El desafío de ser pequeña editorial en Medellín

Autor: Giselle Tatiana Rojas Pérez
7 septiembre de 2018 - 06:13 PM

Las pequeñas editoriales de Medellín tienen estilos muy diversos en la conformación de empresa, pero todas apuntan a algo en su misión, dar viva eterna al libro como experiencia multi-sensorial y elemento transformador de la cultura.

Medellín

Mientras hayan lectores para libros habrá editoriales para publicarlos, eso cree Iván Hernández, director de Frailejón Editores. Pero si se camina en el rumbo de ser una editorial independiente en Medellín, el trayecto puede hacerse cada vez más angosto, y ahí se debe defender “la bandera” la “tipología y naturaleza” que cada una de estas casas de libros tenga, añadió.

Las publicaciones de las editoriales independientes son libros en los que se privilegian sobre todo las palabras, “se busca que estén bien hechos, que el lector sienta un gran placer al leerlos”, añadió Hernández.

Hilo de Plata, La Carreta, Sílaba, Tragaluz y el mismo Frailejón son editoriales que han sobrevivido en el mercado de libros local por la sola convicción de hacer que el libro nunca muera. Ellas han contribuido a que nuevos autores, autores ya reconocidos y otros más olvidados puedan difundir su obra. 

 

El carácter de estas editoriales

Son casas para publicaciones que se la “luchan” en un mercado aislado de las grandes cadenas internacionales, y eso es para Janeth Posada, directora de Hilo de Plata Editores la “chispa” diferenciadora en el universo dedicado a los libros, su “mirada opuesta al mercado”.

Aseguró Lucía Donadío, directora de Sílaba Editores, que este tipo de editoriales existe porque todavía se venden libros, aún hay muchos lectores, muchos escritores. “Nosotros sobrevivimos básicamente de la venta de libros, también prestamos algunos servicios editoriales, pero es con la venta de publicaciones que se financia nuestra existencia”, precisó.

Aunque el mundo de la tecnología también ha golpeado a las casas editoriales, como en otros ámbitos de la cultura, incluyendo el mercado de la música, las firmas dedicadas al libro “poseen un flujo constante de venta, el libro parece ser un elemento de la cultura que se ha resistido a su desaparición, será porque aún hay muchas historias por contar como libros por leer de nuestro territorio”, relató Posada.

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Para estas editoriales está claro que el mundo digital es una carta con la que tienen que jugarse una parte de su existencia, ya muchas han sacado algunos de sus productos en digital, “y puede crecer, y seguramente seguirá creciendo muchísimo, pero creo que siempre habrá unos nichos de lectores, un mercado para las editoriales”, consideró Iván Hernández.

Esa es una tranquilidad, es el ánimo por no desistir que “consuela” a este gremio, es un secreto a voces, manifestó además la directora de Hilo de Plata Editores, “no sólo hay editoriales que aún hacen libros sino que todavía hay lectores que compran libros impresos”, reafirmó ella.

Las publicaciones de estas editoriales tienen unas características diferenciadoras. Por ejemplo, los libros de Tragaluz son “muy diseñados”, dijo Pilar Gutiérrez, directora de esa firma, en sus publicaciones cada una de las páginas contiene una serie de detalles en los que sobresale el diseño.

Algo similar es lo que hace Frailejón Editores, en cuyas publicaciones se resalta el hecho de que son ecológicas, “creemos en el libro bonito, hecho con cuidado, con buen gusto, con materiales naturales como un regalo a la vida de la humanidad; es decir, queremos hacer ediciones muy especiales para que quien acceda a ellas se sienta muy privilegiado”, detalló el director.

 

Las opciones del gremio

Algunas editoriales independientes tienen la ventaja de que como son empresas pequeñas, pueden hacer tirajes de impresión pequeños, esto ha constituido su forma “misional”, pues “en la medida en que los libros se van vendiendo, se permite que haya flujo para hacer otros títulos”, declaró Janeth Posada.

La impresión bajo demanda, como también se le conoce a este recurso de las editoriales independientes, tiene la ventaja de que la suma a invertir es mínima y no se arriesgan grandes cantidades de dinero.

En la baraja de opciones para mantenerse en pie de las editoriales pequeñas de Medellín también está el recurso de participar en las convocatorias del Estado. Algunas de ellas son las promovidas por Fundalectura, cuya entidad ha procesado físicamente 6 millones de títulos independientes para la dotación de más de 1.600 bibliotecas públicas del país. También están las del Ministerio de Cultura, las de la Alcaldía de Medellín (Beca de creación literaria) o la de la Gobernación de Antioquia.

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Lucía Donadío especificó que esta es una opción para muy pocos títulos, pues no existe la suficiente cantidad de convocatorias que solventen el total de libros que cada editorial saca el año, que en promedio está en doce títulos, uno por cada mes.

“Hemos participado en convocatorias del Estado, algunas nos las hemos ganado, otras no. También hemos hecho muchos libros en co-edición con la Alcaldía de Medellín, por ejemplo de la colección Letras vivas. Hay cierto apoyo del Estado, no tanto como quisiéramos, pero sí lo hay”, fueron las palabras de la directora de Sílaba Editores.

Otra de las opciones de este gremio son las ferias de libros y ahí Fiesta del libro, el evento del libro internacional de Medellín, ocupa un “lugar privilegiado”. 

Para Iván Hernández en la cultura y en la memoria colectiva, el libro juega un papel muy importante, y es por eso que las ferias del libro que se hacen en las ciudades del país tienen doble beneficio para las editoriales, pues cumplen su carácter de promover la lectura de libros en el territorio y abren la oportunidad a las pequeñas editoriales de competir igual a igual con las más grandes del mercado y, a su vez, promover a sus autores.

“Son espacios muy buenos para dar a conocer los libros, para vender”, justificó Lucía Donadío.

Tanto el director de Frailejón Editores como la de Sílaba Editores coincidieron en afirmar que la Fiesta del libro de Medellín es más que una celebración de la cultura y del libro, “en esta feria normalmente nos va muy bien. Fiesta del libro para nosotros es la mejor feria que hay, es la venta esperada del año”, adujo Donadío.

Otro apartado de la baraja de opciones son los diferentes servicios editoriales que prestan estos fondos. Se trata de publicaciones que no necesariamente llevan el sello de la editorial, pero que llevan todo el proceso que en la editorial se maneje; además de apoyos en diseño, diagramación, corrección de textos, orientación estilística, ilustración, en fin, todo lo relacionado con la asesoría editorial.


Amor por la literatura

A la pregunta ¿de qué viven las pequeñas editoriales de Medellín? Los editores de la ciudad redundan en su amor por la literatura.

Janeth Posada, directora de Hilo de Plata Editores.

“Vivimos de ganas, de amor por la literatura, por la pasión por los libros y por editar, por sacar buenas cosas que la gente quiera leer y tener en sus manos”.


Iván Hernández, director de Frailejón Editores. 


“Nos gustan los libros, por eso hacemos libros. Creemos que seguir imprimiendo libros es una manera de seguirle brindando a los lectores calidad. Nos financiamos porque los libros le gustan a la gente y ahí vamos sobreviniendo, con las ventas”.

Lucía Donadío, directora de Sílaba Editores.

“Del arduo trabajo vivimos. El libro impreso sigue vivo, no es lo mismo tener un libro en un PDF o en un formato digital, yo creo que todavía somo muchos los que amamos el libro impreso”.

Pilar Gutiérrez, directora de Tragaluz Editores.


“Por el amor a los libros. Le seguimos apostando porque nos gusta el objeto. Creemos en el libro impreso, creemos que es una experiencia de todos los sentidos. Así exista un libro digital tan avanzado, eso no significa para nosotros que no puedan convivir”. 

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