política /

Aumentaron las listas al Senado  

Luis Pérez
Gobierno /

Luis Pérez continúa la defensa de los recursos departamentales

Grupo Especial de Seguimiento al Contrabando
Política Económica /

Definido plan para detectar empresas asociadas al contrabando

Guterres
Derechos Humanos /

Guterres recuerda desafíos del proceso de paz en Colombia

Óscar Pérez
Latinoamérica /

Muerte de Óscar Pérez es crimen de lesa humanidad

Artículos relacionados

Lo pasao pasó
Columnistas

Lo pasao pasó

Será la del 1° de abril, para qué dudarlo, una radiografía perfecta del mundo al revés

Lo más leído

1
Territorio /

Al menos nueve muertos por desplome de puente Chirajara

El accidente ocurrió en el sector conocido como Chirajara, una zona montañosa donde se construye la doble...
2
Política /

Panorama político 

Algunas calenturas comenzó a registrar la inscripción de cédulas para la elección del Congreso, pero...
3
Más Deportes /

Un coloso santandereano fija la mira en la NBA

Pocos hombres tienen la ventaja de medir 1,93 con apenas catorce años de edad, pero este impetuoso...
4
Fútbol Colombiano /

Echeverría suspendido por arrojar positivo en control antidopaje 

La Dimayor abrirá una investigación formal en contra del zaguero central, y mientras esta se desarrolla...
5
Editorial /

De Juan Manuel Santos para las Farc y sus aliados

Al poner en marcha la JEP, el presidente terminó de allanar el camino para que jefes de las Farc...
6
Política /

Murió José Jaramillo Alzate, “un periodista de todas las horas”

A sus 90 años falleció el periodista, académico y político nacido el 27 de mayo de 1927 en el municipio...