Hillary se desnuda

Autor: Joseph Hodara
3 febrero de 2018 - 12:07 AM

Se trata más de una crónica que de un lamento, prevalece más la auto-confesión que la censura a los que le negaron el voto.

El resultado de las últimas elecciones en Estados Unidos gravitará sin duda en la marcha de múltiples procesos económicos y políticos no sólo en este país; en el mundo global en el que vivimos sus resonancias serán dilatadas. Trump y el trumpismoque ya modela – también preocupa- a múltiples países desde China y Corea del norte a México no deja de lado esta pregunta:cómo explicar la derrota de Hilary Clinton?

Adelantándose a cualquier conjetura, la propia Hillary tomó valientemente la iniciativa en muy reciente libro- que seguramente pronto alcanzará múltiples traducciones- que porta un título algo académico: WhatHappened. Es decir, se trata más de una crónica que de un lamento, prevalece más la auto-confesión que la censura a los que le negaron el voto.

Libro extenso: casi 500 páginas. Y una celebrada editorial: Simon and Schuster. Si se intenta reducir a una y decisiva la razón de su derrota conforme a sus apreciaciones hay que apuntar ésta: la incapacidad de la ciudadanía norteamericana para permitir a una mujer resolver la paz o la guerra, la prosperidad o la crisis, la vida y la muerte de no pocos habitantes del mundo. Serían cuestiones y dilemas que, a juicio de la ciudadanía norteamericana, sólo un macho bien equipado puede encarar. Conclusión a la que Hillary se rinde aquí con audible protesta.

Lea también: http://www.elmundo.com/noticia/-Fuego-y-Furia%E2%80%93-El-trumpismo-al-desnudo/365651

En rigor, múltiples factores explican un resultado que hasta muy pocas horas del balance final se antojaba improbable. Hillary sugiere, por ejemplo, que el discurso cuasi socialista de Bernie Sanders y el entusiasmo que encendió en amplios estratos universitarios gravitó en su contra. Tesis parcialmente correcta pues, a mi juicio, si en un acto de realismo político hubiera prometido a Sanders un confiable cargo para adelantar sus tesis otro hubiera sido el resultado. En lugar de esta actitud prefirió humillarlo públicamente,y sin renunciar a sus intereses e inversiones en Wall Street.

Ciertamente, Hillary señala que la acentuada atención de la prensa a sus abundantes  e-mails sobre temas que merecían discreción y las rígidas censuras de James Comey a la cabeza del FBI días antes del torneo electoral gravitaron en la contienda electoral. Sin embargo, esto no explica cómo y por qué un candidato que apenas satisfacía los tres requerimientos constitucionales – haber nacido en Estados Unidos, con 35 años de edad, y residente en el país al menos catorce años – logró la victoria. Ella debió insistir en las ausencias y defectos del rival: Trump jamás ocupó un puesto político, ni sirvió o juró en las fuerzas armadas, ni reveló alguna vez interés por los asuntos públicos, calificaciones que – al menos una de ellas – han distinguido a la fecha a todos los aspirantes a la Casa Blanca. 

En estas páginas Hillary se inclina a confesar que probablemente mal concibió la estrategia electoral. Creía que la elección de una mujer como presidente del país más poderoso e influyente del mundo habrá de cautivar al electoral femenino. No anticipó que el ejercicio anterior de un líder no blanco ya resultaba innovador y revolucionario para una ciudadanía que secularmente adhiere a un porfiado conservadurismo. Elegir a una mujer después de un Obama era incurrir en un exceso cívico. La ciudadanía prefirió a un ario celebrado por su machismo y riqueza, virtudes que el ethos norteamericano festeja.

Además:http://www.elmundo.com/noticia/Trumpun-abismo-entre-Israel-y-las-diasporas/358189

La melancolía recorre febrilmente los capítulos de este libro.Hillary sabe que ya es sólo una aislada página en la historia norteamericana. Me permito suponer – pido la gracia del lector – que si ella hubiese adoptado en su momento una radical y cortante actitud respecto a la conducta engañosa de su marido Bill, el electorado femenino le habría revelado el aprecio con superior altura y número. Su débil actitud personal descalabró su formal discurso político. Tema que merece reflexión.

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