Álvaro Barrios: divino y profano

Autor: Lina Viviana Castañeda Tabares
30 abril de 2018 - 04:47 PM

Su obra Luna, Estrellas, Sueños y Basura, compuesta por instalaciones, siete relicarios con la basura de la tumba de Marcel Duchamp y 17 pinturas, estará exhibida en la galería Duque Arango hasta el mes de junio.  

Medellín, Antioquia

A Álvaro Barrios lo atraviesa el Caribe. El artista plástico, nacido en Cartagena en 1945 pero radicado desde los seis meses en Barranquilla, a la que considera su ciudad natal, pone en sus obras todo el color y la fluidez de los cuerpos, de los objetos movidos por el viento y por el agua. “En los 70 utilicé escarcha en una de mis obras. Yo me preguntaba, ¿pero de dónde me dio por usarla? Y claro, la escarcha viene de los carnavales”, comenta el artista. 

Y el colorido de su última obra Luna, Estrellas, Sueños y Basura, confirma esa expresión suya tan viva. Pero no solo eso: también confirma su relación con lo divino, con lo espiritual y lo profano. Por eso, cuando llega a la Galería Duque Arango, donde está expuesta su obra, y un hombre le pregunta por la fuente de su inspiración, Barrios contesta, moviendo sus manos en el aire, que la inspiración vino “del más allá”. 

El más allá son sus sueños: los Sueños con Marcel Duchamp, una serie de 100 textos que escribió desde 1980 sobre hojas volantes con el rostro del artista francés del siglo XX. Sueños escritos en vigilia, porque es allí donde surge la relación entre la fantasía y lo real, entre lo onírico y lo cotidiano, relación que explora desde hace más de 50 años a través de diversas técnicas como la pintura, el collage, cómic y el dibujo. 

Al lado de la pintura Dos Islas Misteriosas, en el segundo piso de la Galería Duque Arango, el artista plástico habló con EL MUNDO acerca de su obra, su relación con Marcel Duchamp y los misterios del arte. 

 

¿De dónde surge la idea de su obra Luna, Estrellas, Sueños y Basura?

La idea viene de hace muchos años. Las pinturas que se exhiben acá son ilustraciones de la serie que inicié en 1980 que se llama Sueños con Marcel Duchamp, que fueron originalmente una serie de hojas volantes impresas con la fotografía de Duchamp y unas líneas horizontales para ser llenadas por el público. 

Pero sobre la marcha cambié la idea de que fuera una obra de participación porque no me funcionó. Entonces decidí escribir yo mismo, desde 1980 han resultado al rededor de 100 textos diferentes, y siempre fueron hojas con textos más que una obra de arte visual. En el año 2013 comencé a ilustrar estos textos como si fueran las ilustraciones de algo literario. 

Los textos podrían dividirse en varios temas pero, básicamente, tratan los temas de la historia del arte, la teoría del arte, obras de arte que ya existen y otros artistas importantes en la historia. También son un pretexto para hacer asociaciones contradictorias e insólitas como ocurre en los sueños de verdad. Sin embargo, ninguno de los sueños fue realmente soñado, sino que son fantasías realizadas en vigilia. Sólo que el nombre de “sueños” me da la libertad de hacer esas asociaciones de tipo onírico.

Por otro lado, hay una sección que se llama Basura y consta de una serie de relicarios del siglo XIX, que están destinados, originalmente, para contener reliquias de santos, pero yo los reemplacé por basura que había caído sobre la tumba de Marcel Duchamp

La basura la recogí en 1983, en una peregrinación que hice al sitio donde están enterrados los Duchamp, en el Cementerio Monumental de Ruan. El lugar estaba un poco abandonado y cubierto de basura, para tomar unas fotografías del sitio tuvimos que limpiar las lozas de piedra y ahí se me ocurrió guardar un poco de esa basura en dos sobres, pero sin saber qué iba a hacer a futuro. 

 

¿Y qué lo movió a guardar esa basura?

No sé. Tal vez como recuerdo del sitio, porque ese lugar era para mí como una meta de peregrinaje. Sin embargo estuvo 35 años sin que sucediera algo que pudiera considerarse una idea artística. Hasta hace apenas un año, que estoy en el proyecto de esta exposición, vino a mí la idea de los relicarios y empecé a hacer esa asociación, a reemplazar las reliquias de los santos por la basura de la tumba de Duchamp.  

En un comienzo, había pensado en la tierra de la tumba, porque la palabra “tierra” está asociada a lo sagrado. Pero preferí que, en vez de tierra, la palabra fuera basura, porque el concepto de basura es de algo que tiene que botarse. Quería crear esa asociación antagónica entre algo desechable y algo sagrado, un poco inspirado en una idea panteísta del mundo que opina que todo proviene de Dios y que todo va hacia Dios. Por lo tanto, si todo es Dios, no habría cosas que son sagradas y otras que no. 

 

Usted retoma a Marcel Duchamp a lo largo de sus obras, ¿qué hace tan especial a Duchamp para que opte por recrearlo?

Yo conocí a Duchamp cuando era estudiante de arte. Conocí sus teorías antes que sus obras y creo que Duchamp es el artista más importante del siglo XX y del XXI. Teniendo en cuenta que, así como Picasso es el maestro de la forma y Matisse es el maestro del color, Duchamp es el maestro de las ideas. Una de sus propuestas, que influenció el desarrollo del arte desde el siglo pasado, fue el hecho de que es mucho más importante el concepto que propusiera el artista que la forma y las técnicas

No hay más movimientos artísticos a partir de ese momento, sino que cada artista es su propio movimiento artístico. Sin quererlo, él decretó la muerte histórica del arte moderno. Ser moderno hoy en día sería es ser antiguo, no se puede ser moderno de la misma manera en el presente, porque el arte tiene que estar ligado a su tiempo, al contexto temporal, social. Y un artista tiene que tener un compromiso, básicamente, consigo mismo y con su época. 

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Si el artista tiene ese compromiso con él y con su época, ¿entonces el artista tiene algún rol social?

Es el mismo rol de los artistas de siempre: ninguno, porque el arte no está hecho para ser funcional, el arte no sirve para algo material. El arte sirve para el crecimiento del mundo, el mundo es mejor en la medida en que exista el arte y cada artista, con su obra, lo que pone es un granito de arena para que este mundo sea mejor. 

El arte tiene una función de comunicar. El arte que no comunique es un arte incompleto. Sin embargo, lo que comunica el arte no tiene nada que ver con la funcionalidad, lo que sucede es que el arte es una prueba de que al artista y todo lo que existe es una dualidad de materia y espíritu. 

A alguien le preguntaron una vez para qué existía el arte y él dijo que para lo mismo que sirve una puesta de sol: el mundo no es igual si no hubieran ojos que pudieran contemplar una puesta de sol, o si no hubiera una puesta de sol para ser contemplada por ojos. 

 

Tiene que ver con la sensibilidad

Sí, tiene que ver con un mundo interior. Pero nada es gratuito, los atardeceres no se hicieron porque sí, tiene que haber alguna razón, y esa razón debe estar relacionada con el porqué de tener ojos. En el mundo existimos seres humanos que nos emocionamos con eso y que no sabemos por qué no emocionamos con cosas que tal vez no son importantes. Ese es el misterio del arte. 

Es muy difícil explicar lo que siente un artista o la diferencia entre un artista y un no artista, porque siempre he sido uno. Creo que no solamente nos diferencia la sensibilidad o las obras que realizamos, sino que tenemos una dimensión particular que nos permite ver más en detalle

Pero, al mismo tiempo, esto no es un privilegio o una superioridad, sino que es una cualidad y una responsabilidad que tenemos. Pero tampoco es algo que sea eterno, sino que es un talento que no está siempre con todos los artistas. Ese es otro misterio. 

Hubo un tiempo en el que yo no usaba la palabra inspiración, y cuando estaba joven creía que no existía. Sin embargo, la inspiración es también una entidad que acompaña al arte y que no tiene una explicación lógica. Es algo, como una iluminación interna que uno tiene y que no se sabe de dónde viene. Muchos de los elementos del arte son inexplicables pero no le quitan validez, son simplemente realidades inherentes al arte mismo.  

 

Usted dice que el artista es la dualidad entre el espíritu y el cuerpo. ¿Cómo influye en su arte su relación con el espíritu y con lo divino?

Para mí el arte es mi relación más directa con lo espiritual. Así como otras personas encuentran esa relación con las religiones, la filosofía u otros aspectos de la existencia, mi experiencia personal es través del arte. 

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