C. S. Lewis, recordando la ley natural

Autor: Carlos Alberto Gómez Fajardo
14 julio de 2020 - 12:05 AM

Lewis nos invita a dejar de lado el comportamiento del rebaño, dócil seguidor de las imposiciones de terceros anónimos y habilidosos que buscan fines específicos.

Medellín

Existe una ley natural de carácter universal y objetivo, válida para todos: se relaciona de modo fuerte con los principios de la razón -teórica y práctica- que están al alcance de la comprensión de quien quiera percibirlos. Esto es un marco diferente de la condición coercitiva y punitiva propia de los sistemas jurídicos particulares y positivos, cambiantes según los tiempos, los lugares, los legisladores. Con no poca frecuencia, como lo indican la historia local y universal, el marco legal es instrumento de injusticia.

Lea también: La necesidad del silencio

C. S. Lewis, en sus breves pero contundentes reflexiones sobre la educación, defiende con poderosa argumentación aquella idea imperecedera: los principios evidentes son compartidos en general por la humanidad. Principios como la beneficencia general se expresan en todos los códigos clásicos y en los fundamentos de las grandes religiones: no matar, no robar, no calumniar, no herir al prójimo, no codiciar. Quizás una de las expresiones más recordadas del mismo contenido universal se resume en la regla de oro: haced al otro lo que quisieras para ti. Consecuencias obvias, para mencionarlas: respeto a los padres, compromiso con los hijos, veracidad, decencia. Son principios necesarios para la vida en armonía. Tanto como el aprecio a la tradición que nos es dada por la cultura y civilización y como el acoger la norma justa expedida por autoridad legítima.

Se asocia de manera natural el nombre de Lewis con el de otros dos recientes genios británicos, Tolkien y Chesterton, también mundialmente conocidos por sus extensas obras literarias. La claridad, coherencia y belleza de sus creaciones ya son parte del patrimonio de todos.

Afirma Lewis: “Ser tolerante en asuntos que no son fundamentales es útil. Pero ser tolerante respecto a las bases fundamentales de la razón teórica o práctica es una estupidez.”

En efecto, en la era de la post-verdad y de la hipertrofia de las opiniones y el subjetivismo, que son expresiones comunes de una deliberada y raquítica deformación del concepto de libertad, la estupidez, en opiniones y acciones, parece convertirse en norma: Lewis nos invita a dejar de lado el comportamiento del rebaño, dócil seguidor de las imposiciones de terceros anónimos y habilidosos que buscan fines específicos. También nos invita a tomar distancia prudente del efecto de “band wagon”: hacer algo porque muchos lo hacen, porque esa es la tendencia, porque eso es lo que se dice, lo que la mayoría acepta como razonable y poco cuestionable.

Los principios de carácter universal existen. Están al alcance de quien quiera percibirlos y vivirlos. Pero eso sí, también necesitan ser defendidos por quienes los han asimilado. No todo el mundo es capaz de discernir lo bueno de lo malo -esta es una observación de los tratadistas hipocráticos en el siglo V antes de nuestra era-.

Le puede interesar: Responsabilidades para periodistas

Hay que afirmar la verdad, defenderla, enseñarla. Ello, naturalmente cuesta, pues hiere el subjetivismo hipertrófico del relativismo al uso, algo que con frecuencia es el único sustrato de muchos críticos y opinadores contemporáneos, disfrazados bajo multiformes máscaras que ocultan egos hipertróficos, llenos de helio, de intereses de corto alcance y con sus bolsillos ocultos llenos de trucos de prestidigitadores para entretener muchedumbres.

Compartir Imprimir

Comentarios:

Edgar
Edgar
2020-07-14 14:52:00
Y la verdad, como que es única, prevalecerá.

Destacados

Carlos Vives
Columnistas /

Para adelante y para atrás

El Mundo inaugura
Columnistas /

EL MUNDO fue la casa de la cultura de Medellín

Mabel Torres
Columnistas /

Firmas y responsabilidad

Guillermo Gaviria Echeverri
Columnistas /

La desaparición de EL MUNDO

Fundamundo
Columnistas /

Mi último “Vestigium”

Artículos relacionados

Fachada de la Academia Nacional de Medicina de Colombia
Columnistas

Entre la confusión y la desorientación

Aquellas 17 páginas de la ANMC contienen incoherencias, conflictos, confusiones, mezclas de conceptos que generan un efecto de oscurecimiento racional para quien...

Lo más leído

1
Columnistas /

¿Dulcecito o dulcesito?

El elemento que agregamos al final de una palabra para cambiar su sentido se llama sufijo… Este sufijo...
2
Columnistas /

¿Glorieta, rompoi o romboi?

@ortografiajuanv explica las interrelaciones de culturas y la formación de nuevas palabras
3
Columnistas /

Cinco cosas a favor y cinco en contra sobre el comunismo extinto

Los comunistas son tan enfáticos en su convicción que con la mayoría resulta imposible hacer un diálogo
4
Columnistas /

Cómo expresar los años y los siglos

No es correcto decir: el año veinte veinte. La RAE recomienda la modalidad española: año dos mil veinte.
5
Cazamentiras /

Nicolás Maduro, ¿colombiano?

Recientemente, usuarios en las redes sociales reavivaron la polémica en torno a la nacionalidad del...
6
Columnistas /

Ingeniería y ética profesional

La ética en la ingeniería empieza por establecer que la responsabilidad primaria del ingeniero es...