Prado Centro: un posible destino cultural de Medellín en 2018

Autor: Jaime Dario Zapata Villarreal
5 marzo de 2017 - 02:00 PM

El proyecto que le renovará la cara al Barrio Prado Centro a penas está en desarrollo, pero se espera que para finales de este año esté listo, y que la intervención física comience en 2018.

Medellín

Cuando algunos turistas visitan el barrio Prado Centro de Medellín suelen encontrarse con un panorama contradictorio: grandes casas de arquitectura elegante y de toques europeos, con fachadas vistosas que van acompañadas de una estructura urbana de calles anchas con aborización envidiable, que chocan con el paisaje de soledad y abandono que inspira un recorrido por el sector, sin contar que en algunos momentos -y en particular por la noche, gracias a la oscuridad- se vuelve un barrio inseguro y poco recomendado. 


Esto no siempre fue así: cuando se creó, en 1926, fue un barrio construido y pensado para albergar a los más ricos de la ciudad. Empresarios, políticos, extranjeros y famosos idearon un sector a su medida: un barrio enclavado en las montañas pero de espíritu europeo, un pequeño refugio aislado y seguro donde formar comunidad, una muy rica y exclusiva. “Todo lo copiaron de Europa, pero lo copiaron bien, hay que decirlo”, aseguró Reinaldo Espitaletta, escritor y gran conocedor de la historia de la ciudad y, en particular, del Centro de Medellín.

“A eso aspiraban. Por eso uno encuentra un chalet suizo, castilletes y casas con forma medieval. Es un barrio muy bien diseñado porque sus calles son de 16 metros de ancho, y se pensó siempre en una arborización muy específica”, agregó Spitaletta, quien contó que aunque durante 50 años este fue el  barrio de la élite, también por mucho tiempo estuvo rodeado de un vecino indeseado: el barrio Lovaina, el de las prostitutas:“imagínese una ciudad tan conservadora como Medellín,  y a esa élite en particular, teniendo de vecino a un barrio muy festivo como Lovaina, con sus damas muy famosas, su prostitución nada sutil, y una cuadrita de Prado. Eso también contribuyó a la decadencia del Barrio, porque los ricos empezaron a irse a otras partes de la ciudad”. 


Varios historiadores coinciden en ubicar el punto de quiebre de Prado Centro en la construcción en 1973 de la Avenida Oriental, que no sólo dividió al barrio, sino que al mismo tiempo lo conectó con el Centro como tal, lo que facilitó el tránsito de ciertas personas y hábitos al otrora exclusivo y aislado Prado.


Tony Evanko, director de la Fundación Casa Tres Patios, tiene la sede de su institución en Prado Centro desde 2007, y aseguró que si bien el sector es peligroso por momentos -en especial en la noche- él no ha tenido problemas de seguridad al vivir por allí, es más, le ha convenido porque al ser una zona casi abandonada le permite realizar sus actividades culturales sin mucha interrupción: “Es curioso que ese mismo abandono resulte positivo para mí. Pero entiendo que el barrio sea visto con esa percepción: solo, oscuro, como si ya no hubiera vida”. 

Prado patrimonial 

En el año 2006  se declararon 261 inmuebles del barrio Prado como patrimonio cultural de la ciudad. Esto se hizo mediante la reglamentación del Plan Especial de Manejo y Protección (Pemp), el cual se encarga de planear y gestionar el Patrimonio Cultural de la Nación, al establecer las acciones necesarias para garantizar la protección, conservación y sostenibilidad de los bienes declarados como patrimonio. 


Según la museóloga y arquitecta Lucrecia Piedrahita, hay cinco inmuebles de Prado que son infaltables en cualquier lista sobre las casas más preciadas del sector: La llamada Casa del Alcalde; la antigua casa de la familia Restrepo Santa María; la casa conocida como el palacio egipcio; la casa donde funciona el teatro del Águila Descalza y la casa donde está hospedada la Fundación para el desarrollarlo, en la cual Piedrahita trabajó en un ejercicio curatorial de su edificio. “Si se hace una intervención patrimonial a estos inmuebles sólo será efectiva si hay una destinación a la conservación de la casa, a preservar su futuro, para después darles nuevos usos. Para que Medellín entienda lo que significa tener un distrito patrimonial como es Prado Centro y que se apropie de él, debe que tener conciencia y respeto por lo que tiene, para intervenirlo y visualizarlo, porque es necesario hacerlo ya ”, agregó la arquitecta. 


Para Alberto Escobar, historiador, arquitecto y director de la Oficina de Patrimonio del Ministerio de Cultura, el patrimonio cultural y arquitectónico que tiene Prado Centro es muy importante no sólo para Medellín sino para el país, ya que la memoria y el ejemplo urbanístico que contiene este barrio de Medellín es fundamental para entender la historia de la ciudad, su evolución y posiblemente su futuro: “Yo soy partidario de las intervenciones, pero si se hacen con cuidado y con un sentido definido. Esa es la única condición”. 


“Yo soy partidaria en mantener en un altísimo porcentaje la memoria histórica de la casa, pero hay que darle un barniz de contemporaneidad a esa intervención. Es tener un detalle intervenido con materiales contemporáneos que dejen y permitan ver, a través de  transparencias o filtros cuál es la capsula del tiempo que hay allí contenida. Hay casos en Estados Unidos, España e Italia. Son acentos contemporáneos para inyectarle una vida a este inmueble”, agregó Piedrahita.  

 

El plan para recuperar Prado


Luis Roberto Durán es el subdirector de gestión del paisaje y el patrimonio de la agencia APP (Agencia Público Privada)  de la Alcaldía de Medellín; él, junto a un equipo de trabajo, tienen en sus manos el futuro del Barrio Prado Centro: antes de finalizar este año deberán entregar un plan de recuperación integral para este sector, que comprenda toda una estrategia de intervención, cambio, desarrollo y sostenimiento de lo que sería la nueva cara de Prado. 


“Se trata básicamente de volver a Prado un destino. Hay que hacer la caracterización de bienes patrimoniales y qué posibilidades se pueden generar desde ahí. En este momento la agencia tiene a cargo la estructuración del proyecto, ese es su hito para el 2017: para final de año nosotros entregamos la estructuración completa de cuánto y en qué consiste la intervención, ya que la idea es convertir a Prado en un destino gastronómico y cultural; con sitios de encuentro y esparcimiento, tal vez un hotel de bajo impacto, todo esto pensado y en consonancia con la escala barrial de Prado, sin vulnerar su identidad”, aseguró Durán, quien trabaja como representante directo en este proyecto de la Gerencia del Centro y la Alcaldía de Medellín. 


Durán comentó que el proyecto no plantea un desarrollo de gran impacto como el que se hizo en el Parque Lleras, sino uno más tranquilo, más parecido al que se hizo en La Macarena en Bogotá, que busca crear nuevos recorridos y flujos para el barrio para revitalizarlo y devolvérselo a la ciudad, sin descuidar su patrimonio: “Estaremos asesorados de compañías que han tenido éxito en casos similares de recuperación de centros históricos en otras partes del mundo. Este será un trabajo que se trazará la búsqueda de nuevos distritos culturales y gastronómicos en consonancia con la vocación residencial del barrio”, y agregó que una de las dificultades, además de la reticencia de muchos vecinos por el cambio de las dinámicas del barrio, sería la imposibilidad de intervenir los bienes patrimoniales. 


“Si hay empresarios interesados en invertir y si hay propietarios que quieren vender, hay que aprovechar para recuperar este sector y volverlo un destino. Vamos a empezar a hacer unas reuniones paulatinas con los propietarios de estos inmueble. La APP es la encargada de diseñar un plan para poder intervenir allá, revisando, claro, las reglas patrimoniales: qué inmuebles se pueden intervenir y cuáles no”, aseguró Jaime Mejía, concejal de Medellín, quien convocó a una comisión accidental con diferentes entidades de la ciudad para discutir este tema. 


Según Durán, en este caso tienen que revisar la clasificación patrimonial, que es la que restringe o promueve la intervención de los bienes patrimoniales según el nivel. “Está el nivel 1, que son por ejemplo el Museo de Antioquia o la Catedral Metropolitana, que solo se pueden restaurar, pero no se pueden modificar. Ya en el nivel 2 permiten una modificación interna pero muy pequeña. Ya los bienes nivel 3 permiten una modificación más grande. En Prado están todos los niveles de conservación”. 


Por su parte, para el director de Patrimonio del Ministerio de Cultura, Alberto Escobar, todos los inmuebles patrimoniales del país son susceptibles a intervención, ninguno está vedado (independiente del nivel en el que esté), ya que lo único importante es que se haga con sentido.  “Desde la dirección de Patrimonio cuentan con todo nuestro apoyo y asesoría para desarrollar este proyecto, nosotros más que contentos de poder ayudar para que esta experiencia sea exitosa y se pueda replicar en otras ciudades del país”, aseguró Escobar, quien comentó que aunque no ha recibido ninguna petición directa de la Alcaldía de Medellín, está más que disponible a cualquier consulta. 


“La vida y el corazón de una ciudad depende del centro. Los epicentros urbanos en casi todas las ciudades del mundo se desarrollan alrededor del centro , y en este caso Prado hace parte importante de él. Este barrio es una zona mágica. No podamos dejar perder esas casas y que el sector se convierta en el patio trasero de la ciudad”, concluyó Mejía, al asegurar que este año ya debe tenerse una propuesta definida para llevarla a cabo. 

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