¿De dónde salieron?

Autor: Tomás Castrillón Oberndorfer
23 junio de 2018 - 12:07 AM

Es claro, además, que en el electorado no puede haber tantas “hermosas boquisucias”

Después de la reciente elección presidencial, surgen de inmediato, muchas preguntas y/o reflexiones que son muy convenientes analizar.
La primera pregunta es: ¿De dónde salieron 8 millones de votos a favor del candidato Petro? 
La primera explicación razonable es que: “La culebra está viva”, como lo manifestó en su momento el expresidente Uribe. Pero, no solo está viva, sino que tiene muchas crías, estimuladas por los abonos y facilidades evidentes provenientes del gobierno actual. La culebra “creció y se multiplicó”.
Es que es muy evidente que en el fondo el presidente Santos tenía en Petro a “quien llenaba todas sus complacencias”, como ya lo había manifestado desde su segunda elección.
Es claro, además, que en el electorado no puede haber tantas “hermosas boquisucias” que manifestaron su odio visceral y desorientado por el “mamertismo”, en contra del expresidente Uribe. 
A pesar de que el candidato Petro haciendo gala de soberbia y un triunfalismo absurdo, legó a manifestar que “no tenía maquinarias”, es claro que luego de su paso por la alcaldía de Bogotá, dejó en la capital una muy grande y cuidadosamente mantenida maquinaria electoral. Lo mismo puede decirse del “triunfo” que obtuvo en todos los departamentos de la costa pacífica, infestados de la poderosa maquinaria narcoterrorista de la FARC, que dicho sea de paso, son sus aliados ya infiltrados hasta en el Congreso, gracias también a Santos.
Parece ser, además, que,  de nuevo, le fallaron los cálculos electorales al gobierno. Sea como fuere, da la impresión que se repitió la historia del Plebiscito: Creyeron que con los votos “seguros” ganaban los del SI, pero no contaron con la gran votación del NO. Ahora pensaron que con los 8 millones de votos “esto está ganado” y por eso ese aire triunfalista que tuvieron en algunos sectores. “No contaron con la existencia” del inconformismo con la gestión del gobierno actual, y los “tales” acuerdos de la Habana, manifestado repetidamente en las encuestas de opinión.
El candidato Petro, trató de disfrazarse de liberal de centro, olvidándose de la sabiduría popular que manifiesta en la conocida canción ranchera “La envilecida”: “Con pinturas que te das/ no podrás borrar tus señales de vicio”. Es que no puede olvidarse el prontuario de delitos que tiene Petro a sus espaldas. Tampoco deben olvidarse sus gestas administrativas infestadas de demagogia y clientelismo a su paso por la alcaldía de Bogotá. Asimismo, no pueden olvidarse sus relaciones del pasado con Chávez y el mismo Maduro.
También, los “intelectuales” del mamertismo han tratado de lavarle el cerebro a la población con la inconveniencia de la polarización, dando a entender que lo que buscan es un unanimismo, pero a favor de sus ideas. Se olvidan de la máxima, base de la filosofía:”Disentir es saludable”.
Finalmente, es preciso tener en cuenta que, según trascendió, “casualmente” luego de que el candidato derrotado, con su aire triunfalista y pendenciero, se manifiesta en oposición total, sale la Corte Constitucional, conformada en la actualidad, gracias también a Santos, declarando exequible el Estatuto de la Oposición, que le otorga a esta más(¿será posible?) gabelas que las que le dieron a la FARC.
Algunos sectores contrarios a la candidatura de Petro, manifestaron  luego de oír su perorata post electoral: “¡De la que nos libramos!”, pero habrá que recordarles: ¡Sí! Pero por ahora, porque gracias a Santos, la “culebra está más viva que nunca”.

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