EPM entregó en operación comercial proyecto energético Nueva Esperanza

Autor: Mónica Andrea Saavedra Crespo
16 mayo de 2017 - 07:00 PM

La construcción de esta nueva infraestructura, distribuida a lo largo de 21 municipios de Cundinamarca, demandó una inversión total de $435.742 millones. Además, generó 2.961 empleos directos y 178 indirectos durante su ejecución.

Soacha

Más de doce millones de personas en Colombia se beneficiarán con el proyecto Nueva Esperanza de EPM, que aportará una nueva infraestructura energética e inyectará 450 megavatios a la zona centro oriental, fortaleciendo el Sistema de Transmisión Nacional. Los habitantes que vivan en los departamentos de Cundinamarca (incluida Bogotá), norte del Tolima, Meta y Guaviare, contarán con la energía necesaria para su bienestar.

Cabe señalar que la Subestación Nueva Esperanza está operando y se encuentra lista para entregar toda la energía, una vez se active el sistema de distribución. Su sede está construida en el municipio de Soacha, la cual recibió una línea de transmisión de 500.000 voltios que llega desde la Subestación Bacatá (propiedad de Intercolombia), situada en Tenjo, y cinco líneas a 230.000 voltios, cuatro de ellas reconfiguradas e integradas al proyecto, y una nueva línea que viene desde la Subestación El Guavio (propiedad de la Empresa de Energía de Bogotá), en Ubalá.

El porcentaje, en cuanto a la transmisión de energía que tiene EPM en el ámbito nacional, es del 8%. Wilson Chinchilla Herrera, vicepresidente de Proyectos e Ingeniería de EPM explicó que la inversión aproximada del proyecto Nueva Esperanza fue cercana a los $435.000 millones.

Además, contiguo a la Subestación Nueva Esperanza, Codensa construyó una nueva infraestructura para recibir toda la energía transmitida por EPM e irrigarla al centro-oriente del país, a través de su sistema de distribución, la cual también está próxima a entrar en operación.

Según el gerente general de EPM, Jorge Londoño de la Cuesta “con esta nueva infraestructura, Bogotá, Cundinamarca, el norte del Tolima, Meta y Guaviare podrán recibir la energía de otras regiones del país para atender sus necesidades de crecimiento, sin riesgo de racionamientos o apagones en los momentos de mayor demanda”.

Desde la base hasta la cúspide de la pirámide

Este proyecto surgió por la estructuración que hace el país con la Unidad de Planeación Minero Energética (Upme), “en 2008 la Upme hizo el planeamiento de todo el sistema eléctrico nacional y vio que esta zona centro oriental del país era deficitaria en energía, por lo que para dentro de unos años iba a necesitarla”, así lo expuso Jorge Mario Rivera Herrera, director del proyecto Nueva Esperanza de EPM, quien agregó que debido a ello era esencial inyectarle energía desde los grandes centros de generación hasta los centros de consumo.

Aunque los momentos iniciales de Nueva Esperanza fueron difíciles, EPM decidió poner a su servicio todos los aprendizajes que tenían para viabilizarlo, siendo un compromiso con el país. Al respecto, Londoño de la Cuesta señaló que “fue así como constituimos y fortalecimos equipos de trabajo con permanencia en el territorio, para hablar cara a cara con las comunidades, sus líderes y las administraciones municipales. Establecimos oficinas de atención a la comunidad en varios de los municipios, pusimos en marcha estrategias de comunicación y relacionamiento a distintos niveles, activamos un mecanismo de quejas y reclamos atento a derechos humanos, y buscamos todo el respaldo institucional posible para sacarlo adelante”.

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La Subestación Nueva Esperanza fue energizada en mayo de 2016 con las cuatro líneas reconfiguradas, y la línea Guavio Nueva Esperanza entró en operación el 9 de febrero de 2017, mientras que la línea a 500.000 voltios, con la cual se completa el sistema, se entregó en operación el pasado viernes de 12 mayo, a las 8:00 a.m.

Recuperación del patrimonio histórico

Con la Subestación Nueva Esperanza se recuperó para el país una parte del patrimonio cultural, mediante un rescate arqueológico y gracias a un trabajo de laboratorio adelantado con rigor técnico y científico sobre las culturas aborígenes precolombinas del altiplano cundiboyacense.

Rivera Herrera manifestó que se hizo un hallazgo de la cultura muisca desde 200 años A.C. hasta la llegada de los españoles “son 23,4 toneladas aproximadamente de material arqueológico, se encontró parte de orfebrería que será entregada al Museo del Oro y unas vasijas”. El 10% de las 23,4 toneladas de material arqueológico recuperado, corresponde a piezas en buen estado que serán exhibidas en Soacha y en museos, mientras que lo demás será entregado a entidades académicas especializadas para el desarrollo de investigaciones futuras.

Este rescate, el mayor en área realizado en Colombia, contó con el acompañamiento del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (Icanh) en todas sus etapas, y es considerado un referente nacional e internacional.

De igual forma, 17 familias fueron reubicadas por estar en el área de servidumbre, y se les restituyeron integralmente sus condiciones de vida. Esta obra aportó 97 proyectos de participación voluntaria para mejorar la calidad de vida de familias de 95 veredas, que residen en los 21 municipios del área de influencia, que fueron concertados con las administraciones municipales y las comunidades con el liderazgo de la Fundación EPM.

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También dejó más de 600 hectáreas de bosques en ecosistemas estratégicos, 265 de ellas en zona de páramo, destinadas para cuidar el agua y proteger valiosas especies de fauna y flora, como parte de las compensaciones ambientales del proyecto. “Es como decir que estamos protegiendo para la vida, un área en la que caben alrededor de 840 canchas del Estadio El Campín de Bogotá”, explicó Londoño de la Cuesta. La inversión ambiental y social del proyecto y el rescate arqueológico superaron los $45.000 millones.

“Nueva Esperanza deja grandes aprendizajes para EPM y para el sector eléctrico colombiano, que capitalizaremos en proyectos futuros. Lo más importante es el reconocimiento de la corresponsabilidad que debemos tener con este tipo de proyectos, pues se construyen para garantizar un servicio público esencial para toda la población y requieren todo el apoyo institucional para sacarlos adelante”, concluyó el directivo de EPM.

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