¿Qué es un barrio?

Autor: Reinaldo Spitaletta
19 noviembre de 2017 - 02:00 PM

Crónica con un tango, puntos cardinales y alguna esquina de la noche.

Medellín

Quizá aquel tango de Eladia Blázquez, escuchado al desgaire alguna noche de cafetín, nos puso a los contertulios de mesa en alerta sobre los significados del barrio. “En esa infancia la templanza me forjó / después la vida mil caminos me tendió…”. Y, sí: la sombra de la vieja en el jardín, la fiesta de las cosas más sencillas y la gente que se fue. Eso es, o era, el barrio, en el que todos los puntos cardinales están delimitados con su melancolía de asfalto y su sentimiento de ladrillos.
Barrio con “planta de jazmín”, con “la paz en la gramilla” y las cosas que jamás volverán. Y ahí, escuchando El corazón (mirando) al sur, se armó una conversación acerca de lo vivido en esa geografía imprescindible —a veces, impredecible—, de calles, callejones y encrucijadas; de muchachas a las que todavía se les siente (claro, en la memoria) el frufrú de su falda; de las señoras con cara de chisme y colorete, camino a la tienda a ajustar mercados y solicitar fiados.
¿Qué es un barrio? La pregunta, con múltiples respuestas, se elevó sobre el humo y el olor a tinto, sobre los cuadritos de orquestas de tango y de vírgenes milagrosas y comenzó a flotar en el ambiente de vocinglería y copas entrechocadas. Es, se dijo, una especie de patria chica (“no, grande, muy grande”, también se escuchó), de intimidad entrañable que, se quiera o no, da carácter y produce historia personal.

Lea también de Reinaldo Spitaletta: Balada con penúltimo whisky

Un barrio es un punto de partida. Una manera de ir creciendo, en medio de las aspiraciones y las colisiones contra la realidad; de ir de la mano de los otros. La denominada otredad es un vínculo en el barrio, una concepción cotidiana de vecino, de amigo, de compañero. Es la posibilidad del encuentro, del juego de pelota, de tirar las cartas sobre un tapete de cemento o encima de periódicos a modo de mantel.
Y la voz de Eladia proponía ampliaciones en la discusión, en la reflexión sobre el barrio, en una especie de metafísica que flotaba y se esparcía en el alma del cemento y del antejardín. Se paraba en una esquina del recuerdo: “La geografía de mi barrio llevo en mí, / será por eso que del todo no me fui: / la esquina, el almacén, el piberío... / los reconozco... son algo mío...”.
¿Qué es un barrio? Es, o era, la posibilidad de ver pasar a Teresa, a Francisca, a Margot, a la muchacha de uniforme azul celeste y blanco, al vendedor de caramelos. Es, o era, la multiformidad, la abundancia de voces, las bicicletas de trabajadores rumbo a la fábrica, la presencia de un cartero de buenas noticias o de desgracias. Es, tal vez ya no, la oportunidad de observar los ocasos, las siluetas de las chicas que iban a su casa tras una jornada de estudio, la sombra del mango en las aceras.
El barrio, eso se dijo, es (¿ya no?) una promesa de un amanecer con pájaros, al tiempo que se sentía en la calle el olor a jabón y a limpieza de los recién bañados, de los que llevaban camisas aplanchadas, y en la piel un perfume de levedades. Es una intersección de sentimentalidades, un cruce de saludos, las coordenadas de las manos en alto a modo de reconocimiento.
Quizá en el ambiente de mesas y taburetes, de música que parecía salir del fondo de la tierra, había una percepción romántica de aquello que daba la impresión de estar a punto de desaparecer. Y la daba, más que todo, el tango con voz de mujer: “Ahora sé que la distancia no es real / y me descubro en ese punto cardinal…”.
El intercambio de palabras, a veces trompicadas, se instalaba en algún rincón del alma. Una canción era la propiciadora de una imaginaria vuelta al barrio, al de todos, al de cada uno, en momentos en que todavía la esperanza de prolongación no se había perdido. Y aunque ya no existiera, el verso le daba vida: “la geografía de mi barrio llevo en mí”, como lo avizorara hace años un poeta de Alejandría.

Lea también de Reinaldo Spitaletta: La película de la revolución rusa

Había tantos sures y tantos nortes. Había balcones con caras bonitas y matas de novio y azaleas. Estaba el alambre de ropas y el patio. Y un solar con rosas de la tarde. Y en alguna esquina de la noche, luces de neón y un traganíquel con voces metálicas. Así era el barrio. ¿Cuál? ¿El tuyo, el mío? Había lugares comunes. También diferenciaciones. Se parecían, eso sí, en el ejercicio sincero de los afectos.
“Nací en un barrio donde el lujo fue un albur, / por eso tengo el corazón mirando al sur”. O al occidente o hacia la montaña por donde sale el sol. Una melodía, una voz, una mesa de hablantes les iba dando forma a las diversas maneras de ser del barrio. Ya no importaba si mañana ese territorio real e imaginario se iba a extinguir. La clave, eso se dijo, radicaba en haberlo vivido.
Después, cuando la voz cantante se silenció, siguió flotando (¿flotando en el adiós?) la idea de un territorio entrañable y significativo que ha dado formas particulares de urbanismo y, más allá de la infraestructura, de relaciones afectivas y solidarias. El barrio trasciende lo catastral y se ubica en la zona de la cultura y la historia, de la memoria y la identidad.
Pudo haber sido el tango de Eladia el que suscitó la charla de café. En la mixtura de botellas y pocillos, de copas y palabras, continuaron los ecos de la canción: “volviendo a la niñez desde la luz / teniendo siempre el corazón mirando al sur”.

Compartir Imprimir

Comentarios:


Destacados

Sismo en México
Latinoamérica /

Un sismo de magnitud 6 sacude a México sin causar víctimas

General Carlos Enrique Rodríguez
Gobierno /

Rodríguez rechazó nombramiento como inspector general de Policía   

Pedro Causil Olimpicos de Invierno
Más Deporte /

Pedro Causil finalizó a 78 centésimas del oro en patinaje de velocidad

LeBron James Juego Estrellas
Baloncesto /

LeBron James se coronó en un duelo de mayor seriedad e intensidad

Matanza secundaria Parkland
Norteamérica /

Movimiento NeverAgain convoca a marcha nacional anti-armas en EE. UU.

Artículos relacionados

Reinaldo Spitaletta escritor y periodista publica Balada de un viejo adolescente
Palabra & Obra

Balada de un viejo adolescente por Reinaldo Spitaletta

EL MUNDO presenta el capítulo 7 de la obra Balada de un viejo adolescente que el escritor y periodista Reinaldo Spitaletta va a presentar el próximo jueves 7 de...
Cometas infancia medellin
Artes Plásticas

Cartas a Susana

Crónica de días de cometas y cine matinal
Un tragicómico travestien un pueblo sin redención
Palabra & Obra

Un tragicómico travestien un pueblo sin redención

El escritor Reinaldo Spitaletta realiza un recorrido por El lugar sin límites de José Donoso, la historia de La Manuela, un travesti en un pequeño poblado...

Lo más leído

1
Gobierno /

Guerrillero del Eln muerto en atentado era guardia venezolano: Santos

El ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, explicó que habló con su homólogo venezolano, Vladimir...
2
Superior /

El ingeniero que consiguió el mejor Saber Pro seducido por el Derecho  

Andrés Felipe Giraldo Rendón, de la Universidad Autónoma Latinoamericana, sacó el mejor puntaje en las...
3
Ciclismo /

Egan Bernal, el Niño Maravilla del Sky

No cabe duda de que lo que ha mostrado el cundinamarqués Egan Bernal lo dejan como la gran revelación del...
4
Columnistas /

Petro, a tenerlo en cuenta

No sé si lo que se barrunta sea lo mejor para Colombia, pero para la gente, es algo distinto
5
Fútbol Colombiano /

Atlético Nacional rescató un punto en su visita a Millonarios

El Verde disputará otro clásico nacional este jueves, cuando recibirá al América (7:05 p.m.), en juego...
6
Derechos Humanos /

Por amenazas cancelan evento de Farc en Barranquilla

Iván Marquez había convocado una rueda que prensa que no se podrá realizar por el alto riesgo a la...